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Algo ha cambiado en 2026. Las grandes potencias ya no esconden a los ovnis.
Ahora los usan, hablan de ellos, prometen revelaciones, se basan en su posible existencia para tomar decisiones.
¿Estamos ante el comienzo del contacto con otras civilizaciones o ante la mayor decepción espiritual de la historia?
Hoy te revelaremos las siete claves para entender por qué el fenómeno OVNI está explotando ahora.
Y cómo el mito de los 'hermanos galácticos' está siendo usado, para demoler la dignidad del ser humano, y provocar un cisma dentro de la propia Iglesia.
Míralo hasta el final porque la información que traemos es contundente para discernir la verdad.
En febrero de 2026 el gobierno de los EE.UU. ha decidido que el secreto OVNI sea su campo de batalla principal.
Donald Trump ha pedido al congresista republicano Eric Burlison realizar una inspección física en el Área 51.
Burlison buscaría hangares subterráneos y registros de materiales de ovnis, que las agencias habrían ocultado al Congreso por décadas.
Pero el tema de fondo no es la búsqueda de naves o marcianos. Esto encubre varios temas.
En primer lugar, el presidente está usando el tema OVNI como excusa para golpear al "Estado Profundo", y demostrar quién manda en Washington.
Lo que obligó al expresidente Barack Obama a salir en la cadena NBC, admitiendo que hay objetos en el cielo, que no comprendemos, y pueden ser extraterrestres, pero niega que el gobierno tenga tecnología capturada.
En segundo lugar, en 2026 los estrategas han descubierto que la fe en los extraterrestres es más fuerte que la confianza en los políticos, según las encuestas.
Por eso, la noticia del contacto se está utilizando con fines electorales.
Los candidatos prometen revelar "la verdad oculta".
En tercer lugar, poner esto encima de la mesa es necesario, para que la opinión pública crea que "algo grande" está a punto de ser revelado.
Sin este "asalto" al Área 51, el mundo no prestaría atención a la narrativa que vendrá después.
Es el inicio de una operación de control donde el cielo es la excusa, y el poder absoluto sobre la tierra es el objetivo.
A veces se sugiere que los alienígenas son amigos y otros posibles enemigos.
En cuarto lugar, detrás de esto se esconde una trampa mucho más profunda y peligrosa.
Se está instalando la idea, de que la humanidad es incapaz de resolver sus propios conflictos, y necesita ayuda externa.
Y ofrece un falso mesías tecnológico.
Sugieren que una inteligencia superior intervendrá para traernos una era de "Paz y Seguridad".
Que es el cebo para que aceptemos una autoridad que esté por encima de todas las naciones.
Y tal vez en sentido contrario, si el ciudadano cree que el peligro viene del espacio, aceptará cualquier control totalitario aquí en la tierra.
No se busca informar a la gente, sino condicionarla para que espere una salvación que no viene de Dios.
En quinto lugar, hay un lanzamiento coordinado con Hollywood.
La nueva película de Spielberg, “El Día de la Revelación”, tiene su estreno mundial programado para el 12 de junio de 2026, y su estreno está diseñado para ser un evento de masas.
La trama presenta un mundo, donde la noticia del contacto con los extraterrestres estalla de forma simultánea en todos los rincones del planeta.
Y no es casualidad que esta superproducción llegue precisamente cuando el gobierno de Trump, y su contrincante Obama, agitan la agenda OVNI.
Se trata de una técnica conocida como "programación predictiva", para que lo impensable se vuelva familiar.
Hollywood prepara el terreno psicológico para que, cuando llegue el anuncio oficial, la gente responda con asombro y no con sospecha.
La humanidad está siendo entrenada para aceptar una nueva mitología, que sustituya a las antiguas creencias espirituales.
Nos están enseñando a mirar las naves con esperanza, para que no cuestionemos quiénes están realmente detrás de esas luces.
En sexto lugar, estamos en una nueva Guerra Fría, donde el campo de batalla ya no es la Tierra, sino el espacio físico que existe entre la Tierra y la Luna.
China y Estados Unidos compiten ferozmente por el dominio del Polo Sur de la Luna.
El tesoro que buscan se llama Helio-3. Este isótopo es extremadamente raro en nuestro planeta, pero abunda en el suelo lunar.
El Helio-3 es el combustible necesario para la fusión nuclear limpia, que es la energía definitiva del futuro.
Quien controle el suministro de este mineral, controlará la economía y la tecnología del siglo XXI.
Y para justificar los presupuestos militares astronómicos, el establishment necesita una narrativa de amenaza.
Y la historia de los ovnis sirve como la excusa perfecta para militarizar la órbita terrestre.
Bajo el pretexto de vigilar "presencias no humanas", se están desplegando armas antisatélite y naves de ataque orbital.
Estados Unidos ha acelerado la creación de una flota de portaaviones espaciales, y reactores nucleares lunares.
Mientras China está construyendo una infraestructura, de cohetes de carga pesada y estaciones de transferencia, para que cualquier país que quiera sacar recursos de la luna tenga que pasar por su logística.
Y en séptimo lugar, le están dando a toda esta narrativa de los extraterrestres una pátina científica.
El establishment dice entre bambalinas, sin decirlo formalmente, que ha recuperado naves y que está aprendiendo a replicar su funcionamiento cuántico.
Expertos del Pentágono hablan de materiales que generan una "burbuja mágica" de energía, alrededor del objeto. Que permitiría anular la gravedad.
Explicando así cómo estas manifestaciones aparecen y desaparecen, violando todas las leyes de la termodinámica.
Se está usando lenguaje científico para validar manifestaciones que no son materiales.
Están disfrazando de "ciencia avanzada" lo que en realidad serían fenómenos preternaturales de origen espiritual.
Esta narrativa de las naves recuperadas sirve para que el hombre moderno no sospeche de la naturaleza demoníaca del fenómeno.
Pero la posibilidad de inteligencias extraterrestres no es un debate científico para el cristiano, sino un desafío al núcleo de la Revelación.
La teología católica sostiene, que el ser humano es la cumbre única de la creación material en todo el universo.
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y le entregó el dominio sobre todas las cosas visibles.
No existe espacio teológico para múltiples encarnaciones del Hijo de Dios, en otros planetas o galaxias.
Si existieran otras razas con alma, la unicidad del sacrificio de Cristo en la cruz quedaría cuestionada.
Y la Biblia guarda un silencio absoluto sobre otras civilizaciones, centrando toda la historia de la salvación en el hombre.
La única inteligencia no humana que reconoce la Iglesia, además de Dios, son los ángeles y los demonios.
Y cualquier manifestación, que se presente como una "guía espiritual" alternativa a la Iglesia, es una impostura. La verdad es que el establishment impulsa la creencia en estos seres, para desplazar la centralidad de la figura de Jesús.
Busca que el hombre deje de mirar al Redentor para mirar a un "hermano mayor" con tecnología superior.
Esta narrativa de los extraterrestres que vienen de planetas lejanos, es una construcción para el hombre moderno materialista.
La realidad es que no vienen de otras galaxias, sino de dimensiones preternaturales que conviven con la nuestra.
En el pasado se les llamó dioses, hadas o demonios, adaptándose siempre a la cultura y creencias de la época.
Y hoy, en una sociedad tecnológica, adoptan la forma de astronautas avanzados, y naves interestelares, para ser aceptados.
Estas entidades no necesitan naves físicas para viajar; se materializan y desmaterializan a voluntad, violando la física.
Su objetivo es la manipulación de la conciencia humana hacia la apostasía.
Se presentan como portadores de una nueva espiritualidad, que prescinde de los mandamientos y del arrepentimiento.
Promueven una religión universal sin pecado, basada en la evolución de la energía, y el despertar de poderes ocultos.
Es la misma vieja mentira de la serpiente del Génesis: "seréis como dioses" gracias al conocimiento prohibido.
Y las abducciones y los contactos que se difunden no son experimentos biológicos, sino ataques espirituales que dejan secuelas de opresión.
Y muchas víctimas de estos encuentros informan de mensajes, que atacan directamente la divinidad de Cristo.
Y además, la presión informativa actual está provocando una fractura dentro de la propia Iglesia Católica.
Pero esta especulación contradice la tradición que enseña, que toda la creación gime por la redención traída por Cristo.
Estamos ante un cisma silencioso entre quienes denuncian el engaño, y quienes proponen "bautizar" a los extraterrestres.
Ciertos sectores teológicos ya están sugiriendo que debemos ampliar nuestra fe, para incluir a estos "nuevos hermanos".
Pero si aceptamos que existen seres superiores que deben guiarnos, el hombre pasa de ser el señor de la creación a ser una especie inferior.
La ideología del contacto degrada al ser humano a un simple accidente biológico, en un universo lleno de dioses tecnológicos.
Mientras, el establishment necesita que el hombre moderno se sienta huérfano y desprotegido, para que clame por un salvador artificial.
Bueno hasta aquí las razones por las que el tema de los extraterrestres está explotando ahora, y por qué hay fuertes razones para suponer que son ángeles caídos.
¿Y tú qué crees, piensas que son ángeles caídos o que verdaderamente son seres de otras civilizaciones o que en realidad no hay nada de eso?
¡Y que Dios te bendiga y te mantenga fiel a Él!
Video tomado de YouTube:














