
Muchos dicen que estamos viviendo una crisis sin precedentes. Pero hay un problema con esa frase.
Porque sí hubo precedentes. Y no solo eso… hubo advertencias concretas y detalladas, desde hace 400 años.
Estamos atrapados en un "siglo de poder" del mal, que fue anunciado 15 generaciones antes de que sus protagonistas nacieran.
En este video veremos cómo fue detallada por la Virgen la tribulación, hace 4 siglos, y el permiso formal del maligno para zarandearnos y purificarnos, más adelante.
Y quédate hasta el final, porque verás cómo es que va a terminar esto y cuando.
La tribulación que sufrimos hoy es la ejecución de una cronología de cuatro siglos, que anunció la Virgen del Buen Suceso.
Y fue formalizado con la visión de León XIII, 250 años después, en 1884, cuando escucho que satanás recibía un siglo de más poder, para probar a la iglesia y purificarla.
Una visión idéntica había tenido María Julia Jahenny 6 años antes, como vimos en un video anterior.
Y Nuestra Señora del Buen Suceso reveló en Ecuador, que el asalto masónico alcanzaría su clímax, precisamente a partir de la mitad del siglo XX.
Las señales de este asalto serían el ataque sistemático a los siete sacramentos, y la normalización de la impureza.
Lo que demuestra que la Iglesia y el mundo no viven un caos repentino, sino una purificación bajo un calendario manejado desde el Cielo.
Y si las fechas del asalto se cumplieron con exactitud, las de la restauración seguramente también lo harán.
La historia de Nuestra Señora del Buen Suceso comienza en el convento de la Inmaculada Concepción en Quito, en el año 1594.
La Virgen se manifestó a la Madre Mariana de Jesús Torres, en una serie de apariciones que se extendieron hasta 1634.
Y aunque los mensajes fueron entregados en plena época colonial, su destinatario principal era el final del siglo XIX y la segunda mitad del siglo XX.
La Virgen reveló que en este período futuro la fe casi se extinguiría, debido a una crisis moral sin precedentes.
Y la Madre Mariana recibió la misión de ofrecer su vida como alma víctima, para sostener a la Iglesia, durante los siglos de oscuridad que ella vio en el futuro.
El mensaje de Quito es la primera pieza de un engranaje sobrenatural, que revela que el cielo ya conocía el asalto antes de que comenzara, y nos avisó.
Y el Cielo autenticó la veracidad de estas profecías, mediante el cumplimiento de hitos históricos imposibles de prever en el siglo XVII.
La Virgen predijo que en el siglo XIX se proclamarían dos verdades fundamentales, que sostendrían la fe en medio de la tormenta.
Y anunció que ambos serían definidos por el mismo pontífice, a quien describió como un Papa cautivo.
La Virgen detalló que este Papa sería perseguido, y que moriría en el Vaticano, bajo la presión de las fuerzas masónicas, que buscaban destruir su autoridad espiritual.
Esta es una referencia exacta a Pío Nono, quien proclamó estos dogmas, y luego sufrió el cautiverio tras la caída de los Estados Pontificios.
Otra autenticación fue la fecha en que estos mensajes saldrían a la luz pública.
La aparición advirtió, que la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso, sólo sería conocida masivamente a partir del siglo XX.
Durante una de las visiones, la Madre Mariana vio cómo la lámpara que ardía ante el Sagrario se apagó repentinamente.
Y la Virgen le reveló que eso simbolizaba la situación de la Iglesia, al llegar el final del siglo XIX y entrar en el XX.
El primer motivo de esta oscuridad sería la propagación de herejías, que apagarían la luz de la fe en las almas.
La segunda razón sería la pérdida de numerosas vocaciones religiosas, que dejarían a la Iglesia sin sus defensores espirituales.
La tercera causa sería un espíritu de impureza, que saturaría la atmósfera, como un océano sucio corriendo por las calles.
La cuarta razón sería la infiltración de sectas masónicas en la educación, y en el seno de las familias, para corromper la fe desde la raíz.
Y la quinta causa sería la indiferencia de los ricos, que teniendo medios para defender la Iglesia, se quedarían de brazos cruzados.
La Virgen advirtió que en ese tiempo, la fe solo se mantendría encendida, en unas pocas almas escondidas.
Y profetizó que a partir de mediados del siglo XX las pasiones estallarían, y habría una corrupción total de la moral.
Señaló específicamente que satanás reinaría casi por completo, a través de sectas masónicas, infiltradas en todos los niveles de la sociedad.
La masonería trabajaría incansablemente para apagar la fe, mediante la promoción de leyes contrarias a la ley divina.
El objetivo principal sería la destrucción de la inocencia en la niñez, para asegurar una degradación generalizada en el futuro.
El demonio se ensañaría contra los niños, a través de una educación sin Dios, y una cultura llena de vicios.
Y esta infiltración buscaría asfixiar el espíritu cristiano, en el corazón de las familias.
En este período de oscuridad la maldad se presentaría con una asombrosa libertad, bajo el pretexto del progreso humano.
Y las pasiones desenfrenadas se volverían el motor del mundo, provocando que la castidad y la modestia desaparecieran de la vida pública.
La Virgen reveló específicamente que, durante este siglo de poder, ocurriría un ataque sistemático contra los siete sacramentos de la Iglesia.
El sacramento del Bautismo sería difícil de recibir, no por falta de medios, sino por la pérdida de fe de los padres.
La Eucaristía sufriría profanaciones constantes, y habría una pérdida generalizada, de la creencia en la presencia real de Cristo en la hostia consagrada.
Habría un ataque estremecedor a la Extremaunción, y muchos morirían sin el auxilio de los últimos ritos.
El Matrimonio sería atacado y profanado de forma directa, para facilitar que las personas vivieran en pecado y fuera de la ley de Dios.
Y se promovería el nacimiento de hijos sin la bendición de la Iglesia, destruyendo la base de la sociedad cristiana.
El sacramento del Orden Sagrado sería despreciado, y los sacerdotes serían ridiculizados por el mundo, y por los propios pastores.
Y la Confesión caería en el olvido, y se perdería la conciencia de la necesidad de la purificación del alma para la salvación.
Y la Virgen advirtió que, en el momento supremo de necesidad de la Iglesia, el que debería hablar, callará.
Este silencio no sería solo una omisión cobarde, sino una consecuencia de la pérdida de liderazgo y firmeza moral de los obispos.
La profecía señaló que los pastores modernos evitarían enfrentar los temas críticos de la fe, para no desagradar al mundo.
Y esto se vincula con el hecho de que muchos ministros dejarían de vivir la doctrina y, por tanto, perderían la capacidad de predicarla.
La falta de oración y de espíritu de sacrificio en el clero, facilitaría que el error se propague.
Y provocaría que las ovejas queden dispersas y sin guía, en medio de la confusión más profunda de la historia.
Pero la profecía asegura, que cuando la maldad parezca haber llegado a su colmo, ocurrirá el feliz comienzo de la completa restauración.
La Virgen prometió que, en ese punto crítico de la historia, el cielo enviará a un Prelado para rescatar a la Iglesia.
Esta figura eclesiástica no es descrita necesariamente como un Papa, sino como un obispo o cardenal, dotado de un valor excepcional.
Su misión será restaurar el espíritu de los sacerdotes, y devolver la disciplina y la doctrina a su lugar correcto.
Será un hombre de oración profunda, que contará con la asistencia directa de María, para marcar la victoria final sobre el mal.
Y su intervención milagrosa será la señal, de que el tiempo de libertad otorgado al adversario, ha expirado.
Por lo tanto, la restauración no será un proceso político, sino una renovación espiritual que nacerá del sacrificio y la fidelidad.
Los mensajes de 1634 en Quito y la visión de León XIII en 1884, son piezas de un mismo mensaje.
La Virgen en Quito reveló que el inicio de la gran crisis sería a finales del siglo XIX.
Y que la corrupción total ocurriría a partir de la segunda mitad del siglo XX.
La fase más destructiva, de ese siglo de más poder otorgado a satanás, cubre casi todo el siglo XX.
Y resulta asombroso, que una profecía del siglo XVII, señale con tal precisión, el período en que el demonio recibiría su permiso, y cuál sería el período de más daño.
Y hemos comprobado, como la década de los ’60 engendró la mayor parte del mal que hoy vemos, y que ha ido escalando.
Y no es casualidad que la Virgen señalara, que el Tercer Secreto de Fátima debiera abrirse en 1960, porque dijo que en ese entonces se entendería mejor, el diseño del cielo.
Ambos mensajes están hablando del mismo decreto celestial, que marca el inicio y la duración de la gran batalla espiritual.
Hasta aquí hemos visto cómo Dios avisó con siglos de antelación, cuándo empezaría el asalto, para que supiéramos que el final también está bajo su control.
La visión de 1884 fue la firma del permiso espiritual para la prueba.
Pero 1634 fue la descripción del despliegue del siglo de poder otorgado a satanás, para probar y purificar a la Iglesia.
Y hoy estamos viviendo la resaca final de ese período, donde la maldad ha llegado a su colmo, y el silencio de los pastores es tremendo.
Y según este esquema tenemos que esperar la restauración, que comenzará cuando todo parezca perdido, y aparezca la figura del Prelado, que restaurará a la Iglesia.
¿Y tú, crees que todo esto es coincidencia, o que hay un diseño divino para nuestra purificación, que nos fue avisado con antelación? Dilo en los comentarios.
¡Y que Dios te bendiga y te guíe, para poder discernir con claridad, las señales que está enviando!
Fuente - Video y textos tomados de FOROSDELAVIRGENMARÍA.COM:








.gif)

























