
Hay un exorcista en Estados Unidos que dice que los demonios no mienten sobre todo, mienten sobre casi todo. Pero hay un tema donde, según él, terminan diciendo la verdad sin querer y ese tema es el fin de los tiempos. El padre Dan Reehil, uno de los exorcistas más conocidos de la Iglesia Católica en la actualidad, ha pasado años sentado frente a personas poseídas escuchando voces que no son humanas y dice que ciertos patrones se repiten una y otra vez. Patrones que según él apuntan a algo que se está acercando, algo que no depende de calendarios ni de profecías de internet, sino de lo que los propios demonios revelan cuando están acorralados.
En los próximos minutos vamos a hablar de eso, de lo que se supone que los demonios saben y no quieren que sepamos. Y antes de que pienses que esto es solo miedo barato para ganar vistas, quédate porque hay partes de esto que están documentadas, hay partes que están en la Biblia desde hace 2000 años y hay partes que simplemente no tienen una explicación fácil.
No voy a empezar este video dándote la bienvenida ni presentándome como si fuera una clase de historia. Vamos directo al punto porque el tema lo exige. Si alguna vez sentiste curiosidad por saber qué pasa en un exorcismo real, qué se supone que dicen las entidades que hablan a través de una persona poseída y por qué tantos sacerdotes serios, no charlatanes de televisión, sino sacerdotes con formación teológica y aprobación de sus obispos están hablando cada vez más abiertamente sobre el fin de los tiempos.
Este video es para ti. Vamos a ir por partes.
Primero vamos a hablar de quién es el padre Dan Reehil y por qué su palabra tiene peso en este tema. Después vamos a meternos en el problema central, que es entender qué significa realmente cuando un exorcista dice que un demonio sabe cosas. Luego vamos a explorar los signos que según la tradición católica y según exorcistas modernos apuntan a una etapa final de la historia humana.
Vamos a llegar a un punto que cambia la forma de ver todo esto y al final vamos a cerrar con una reflexión que sinceramente creo que te va a dejar pensando durante días.
Empecemos por lo básico. El padre Dan Reehil es un sacerdote católico de la arquidiócesis de Nashville en Tennessee. No es un pastor de internet que grita frente a una cámara. es un exorcista designado oficialmente por su diócesis, lo cual significa que un obispo, después de evaluar su formación, su carácter y su preparación espiritual, le dio la autoridad específica para realizar el rito de exorcismo mayor, el mismo rito que existe en la iglesia desde hace siglos.
Este no es un trabajo que cualquiera puede hacer. La Iglesia Católica es extremadamente cuidadosa con quien nombra para esta tarea, porque el riesgo de error, de manipulación o de daño psicológico a las personas involucradas es real.
Reehil se hizo conocido públicamente hace algunos años por sus declaraciones sobre ciertos objetos y prácticas que, según él, pueden abrir puertas a la actividad demoníaca. Pero lo que más le ha dado reconocimiento en los últimos tiempos es su forma de hablar sobre lo que llama la aceleración.
Según él y según otros exorcistas con los que ha trabajado, la cantidad de casos de posesión y opresión demoníaca no ha disminuido con el tiempo, como muchos esperarían en una sociedad moderna y secular. Al contrario, ha aumentado y ha aumentado de una forma que, según su experiencia personal, no tiene precedentes en las últimas décadas.
Aquí es donde entra el problema que queremos explorar hoy. Si los demonios existen y si la tradición católica sostiene que existen desde hace 2000 años sin cambiar su naturaleza, ¿por qué habría más actividad ahora que hace 50 años? ¿Por qué habría más casos, más solicitudes de ayuda, más sacerdotes formándose específicamente para esta tarea? La Iglesia Católica ha tenido que abrir cursos de formación para exorcistas en varios países porque la demanda supera la cantidad de sacerdotes capacitados.
Esto no es una afirmación aislada de un solo sacerdote. El Vaticano ha organizado cursos anuales sobre exorcismo y oración de liberación, específicamente porque las diócesis de todo el mundo están reportando un aumento sostenido en las solicitudes. Y aquí está la pregunta que le da forma a todo este video.
Si esto es real y si los propios exorcistas dicen que los demonios hablan durante los rituales, ¿qué es exactamente lo que dicen? Y por qué tantos de ellos en lugares distintos, sin conocerse entre sí, terminan hablando de lo mismo? Vamos a explorar esto con cuidado, porque el tema merece seriedad, no sensacionalismo barato.
La tradición católica sobre el exorcismo establece algo importante desde el inicio. Un demonio, por naturaleza es un mentiroso.
La Biblia lo llama directamente padre de la mentira. Entonces, ¿cómo se supone que confiamos en algo que dice un demonio durante un exorcismo?
La respuesta que dan los exorcistas experimentados, incluido Reehil, es que un demonio no puede mentir sobre todo, todo el tiempo, especialmente cuando está bajo el poder del rito que invoca directamente la autoridad de Dios sobre él. En ese estado de sometimiento forzado, muchos exorcistas reportan que las entidades terminan revelando información verdadera sin quererlo, como una especie de fuga involuntaria. No porque el demonio decida cooperar, sino porque el proceso mismo del rito lo obliga a una especie de transparencia parcial.
Esto no significa que todo lo dicho durante un exorcismo sea verdad. Significa que hay fragmentos, ciertos patrones repetidos que los exorcistas consideran confiables porque aparecen de forma consistente en casos completamente distintos con personas que nunca se conocieron entre sí, en países diferentes, con sacerdotes distintos.
Uno de los patrones más mencionados por Reehil y por otros exorcistas modernos tiene que ver con lo que ellos llaman el debilitamiento de las defensas espirituales de la humanidad. Según esta visión, durante siglos las personas, incluso las que no eran particularmente religiosas, mantenían ciertos hábitos que funcionaban como una especie de protección espiritual colectiva, cosas simples, rezar antes de dormir, ir a misa los domingos, tener alguna forma de comunidad religiosa.
Reehil sostiene que en las últimas décadas, especialmente con el avance del secularismo y la desconexión de las prácticas religiosas tradicionales, esas protecciones colectivas se han debilitado enormemente y según la lógica que manejan estos sacerdotes, cuando una sociedad entera pierde ese tipo de anclaje espiritual, se vuelve más vulnerable a lo que ellos llaman influencia demoníaca a gran escala.
No hablamos solo de posesiones individuales que son extremadamente raras, incluso según los propios exorcistas, sino de algo más amplio: opresión, ansiedad colectiva, adicciones, violencia, fragmentación social, fenómenos que según esta visión tienen una raíz espiritual, además de las explicaciones sociales y psicológicas obvias.
Aquí quiero detenerme un momento para ser justos con el tema. No todo el mundo va a estar de acuerdo con esta interpretación y eso está bien. Hay psicólogos, psiquiatras y neurólogos que explican muchos de los fenómenos que la iglesia llama posesión a través de condiciones médicas reales como epilepsia del lóbulo temporal, esquizofrenia catatónica, trastorno disociativo de identidad o incluso efectos de ciertas sustancias.
La propia Iglesia Católica es consciente de esto y por eso exige que cada caso de supuesta posesión pase primero por una evaluación médica y psicológica completa antes de que un sacerdote considere siquiera la posibilidad de un exorcismo. Reehil mismo ha dicho en entrevistas que la gran mayoría de los casos que le llegan terminan siendo remitidos a profesionales de salud mental porque no hay evidencia de nada sobrenatural.
Solo un pequeño porcentaje después de descartar explicaciones médicas y psicológicas llega a considerarse como un caso genuino de actividad demoníaca.
Este dato es importante porque le da credibilidad al proceso. No estamos hablando de alguien que ve demonios en cada persona ansiosa. Estamos hablando de un proceso riguroso, casi burocrático, antes de llegar a cualquier conclusión sobrenatural.
Ahora volvamos al tema central. Lo que supuestamente saben los demonios sobre el fin de los tiempos. Según la tradición católica, basada principalmente en el libro del Apocalipsis y en las cartas de San Pablo, existe una idea central llamada El misterio de la iniquidad. Esta idea sostiene que a lo largo de la historia humana hay una fuerza de maldad que actúa de forma progresiva y que en algún momento futuro que nadie puede predecir con exactitud, esa fuerza alcanzará una especie de punto máximo antes de ser derrotada definitivamente.
La Iglesia nunca ha dado fechas y cualquier persona que te diga una fecha específica para el fin del mundo está según la propia doctrina católica equivocada o mintiendo, porque la Biblia es clara en que nadie sabe el día ni la hora.
Pero lo que sí hace la tradición católica es hablar de señales, de patrones, de indicios que, según las Escrituras se irán acumulando antes de ese momento final. Y aquí es donde la experiencia de los exorcistas modernos, incluido Reehil, se cruza con la teología clásica.
Según varios exorcistas que han hablado públicamente sobre este tema, uno de los patrones que más se repite en los casos que consideran genuinos es una especie de arrogancia particular en las entidades que se manifiestan.
No es solo odio hacia la persona poseída ni hacia el sacerdote. Es algo distinto, una especie de certeza de que el tiempo está de su lado. Reehil ha descrito esto como si las entidades sintieran que están operando dentro de una ventana de oportunidad que se está cerrando y que por eso actúan con una urgencia que antes, según relatos de exorcistas de generaciones anteriores, no era tan común.
Esto conecta directamente con un pasaje del libro del Apocalipsis que habla de que el DIABLO sabiendo que le queda poco tiempo, actúa con gran furia.
Es una idea antigua escrita hace casi 2000 años, pero que los exorcistas modernos dicen ver reflejada en la actitud de las entidades con las que se enfrentan hoy.
Otro patrón que se repite, según relatos de varios exorcistas, tiene que ver con la tecnología y la desconexión humana. Esto puede sonar extraño al principio, pero vale la pena explicarlo con calma.
La idea no es que la tecnología en sí misma sea maligna. Un teléfono, una computadora, una red social, no tienen intención propia. El argumento que hacen estos sacerdotes es distinto.
Sostienen que ciertas herramientas modernas han creado condiciones ideales para el aislamiento, la desesperanza y la pérdida de sentido, que son precisamente las condiciones que, según la tradición espiritual católica, hacen a una persona más vulnerable a la opresión demoníaca. No se trata de magia ni de maldiciones digitales.
Se trata de un ambiente psicológico y espiritual debilitado, donde las personas pasan más tiempo solas, más tiempo comparándose con vidas ajenas, más tiempo expuestas a contenido que alimenta el miedo, la envidia o el odio, y menos tiempo en comunidad real, en oración, en silencio genuino.
Reehil ha mencionado en varias ocasiones que ve esto como una de las señales más claras de un tiempo particularmente vulnerable para la humanidad. No porque el fin del mundo esté programado para una fecha concreta, sino porque las condiciones espirituales de las personas se han debilitado de una forma que, según su experiencia, favorece la actividad de lo que la tradición llama el enemigo.
Vamos a hablar ahora de algo que suele generar mucha curiosidad.
¿Qué pasa exactamente durante un exorcismo cuando se llega al punto de que la entidad habla?
Es importante aclarar que en la mayoría de los casos que la Iglesia considera genuinos no hay una voz gutural de películas saliendo de la persona todo el tiempo. La experiencia real, según describen los propios exorcistas, suele ser mucho más sutil y perturbadora precisamente por eso.
Puede haber cambios en el tono de voz, resistencia física extrema durante ciertas partes del rito, especialmente cuando se pronuncian nombres sagrados o se usan objetos benditos. Y en algunos casos momentos donde la persona parece comunicar información que no debería conocer en idiomas que nunca aprendió o reaccionando a eventos privados que nadie le contó.
Estos fenómenos son los que la Iglesia toma como posibles indicios de algo sobrenatural. Siempre después de descartar explicaciones médicas. Reehil ha hablado de haber presenciado fuerza física que no corresponde con la contextura de la persona, resistencia a objetos sagrados, incluso estando la persona con los ojos vendados y sin saber qué objetos está usando y momentos de lo que él describe como un conocimiento imposible sobre la vida privada de las personas presentes.
Este tipo de fenómenos, según él, son los que finalmente lo llevan a confirmar que un caso amerita el rito completo de exorcismo mayor.
Ahora bien, aquí llegamos a la parte que conecta todo lo anterior con el título de este video.
Cuando se pregunta directamente a exorcistas experimentados qué es lo que las entidades dicen sobre el futuro, la mayoría es muy cuidadosa en su respuesta y con razón ellos mismos advierten que no se debe tomar como profecía nada de lo que dice un demonio, porque su naturaleza es engañar.
Pero dentro de ese cuidado hay ciertos temas que reaparecen constantemente en los relatos de distintos exorcistas alrededor del mundo, no solo en Estados Unidos, sino también en Italia, España, México y otros países con tradición fuerte de exorcismo católico.
El primer tema es la idea de una confusión masiva antes del final, no una confusión política específica ni un evento concreto que se pueda señalar en un calendario, sino una especie de pérdida generalizada de la capacidad humana para distinguir la verdad de la mentira.
Los exorcistas describen esto como algo que las entidades parecen celebrar con particular entusiasmo, como si fuera su terreno favorito de trabajo.
La idea de que la gente ya no confía en nada ni en nadie, de que la verdad se ha vuelto algo subjetivo y manipulable, es descrita por varios sacerdotes como una condición que, según ellos, las fuerzas del mal buscan profundizar deliberadamente.
El segundo tema recurrente tiene que ver con la soledad espiritual. Los exorcistas hablan de un patrón donde las entidades expresan de formas indirectas cierta satisfacción por el hecho de que cada vez menos personas practican algún tipo de vida espiritual estructurada.
No hablamos necesariamente de religión organizada en el sentido institucional, sino de cualquier práctica que ancle a una persona a algo más grande que sí misma.
La oración, la meditación con propósito, el servicio a los demás, la pertenencia a una comunidad real. Según la visión que manejan estos sacerdotes, una persona espiritualmente aislada es más vulnerable y ellos ven en el mundo actual una tendencia creciente hacia ese aislamiento, incluso en medio de una hiperconexión digital constante. Es casi paradójico. Nunca estuvimos tan conectados a través de pantallas y sin embargo nunca hubo tantos reportes de soledad extrema, ansiedad y desesperanza, especialmente entre los más jóvenes. Reehil y otros exorcistas ven esto como una de las señales espirituales más preocupantes de nuestro tiempo.
El tercer tema, quizás el más difícil de explicar sin sonar exagerado, es lo que algunos exorcistas llaman la normalización del mal. Se refiere a la idea de que ciertas cosas que antes generaban un rechazo instintivo en la mayoría de las personas, hoy se presentan con naturalidad, incluso con humor, en la cultura popular.
No estamos hablando de juicios morales sobre estilos de vida personales, que no es el punto de este video. Estamos hablando específicamente de la banalización de la violencia extrema, del ocultismo presentado como entretenimiento inofensivo y de una fascinación creciente por temas relacionados con lo oscuro, presentados sin ningún tipo de advertencia o contexto.
Reehil ha hablado abiertamente sobre su preocupación respecto a ciertos objetos y prácticas que, según él, pueden actuar como puertas de entrada para la opresión espiritual. No porque tengan poder mágico en sí mismos, sino porque representan una apertura consciente o inconsciente hacia fuerzas que la persona no comprende ni puede controlar.
Es importante detenernos aquí y hacer una pausa reflexiva. Todo lo que hemos hablado hasta ahora parte de una visión religiosa específica, la católica, y es completamente válido que una persona vea estos mismos fenómenos sociales, la desconexión, la ansiedad, la pérdida de sentido y los explique sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural.
La psicología social, la sociología y la neurociencia tienen explicaciones robustas para gran parte de lo que hemos descrito.
La soledad moderna se explica por cambios estructurales en cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos. La confusión sobre la verdad se explica por la sobreabundancia de información y la manipulación algorítmica de las redes sociales. Nada de esto requiere necesariamente la existencia de demonios. Pero lo que hace interesante a este video y lo que hace interesante al trabajo de personas como el padre Dan Reehil es que desde una perspectiva completamente distinta, la espiritual, se llega a describir el mismo fenómeno con un lenguaje diferente.
Y cuando dos formas de ver el mundo tan distintas terminan señalando el mismo problema, aunque sea por caminos completamente diferentes, vale la pena prestar atención.
Ahora vamos a llegar al punto que realmente cambia la perspectiva sobre todo esto y es algo que muchas veces se pierde Quicio en videos sensacionalistas sobre exorcismo. Los exorcistas serios, incluido Reehil, no hablan de este tema para asustar a la gente ni para generar pánico apocalíptico. Hablan de esto porque, según su visión, entender estas señales tiene un propósito completamente distinto, la esperanza, no el miedo.
Esto suena contradictorio al principio, pero tiene su lógica dentro de la tradición católica. Si existe una fuerza de maldad que actúa con más intensidad porque siente que su tiempo se acaba según la propia interpretación religiosa, eso significa que hay un final para esa fuerza. No es una historia sin salida. La tradición cristiana sostiene que sin importar cuánto se intensifique la oscuridad, hay una conclusión ya establecida y en esa conclusión el mal no gana.
Reehil ha dicho en varias entrevistas que su trabajo, lejos de llenarlo de desesperanza, le ha dado una certeza más profunda sobre la existencia de algo bueno y poderoso que, según su fe, siempre tiene la última palabra.
Cada exorcismo que termina con la liberación de una persona, según él, es una prueba viva de esto. El mal puede actuar, puede oprimir, puede asustar, pero no tiene la victoria final.
Este es un punto crucial porque cambia completamente el tono de lo que podría ser solo una historia de terror. La razón por la que estos sacerdotes hablan públicamente sobre estos temas, arriesgando incluso su reputación frente a quienes los consideran anticuados o exagerados, es porque creen genuinamente que compartir esta información puede ayudar a la gente a protegerse, no a vivir con miedo. Reehil ha insistido varias veces en que las herramientas de protección espiritual que la tradición católica ofrece no son secretos exclusivos ni rituales complicados, son cosas simples y accesibles.
La oración constante, la vida en comunidad, la honestidad con uno mismo sobre las propias heridas y vulnerabilidades y evitar la curiosidad hacia prácticas ocultistas que, según él, muchas veces se presentan como algo inofensivo o incluso como entretenimiento, pero que pueden abrir puertas que después son extremadamente difíciles de cerrar.
Vamos a hablar un poco más sobre esto porque es probablemente la parte más práctica de todo el video y creo que merece atención especial. Cuando se le pregunta a Reehil y a otros exorcistas, ¿qué pueden hacer las personas comunes que no tienen ningún interés en lo oculto ni en prácticas peligrosas para protegerse espiritualmente en este contexto que ellos describen como particularmente intenso?
Las respuestas suelen ser sorprendentemente simples. No hablan de amuletos especiales ni de rituales complejos reservados para expertos.
Hablan de recuperar hábitos básicos que, según ellos, la sociedad moderna ha ido perdiendo poco a poco.
La oración diaria, aunque sea breve, es mencionada constantemente como una de las defensas más efectivas según esta tradición. No se trata de rezar por obligación ni de memorizar textos largos, sino de mantener una conexión consciente y honesta con algo más grande que uno mismo.
También se menciona mucho la importancia de la comunidad real, personas con las que uno se reúne físicamente, no solo a través de una pantalla, y con las que se puede compartir tanto lo bueno como lo difícil de la vida.
La soledad, como mencionamos antes, es descrita repetidamente como uno de los factores que más debilita a una persona espiritualmente y la comunidad real es la respuesta directa a eso.
Otro punto que se repite mucho en las declaraciones públicas de exorcistas como Reehil es la importancia de cuidar lo que uno consume, no solo en términos de alimentación, sino en términos de información y entretenimiento. Esto no significa vivir aislado del mundo ni evitar cualquier contenido que hable de temas oscuros como este mismo video que estás viendo.
Significa tener conciencia de cómo ciertos contenidos afectan el estado emocional y espiritual de una persona con el tiempo.
Consumir constantemente contenido que alimenta el miedo, el odio o la desesperanza, según esta visión, tiene un efecto acumulativo que va debilitando la resistencia espiritual de una persona, incluso si esa persona no cree en nada de esto de forma consciente.
Es un argumento que curiosamente también hacen muchos psicólogos hoy en día, aunque desde una explicación completamente distinta relacionada con la salud mental y el bienestar emocional.
Quiero detenerme un momento para hablar de algo que Reehil ha mencionado en más de una ocasión y que conecta directamente con el título de este video.
La idea de que los últimos tiempos, según la tradición católica, no se refieren necesariamente a un evento único y dramático que ocurre de un día para otro, sino a un proceso largo, gradual que puede extenderse durante generaciones.
Esto es importante aclararlo porque mucha gente asocia la idea del fin de los tiempos con imágenes de películas de desastre, con un evento específico y visible para todo el mundo al mismo tiempo.
La teología católica clásica, sin embargo, describe algo distinto: un debilitamiento progresivo de ciertos valores, un aumento gradual de la confusión moral y espiritual y, finalmente, según la fe cristiana, una intervención definitiva que pondrá fin a ese proceso, pero cuyo momento exacto nadie puede conocer ni predecir. Esto significa que, según esta visión, las señales de las que hablamos durante todo este video no son necesariamente indicios de que el fin está a la vuelta de la esquina en un sentido literal e inmediato.
Son más bien descripciones de un proceso que, según los exorcistas, ya está en marcha desde hace mucho tiempo y que se ha ido intensificando en las últimas décadas de una forma que ellos consideran notable.
Es interesante notar que esta interpretación coincide, aunque de ángulos completamente distintos, con lo que muchos historiadores y sociólogos han dicho sobre los cambios culturales de los últimos 50 años.
La caída sostenida de la práctica religiosa en gran parte del mundo occidental, el aumento documentado de la ansiedad y la depresión, especialmente entre generaciones jóvenes, la fragmentación de las comunidades tradicionales y la creciente dificultad para llegar a acuerdos básicos sobre lo que es verdad.
Son fenómenos ampliamente documentados por estudios sociales serios, sin ninguna necesidad de invocar explicaciones sobrenaturales. Lo que hace este tema tan atractivo para tantas personas, creyentes o no, es precisamente esa coincidencia entre dos formas de análisis completamente distintas que terminan señalando problemas similares.
Ahora volvamos a un punto que dejamos pendiente.
¿Qué hace que la palabra de alguien como Reehil tenga peso específicamente en el tema de los demonios y el fin de los tiempos?
Más allá de su cargo oficial. La respuesta tiene que ver con la cantidad de casos que ha manejado directamente a lo largo de su carrera como exorcista designado.
No es un sacerdote común hablando en teoría sobre un tema que solo conoce por libros. Es alguien que, según su propio testimonio público, ha estado presente en cientos de evaluaciones de casos, la gran mayoría de los cuales resultaron no ser sobrenaturales, sino condiciones médicas o psicológicas que requerían ayuda profesional, algo que él mismo ha remarcado con insistencia. para evitar que la gente piense que cualquier síntoma extraño significa posesión demoníaca.
Pero dentro de ese volumen de casos hay un número mucho menor que después de una evaluación exhaustiva terminó siendo tratado con el rito completo de exorcismo mayor.
Y es de esa experiencia acumulada de años observando patrones repetidos en casos completamente distintos entre sí, de donde surge su forma particular de hablar sobre el tema del fin de los tiempos, no como una predicción específica, sino como una lectura de tendencias que él considera preocupantes. Llegando al cierre de este video, creo que vale la pena volver a la pregunta central que planteamos al principio.
¿Qué saben realmente los demonios sobre los últimos días de la humanidad?
Según todo lo que hemos explorado, la respuesta honesta, según la propia tradición católica, es que no sabemos con certeza cuánto de lo que dicen las entidades durante un exorcismo es verdad y cuánto es manipulación diseñada para asustar o confundir.
Lo que si parece consistente, según el testimonio de múltiples exorcistas alrededor del mundo, incluido el padre Dan Reehil, es un patrón de comportamiento y de actitud que ellos interpretan como una señal de urgencia creciente por parte de estas fuerzas.
Una urgencia que coincide de forma notable con muchos de los problemas sociales y espirituales que enfrentamos hoy en día.
Soledad extrema, pérdida de sentido, confusión sobre la verdad y un debilitamiento generalizado de las prácticas que durante siglos funcionaron como ancla espiritual para comunidades enteras. Sea cual sea tu postura sobre este tema, si eres una persona de fe profunda, si eres completamente escéptico, o si simplemente sientes curiosidad sin tomar una posición firme, hay algo en todo esto que trasciende la discusión religiosa.
La idea de que la conexión humana real, la honestidad, la comunidad y el sentido de propósito son defensas poderosas contra la oscuridad, sea esa oscuridad espiritual o simplemente psicológica y social, es algo que prácticamente todas las tradiciones religiosas y seculares terminan compartiendo de una forma u otra.
Tal vez no necesitemos ponernos de acuerdo sobre si los demonios existen literalmente para reconocer que el mundo se siente para mucha gente más aislado, más confuso y más agotador que antes. Y tal vez, sin importar como llamemos, a esa fuerza que empuja hacia el aislamiento y la desesperanza, la respuesta que proponen estos sacerdotes, volver a lo simple, a la comunidad, a la honestidad, a algo más grande que uno mismo sigue siendo un consejo que vale la pena escuchar.
El padre Dan Reehil ha dicho que su trabajo no lo hace vivir con miedo, sino con una certeza más profunda de que pase lo que pase, hay algo bueno peleando esa batalla también.
Y creo que, independientemente de tus creencias, esa es una nota con la que vale la pena quedarse después de un tema tan pesado como este.
Si este video te hizo pensar o si simplemente quieres entender más sobre cómo trabajan realmente los exorcistas modernos y que separa un caso real de una simple leyenda urbana.
Fuente - Imagen y video tomados de YOUTUBE:






