Entrevista al Exorcista Padre Gabriele Amorth con relación al exorcismo del Papa Francisco

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¿En qué consistió la "oración de liberación" del Papa Francisco en San Pedro?
Responde el exorcista Amorth a ACI Prensa

Vaticano, 24 de mayo de 2013 - 10:25 a.m.

El famoso exorcista de la diócesis de Roma (Italia), Padre Gabriele Amorth, analizó la oración que el Papa Francisco realizó sobre un mexicano poseso de 43 años en la Plaza de San Pedro, el pasado domingo 19 de mayo. Solemnidad de Pentecostés.

En entrevista concedida a ACI Prensa el 22 de mayo, el sacerdote señaló que ese día "el Papa de buena voluntad se acercó y le hizo un exorcismo bajo forma de oración de liberación, no como el exorcismo clásico que se hace con el libro".

"El mexicano, dijo Amorth, es realmente un alma de Dios de la cual el Señor se sirve para reprochar a México por la legalización del aborto".

El Padre Amorth comentó además, que él mismo realizó un exorcismo de más de una hora a este hombre mexicano, antes que el Santo Padre rezara por él en la Plaza de San Pedro.

"Estoy bien informado sobre aquel joven. Un joven bueno, de oro, demuestra menos años de los que parece, tiene 43 años, casado, con hijos", agregó.

"Esta misma oración, la vi hacer por tres veces también a Juan Pablo II. El Papa Francisco impuso sus manos, oró y basta. Es suficiente", afirmó el Padre Amorth.

El famoso exorcista de la diócesis de Roma tiene 88 años y ha realizado más de 70 mil exorcismos durante los últimos 27 años. El número es alto porque realizar un exorcismo puede requerir múltiples sesiones y cada vez que se realiza se cuenta por separado.

Luego de la entrevista con ACI Prensa, el sacerdote hizo una serie de comentarios en la Fundación Lepanto de Roma, una organización católica que lo invitó para comentar sus dos últimos libros: "El último exorcista, mi batalla contra Satanás" y "El signo del exorcista, mis últimas batallas contra Satanás".

"Han notado que este Papa en sus primeros diez discursos breves, ha nombrado siempre a 'su excelencia' el diablo", dijo el exorcista en medio del ruido de la lluvia y los truenos que caían fuera del recinto.

"¿Qué es lo que hizo el domingo pasado? Como es normal en él, con su simplicidad, al terminar la Misa fue a pie a saludar a los enfermos, y un sacerdote mexicano le señaló la presencia de un joven poseído del demonio".

El Padre Amorth dijo además que "en esta oración de liberación que ha hecho a este joven en la plaza, el Papa no se escondió... Jesús hacía los exorcismos por la calle, en las casas, donde fuera".

"Yo he debido cambiar 23 sitios en Roma para poder hacer exorcismos. Quisiera que todos asistiesen a los exorcismos... he visto muchísimos sacerdotes que después de ver uno ya no tenían dudas sobre la existencia de Satanás... hace falta verlo".

El exorcista aseguró que LA GENTE NO CREE EN LA EXISTENCIA DEL DEMONIO AHORA Y DENUNCIÓ QUE EXISTEN POCOS SACERDOTES QUE REALIZAN LA LABOR QUE ÉL DESEMPEÑA. "NO HAY CASI EXORCISTAS Y ÉSTO OCURRE POR CULPA DE LOS OBISPOS. CUANDO UN OBISPO NO PROVEE, COMETE PECADO MORTAL", indicó.

Fuente - Texto tomado de ACIPRENSA:

Virgen María Auxiliadora - Historia de la Devoción - Fiesta Mayo 24

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Maria Auxiliadora

HISTORIA - DEVOCIÓN - IGLESIA ANTIGUA

El primero que llamó a la Virgen María con el título de "Auxiliadora" fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en el año 345, él dice:
"Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios"
San Sabas en el año 532 narra que en Oriente había una imagen de la Virgen que era llamada "Auxiliadora de los enfermos", porque junto a ella se obraban muchas curaciones.

San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria:
"María Auxiliadora, rogad por nosotros"
Y repite:

La Virgen es "Auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación".

En Ucrania (Rusia) se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.

Se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto (Italia).

En el año 1572, el Papa San Pío V ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la oración "María Auxiliadora, rogad por nosotros", porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de Lepanto a toda la cristiandad, que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de Auxiliadora, si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.


Los cristianos de la Iglesia de la antiguedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Éfeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo.

Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son:

Madre de Dios y Auxiliadora (Teotocos y Boetéia).



Otros títulos:
  • Año 476 - Proclo, el gran orador decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto".
  • Año 532 - San Sabas de Cesarea llama a la Virgen: "Auxiliadora de los que sufren", y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora, recuperó la salud y aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos", se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.
  • Año 518 - Romano Melone, gran poeta griego llama a María: "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles", e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan".
  • Año 560 - San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo".
  • Año 749 - San Juan Damasceno, famoso predicador, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte".
  • Año 733 - San Germán, Arzobispo de Constantinopla, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".

La Batalla de Lepanto



En el Siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88.000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios.

Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela, o sea movidos por el viento. Pero luego -de manera admirable- el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas.

Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante, cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración:


MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS,
RUEGA POR NOSOTROS.



Las guerras religiosas del siglo XVI

El centro de expansión, de este título, radicó en Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. En 1618 estallan las guerras de religión conocidas como "guerras de los 30 años". Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la Virgen Santísima con el título de "María Auxiliadora" y acudieron en peregrinación a una capilla que, con esta denominación se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau (Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso, los católicos de Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la Santísima Virgen y experimentaron una renovación espiritual. Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su Fe católica y la libertad de sus tierras.


Los turcos atacan Viena (1683)

Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en el centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del imperio. El Papa Inocencio XI vio entonces en serio peligro la existencia de una Europa cristiana; los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María. "La invocación 'María, ayuda' (María hilf), afirma un historiador, recorrió todas las regiones de Alemania y Austria". La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores, Viena quedó liberada. Una vez más los pueblos experimentaron la ayuda de la Virgen María Auxiliadora.



El Papa y Napoleón

El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces esta promesa:

"Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica"


Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho:

"Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados"
Vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora, en acción de gracias a la Madre de Dios.



San Juan Bosco y María Auxiliadora



El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios, su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Santísima Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres.

Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora. Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir:



"Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen"

Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.

San Juan Bosco decía:

"Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros"

Y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración:

"María Auxiliadora, rogad por nosotros"

Él decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

Oración de Súplica


Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente, os ofrezco éste mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro Hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la Auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los Cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

Fuente - Texto tomado de ACIPRENSA.COM:
http://www.aciprensa.com/Maria/Auxiliadora/datos.htm


Fuente - Texto tomado de DEVOCIONARIO.COM:
http://www.devocionario.com/maria/auxiliadora_1.html

Texto tomado de EWTN:

http://www.ewtn.com/spanish/saints/Auxiliadora_5_24.htm

Fuente - Texto tomado de MARIOLOGÍA.ORG:

Santa Rita de Casia - Santa de lo Imposible - Fiesta Mayo 22

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Nacimiento: Año 1381 - Roccaporena (Italia).
Fallecimiento: Mayo 22 de 1457 - Cascia (Italia).
Beatificación: Año 1627 por Urbano VIII.
Canonización: Mayo 24 de 1900 por León XIII.
Atributos: Cruz, corona de espinas, rosas, higos.

Santa Rita es patrona de:
  • Las enfermedades.
  • Las heridas.
  • Los problemas maritales.
  • Las causas imposibles.
  • Las pérdidas.
  • El abuso.
  • Las madres.
Santa Rita junto con San Judas Tadeo, es la patrona de las causas perdidas. En España se la llama la santa de los imposibles.


Su vida comenzó en tiempos de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían más grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver. Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, sólo necesitaban el Santo Nombre de Jesús.


Las abejas

Parecía que desde el primer momento de su nacimiento, Dios tenía designios especiales para Rita. Según una tradición, desde que era bebé, mientras dormía en una cesta, abejas blancas se agrupaban sobre su boca, depositando en ella la dulce miel sin hacerle daño y sin que la niña llorara para alertar a sus padres. Uno de los campesinos, viendo lo que ocurría trató de dispersar las abejas con su brazo herido. Su brazo se sanó inmediatamente. Después de 200 años de la muerte de Santa Rita, algo extraño ocurrió en el monasterio de Casia. Las abejas blancas surgían de las paredes del monasterio durante Semana Santa de cada año y permanecían hasta la fiesta de Santa Rita, el 22 de mayo, cuando retornaban a la inactividad hasta la Semana Santa del próximo año. El Papa Urbano VIII, sabiendo lo de las misteriosas abejas pidió que una de ellas le fuera llevada a Roma. Después de un cuidadoso examen, le ató un hilo de seda y la dejó libre. Ésta se descubrió más tarde en su nido en el monasterio de Casia, a 138 kilómetros de distancia. Los huecos en la pared, donde las abejas tradicionalmente permanecen hasta el siguiente año, pueden ser vistos claramente por los peregrinos que llegan hoy al Monasterio.



Matrimonio


Sus padres, sin haber aprendido a leer o escribir, enseñaron a Rita desde niña todo acerca de Jesús, la Virgen María y los más conocidos santos. Rita, al igual que Santa Catalina de Siena nunca fue a la escuela a aprender a escribir o a leer. A Santa Catalina le fue dada la gracia de leer milagrosamente por Nuestro Señor Jesucristo, para Santa Rita su único libro era el Crucifijo. Ella quería ser religiosa toda su vida, pero sus padres, Antonio y Amata, avanzados ya en edad, escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando, lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aún en las más difíciles circunstancias.

Después del matrimonio, su esposo demostró ser bebedor, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio. Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos. Después de 20 años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometió cambiar su forma de ser. Rita le perdona y él deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Ésto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión ésto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.

Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que más vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal. Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo.

Entra en la vida religiosa


Al quedar sola no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas, pero no era fácil lograrlo. No querían una mujer que había estado casada. La muerte violenta de su esposo dejó una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración. Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan El Bautista, del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Casia. Entonces cayó en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada. Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.

Más Pruebas

Durante su primer año, Rita fue puesta a prueba no solamente por sus superioras, sino por el mismo Señor. Le fue dado el pasaje de la Escritura del joven rico para que meditara. Ella sentía en su corazón las palabras, ¡Sí quieres ser perfecta!

Un día Rita fue puesta a prueba por su Madre Superiora. Como un acto de obediencia, Rita fue ordenada a regar cada día una planta muerta. Rita lo hizo obedientemente y de buena manera. Una mañana la planta se había convertido en una vid floreciente y dio uvas que se usaron para el vino sacramental. Hasta este día sigue dando uvas.

Amor a la Pasión de Cristo

Rita meditaba muchas horas en la Pasión de Cristo, meditaba en los insultos, los rechazos, las ingratitudes que sufrió en su camino al Calvario. Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Casia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quien dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser partícipe de sus sufrimientos en la Cruz. Recibió los estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don exudan una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudaban olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente. Por 15 años vivió sola, lejos de sus hermanas monjas. El Señor le dio una tregua cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo. Jesús removió el estigma de su cabeza durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto como llegó de nuevo a casa el estigma volvió a aparecer y teniéndose que aislar de nuevo.

En su vida tuvo muchas llamadas pero ante todo fue una madre tanto física como espiritualmente. Cuando estaba en el lecho de muerte, le pidió al Señor que le diera una señal para saber que sus hijos estaban en el cielo. A mediados del invierno recibió una rosa del jardín cerca de su casa en Roccaporena. Pidió una segunda señal. Esta vez recibió un higo del jardín de su casa en Roccaporena, al final del invierno. Los últimos años de su vida fueron de expiación. Una enfermedad grave y dolorosa la tuvo inmóvil sobre su humilde cama de paja durante cuatro años. Ella observó como su cuerpo se consumía con paz y confianza en Dios.

Las Rosas de Santa Rita


Durante la enfermedad, a petición suya, le presentaron algunas rosas que habían brotado de manera prodigiosa en el frío invierno en su huertecito de Roccaporena. Ella las aceptó sonriente como don de Dios. 

Muerte de la Santa


Santa Rita recorrió el camino de la perfección, la vía purgativa, la iluminativa y unitiva. Conoció el sufrimiento y en todo creció con caridad y confianza en Dios. El Crucifijo es su mejor maestro. Es en almas puras como la de ella que Dios puede hacer portentos sin que por ello se desenfrenen y caigan en el orgullo espiritual. Al morir la celda se ilumina y las campanas tañen solas por el gozo de un alma que entra al cielo. Su muerte, acaecida en 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja  como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. Permaneció allí y la fragancia nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces. Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto. León XIII la canonizó en 1900.

Oraciones

Santa de lo imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compasionado amor por Jesús Crucificado, que podrías obtener de Él cualquier cosa que le pidas. A cuenta de ésto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo. Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la más grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti. Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos (mencione ahora su petición):

Obtén para nosotros nuestra petición.
Por los singulares méritos de tu infancia,
Por la perfecta unión con la Divina Voluntad,
Por los heroicos sufrimientos durante tu vida de casada,
Por el consuelo que experimentaste con la conversión de tu esposo,
Por el sacrificio de tus niños antes de verlos ofender gravemente a Dios,
Por tu milagrosa entrada al Convento,
Por las austeras penitencias y las sangrientas ofrendas tres veces al día.
Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste con la espina del Salvador Crucificado;
Por el amor divino que consumió tu corazón,
Por la notable devoción al Sagrado Sacramento, con el cual exististe por cuatro años,
Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo,
Por el ejemplo perfecto que diste a la gente de cada estado de vida.

Santa de lo Imposible
Oremos:

Oh Dios, quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su súplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compasionado amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socórrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tú eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Ruega por nosotros, oh Sagrada Santa Rita, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Fuente - Texto tomado de EWTN:

Fuente - Texto tomado de WIKIPEDIA:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rita_de_Casia


Fuente - Texto tomado de CATOLICO.ORG:
http://www.catolico.org/santos/ritade_cascia.htm

Exorcismo Papa Francisco - Plaza San Pedro - Mayo 19 de 2013 - Benedicto XVI - Audiencia con Satanás

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VATICAN INSIDER, LA STAMPA, it, Martes 21 de mayo de 2013

El padre Amorth insiste en el exorcismo del Papa Francisco: "si Lombardi desmintió, no entendió nada".

"El Papa llevó a cabo un gesto de atención especial y de bendición particular para el chico, no fue un exorcismo". Lo dijo Dino Boffo, director de Tv2000, hablando en vivo a través del canal de la Conferencia Episcopal Italiana sobre la oración de Francisco al final de la ceremonia del domingo pasado, cerca del Arco de las Campanas.

"Como director, no puedo no apelar el pacto de transparencia y confianza que existe con los espectadores -indicó Boffo-, y admitió que este episodio ha creado en mí cierto disgusto y tristeza, por haber, involuntariamente, determinado la difusión de una noticia verdadera, pero sólo en parte, porque el Papa no se reconoce en la palabra "exorcismo". "No culpo a nadie -indicó el director de Tv2000- y asumo la responsabilidad, además de pedir disculpas por haber enturbiado la verdad de los hechos y por las personas involucradas; en particular pido disculpas al Santo Padre. No queríamos achacarle un gesto que no tenía intención de llevar a cabo. Este episodio, para nada clamoroso, que aparece hoy en los periódicos no nos deja con muy buena imagen, pero nos servirá como enseñanza. Y nunca volverá a suceder".

Ayer por la tarde, el director de la Sala de Prensa del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, había precisado que en la Plaza de San Pedro Francisco "no pretendía llevar a cabo un exorcismo, sino simplemente rezar por el sufrimiento de una persona", que le presentó el padre Juan Rivas, de la Legión de Cristo.

En cambio, el padre Amorth, sacerdote y exorcista, insistió en que se trató de un exorcismo. "Lo que hizo el Papa Francisco fue un verdadero exorcismo; si el padre Lombardi lo desmintió quiere decir que no entendió nada". Es la opinión del padre Gabriele Amorth, que habló en un programa radiofónico italiano ("Un giorno da pecora") sobre el episodio del domingo pasado. "Eso fue un verdadero exorcismo, y les puedo decir más: el chico al cual el Papa exorcisó, hoy, a las 11:30, vino a verme", subrayó.

¿Y qué tiene el chico?  "No se trata de un chico, tiene 43 años, una esposa e hijos. Se llama Ángel y está poseído por cuatro demonios. Hoy le hice un exorcismo largo". Entonces, le preguntaron en la entrevista radiofónica, ¿el Papa no logró curarlo?  "Podemos decir que le hizo un exorcismo, porque un exorcismo también es el que se hace poniendo las manos en la cabeza de la persona y rezando, sin recurrir a los exorcismos escritos".

"El Papa antes se reunió con estos jóvenes, después se les acercó un sacerdote y le dijo que este chico, que es mexicano, estaba poseído por cuatro demonios", indicó Amorth, según el cual la posesión en cuestión "es una venganza del demonio en contra de los obispos mexicanos, porque ellos no se opusieron al aborto como habrían debido. Este joven sólo será liberado cuando los obispos se arrepientan de no haber intervenido; tendrán que hacer penitencia por no haber intervenido".

Y, con respecto a las declaraciones del padre Lombardi, indicó el experto italiano: "Yo tengo tres casos de exorcismos que hizo Juan Pablo II, sin ningún libro de exorcismos".


Benedicto XVI, audiencia con Satanás


Publican el nuevo libro "El último exorcista. Mi lucha contra Satanás" del decano de los exorcistas italianos, el padre Gabriele Amorth, con historias inéditas e impresionantes, que escribió con el vaticanista Paolo Rodari (Piemme, 263 pp). Éste es un fragmento del capítulo dedicado al Papa Ratzinger:

"Es una mañana de mayo del año 2009. Joseph Ratzinger es Papa desde hace cuatro años. Durante su pontificado ha hablado muchas veces sobre Satanás. Sé que para él el demonio es un demonio existente, que lucha y que actúa contra la Iglesia y contra él. De otra forma, no se explicarían frases de este tipo:
"Por todos los que continúan pecando sin mostrar ninguna forma de arrepentimiento, la perspectiva es la perdición eterna, el infierno, porque el apego al pecado puede conducirnos al fracaso de nuestra existencia. Es el trágico destino que espera a los que viven en el pecado sin invocar a Dios. Sólo el perdón divino nos da la fuerza para resistir al mal y dejar de pecar. Jesús vino para decirnos que nos quiere a todos en el Paraíso y que el infierno, del que se habla poco en este nuestro tiempo, EXISTE y es ETERNO para todos los que cierran su corazón a su AMOR".
O como ésta:
"Hoy constatamos nuevamente con dolor que a Satanás le han concedido cribar a los discípulos visiblemente ante todo el mundo. Y sabemos que Jesús reza por la fe de Pedro y de sus sucesores. Sabemos que Pedro, mediante las aguas agitadas de la historia, va a encontrarse con el Señor y corre el riesgo de ahogarse, pero siempre la mano del Señor le salva y le guía en las aguas".
Hace calor en la Plaza San Pedro. La primavera ya entró hace tiempo. El sol cae sobre la plaza en la que una multitud de fieles espera al Papa. Es miércoles, el día de la audiencia general. Los fieles han venido desde todas las partes del mundo. Un grupo de cuatro personas entra desde el fondo de la plaza. Dos mujeres y dos hombres jóvenes. Las mujeres son mis asistentes. Me ayudan durante los exorcismos, rezan por mí y por los poseídos y asisten dentro de lo posible a los poseídos en su largo y difícil recorrido de liberación. Los dos jóvenes son dos poseídos. Nadie lo sabe. Sólo lo saben ellos y las dos mujeres que les "escoltan".

Aquel miércoles, las mujeres deciden llevar a ambos a la audiencia del Papa, porque creen que podría aprovecharles. No es un misterio que muchos gestos y palabras del Papa hacen que se enoje Satanás. No es un misterio que incluso su sola presencia inquieta y de alguna manera ayuda a los poseídos en su batalla contra aquel que les posee. Los cuatro se acercan hacia el "palco" desde el que Benedicto XVI ha comenzado a hablar hace poco tiempo. Los guardias suizos les detienen. No tienen boletos para continuar. Las dos mujeres insisten. Es importante para ellas lograr llevar a los poseídos lo más cerca posible del Papa. Los guardias suizos no admiten excusas y les intiman a alejarse. Así, una de las dos mujeres finge sentirse mal. La escena obtiene resultado. Los cuatro son dirigidos al otro lado de las vallas, en los lugares reservados a los minusválidos.
"¿Habéis visto, Juan y Marco?"
Preguntan las mujeres a los dos poseídos.
"Lo hemos logrado. Dentro de poco llegará el Papa y estaremos cerca de él"
Los jóvenes no hablan. Están extrañamente silenciosos. Es como si los que les poseyeran (se trata de dos demonios diferentes), estén comenzando a entender quién llegará a la plaza dentro de poco. Suenan las diez. Desde el arco de las campanas, el portón al lado de la Basílica vaticana, sale un jeep blanco con tres hombres a bordo. Un conductor, el Papa de pie y, sentado a su lado el secretario particular, monseñor Georg Gänswein.
"Mantén el control, Juan. No dejes que te domine. Reacciona. Mantén el control"
La otra mujer le dice las mismas palabras a Marco. Juan no parece escuchar las palabras de la mujer. De repente, se gira y le dice con voz lenta y que parece venir de no se sabe cuál mundo:
"Yo no soy Juan"
La mujer ya no dice nada. Sabe que sólo un exorcista puede hablar con el diablo. Si ella lo hiciera sería muy arriesgado. Así, permanece en silencio y se limita a sostener el cuerpo de Juan, que ahora está completamente en manos del demonio. El jeep gira por toda la plaza. Los dos poseídos se pliegan en el suelo. Se golpean la cabeza contra el pavimento. Los guardias suizos les observan pero no intervienen. ¿Será que están acostumbrados a escenas de este tipo? Talvés. Talvés han asistido en otras ocasiones a las reacciones de los poseídos delante del Papa.

El jeep traza un recorrido largo. Después llega a pocos metros del portón de la Basílica vaticana. El Papa desciende del vehículo y saluda a las personas de las primeras filas. Juan y Marco comienzan a gritar. Acostados en el suelo, gritan. Gritan muy fuerte.
"¡Santidad, Santidad, aquí estamos!"
Grita una de las mujeres al Papa, tratando de atraer su atención. Benedicto XVI se gira, pero no se acerca. Ve a las dos mujeres y ve a los dos hombres en el suelo, gritando, babeando, temblando. Ve la mirada de odio de los dos jóvenes. Una mirada que se dirige en su contra. El Papa no se descompone. Mira desde lejos. Alza un brazo y bendice a los cuatro. Para los poseídos es una sacudida furiosa. Un latigazo en todo el cuerpo. Ahora ya no gritan. Lloran, lloran, lloran. Gimen durante toda la audiencia. Cuando después el Papa se va, vuelven en sí mismos. Vuelven a ser ellos y no recuerdan nada.

Benedicto XVI es muy temido por Satanás. Sus misas, sus bendiciones, sus palabras son como exorcismos poderosos. No creo que Benedicto XVI lleve a cabo exorcismos. O, por lo menos, no me resulta. Sin embargo, creo que todo su pontificado es un enorme exorcismo contra Satanás. Eficaz. Potente. Un gran exorcismo que debería enseñar mucho a los obispos y a los cardenales que no creen:
De todas formas, éstos tendrán qué responder por su incredulidad. No creer y, sobre todo, no nombrar a los exorcistas en donde hay una necesidad explícita es, según mi opinión, un pecado grave, un pecado mortal.
El modo con el que Benedicto XVI vive la liturgia. Su respeto por las reglas. Su rigor. Su postura son muy eficaces en contra de Satanás. La liturgia que celebra el Pontífice es potente. Satanás resulta herido cada vez que el Papa celebra la Eucaristía. Satanás temió mucho la elección de Ratzinger. Porque veía en él la continuación de la gran batalla que contra él llevó a cabo por 26 años y medio, su predecesor, Juan Pablo II.

Fuente - Textos tomados de VATICAN INSIDER - LA STAMPA, It:
http://vaticaninsider.lastampa.it/es/noticias/dettagliospain/articolo/francesco-francis-francisco-esorcismo-exorcism-exorcismo-24995/

San Bernardino de Siena - Predicador - Año 1.444 - Fiesta Mayo 20

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San Bernardino de Siena:
Suplícale al buen Dios y pídele a la Virgen Santísima,
que nos envíe muchos y muy buenos predicadores como tú.
Ay de mí si no propago el Evangelio. (San Pablo)

San Bernardino fue el más famoso predicador del 1.400, y sus sermones sirvieron de modelos de predicación para muchos oradores en los siglos siguientes. Nació cerca de Siena en Italia, el día de la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen, el 8 de septiembre en el año 1.380. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. Y también un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y recibió la ordenación sacerdotal (en 1.404).

Quedó huérfano de padre y madre a los siete años. Dos tías se encargaron de su educación y lograron formarlo lo mejor posible en ciencias religiosas y darle una educación muy completa. Era muy simpático en el trato y las gentes gozaban en su compañía. Pero cuando oía a alguien que empleaba un vocabulario grosero y atrevido le corregía con toda valentía, para que abandonara esa mala costumbre.

De joven se afilió a una asociación piadosa llamada "Devotos de Nuestra Señora", que se dedicaba a hacer obras de caridad con los más necesitados. Y sucedió que en el año 1.400 estalló en Siena la epidemia de tifo negro. Cada día morían centenares de personas y ya nadie se atrevía a atender los enfermos ni a sepultar a los muertos, por temor a contagiarse. Entonces Bernardino y sus compañeros de la asociación se dedicaron a atender a los apestados. Trabajaban de día y de noche. Bernardino preparaba muy bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios y bien arrepentidos de sus pecados. Y como por milagro, este grupo de jóvenes se libró del contagio de la peste del tifo. Pero cuando pasó la enfermedad, Bernardino estaba tan débil y sin alientos, que estuvo por varios meses postrado en cama, con alta fiebre. Ésto le disminuyó mucho las fuerzas de su cuerpo, pero le sirvió enormemente para aumentar la santidad de su alma. Cuando ya recobró otra vez su salud, de vez en cuando se alejaba de casa y a quienes le preguntaba a dónde se dirigía les respondía:
"Voy a visitar a una personita de la cual estoy enamorado"
La gente creía que era que se iba a casar, pero un día sus tías le siguieron los pasos y se dieron cuenta de que se iba a una ermita donde había una estatua de la Virgen Santísima y allí le rezaba con gran fervor. En el año 1.402 entró de religioso franciscano. Lo recibieron en un convento cercano a su familia, pero como allí iban muchos amigos a visitarlo, pidió que lo enviaran a otro más alejado y donde la disciplina era muy rígida, y así en el silencio, la oración y la mortificación se fue santificando. Los primeros 12 años de sacerdocio los pasó Bernardino casi sin ser conocido de nadie. Vivía retirado, dedicado al estudio y la oración. Dios lo estaba preparando para su futura misión.

Ni la voz ni las cualidades oratorias le ayudaban a Bernardino para tener éxito en la predicación. Entonces se dedicó a pedir a Nuestro Señor y a la Santísima Virgen que lo capacitaran para dedicarse a evangelizar con éxito y de pronto Dios le envió a predicar. Y esto sucedió de un modo bien singular. Durante tres días seguidos, estando rezando todos los religiosos por la mañana, de pronto un joven novicio, sin poder contenerse, interrumpió la oración y le dijo:
"Hermano Bernardino: no ocultes más las cualidades que Dios te ha dado. Vete a Milán a predicar"
Iguales palabras le fueron dichas cada uno de los tres días. Todos consideraron que ésto era una manifestación de la voluntad de Dios, y le aconsejaron que se fuera a la gran ciudad a predicar la Cuaresma. Y los éxitos fueron impresionantes. Las multitudes empezaron a asistir en inmensas cantidades a sus sermones. Al principio le costaba mucho hacerse oír a lo lejos pero le pidió con toda fe a la Virgen Santísima y Ella le concedió una voz potente y muy sonora (en vez de la voz débil y desagradable que antes tenía).

Y desde 1418 hasta su muerte, por 26 años Bernardino recorre pueblos, ciudades y campos predicando de una manera que antes la gente no había escuchado. Se levantaba a las 4 de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones. Y el efecto de cada predicación era un entusiasmarse todos por Jesucristo y una gran conversión de pecadores. Muchísimos terminaban llorando de arrepentimiento al escuchar sus palabras. Cuando su voz potentísima gritaba en medio de la silenciosa multitud:
"Temblad tierra entera, al ver que la criatura se ha atrevido a ofender a su Creador"
A las gentes les parecía que el piso se movía debajo de sus pies y empezaban a llorar con gran arrepentimiento. Casi siempre tenía que predicar en las plazas y campos, porque en los templos no cabía la gente que deseaba escucharle. Recorrió todo su país (Italia) a pie, predicando. Cada día predicaba bastantes horas y varios sermones. A todos siempre les recomendaba que se arrepintieran de sus pecados y que hicieran penitencia por su mala vida pasada. Atacaba sin compasión los vicios y las malas costumbres e invitaba con gran vehemencia a tener un intenso amor a Jesucristo y a la Virgen María.

Por todas partes llevaba y repartía un estandarte con estas tres letras:

JHS (Jesús, Hombre, Salvador)



E invitaba a sus oyentes a sentir un gran cariño por el nombre de JESÚS. Donde quiera que San Bernardino predicaba, quedaban muchos estandartes en palacios y casas con sus tres letras:  JHS.

En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó:
"Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús"
Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe. Los envidiosos lo acusaron ante el Papa diciendo que Bernardino recomendaba supersticiones. El Papa le prohibió predicar, pero luego lo invitó a Roma y lo examinó delante de los cardenales y quedó tan conmovido el Sumo Pontífice al oírle sus predicaciones, que le dio orden para que pudiera predicar por todas partes. Durante 80 días predicó en Roma e hizo allí 114 sermones con enorme éxito. El Papa quiso nombrarlo arzobispo, pero el santo no se atrevió a aceptar. Entonces lo nombraron superior de los franciscanos, porque era el que más vocaciones había conseguido para esa comunidad. Cuando Bernardino entró en la comunidad de franciscanos observantes, solamente había en Italia 300 de estos religiosos. Cuando él murió ya había más de 4.000. Los grandes sacrificios que tenía que hacer para predicar tantas veces y en tan distintos sitios, y los muchos ayunos y penitencias que hacía, lo fueron debilitando notoriamente.

En su rostro se notaba que era un verdadero penitente, pero esta misma apariencia de austero y mortificado, le atraía más la admiración de las gentes. El único lujo que aceptó en sus últimos años, fue el de un borriquillo, para no tener que hacer a pie todos sus largos viajes. Era tal su deseo de progresar en el arte de la elocuencia y del buen predicar, que donde quiera que sabía que había un buen predicador, se iba a escucharlo y aún ya lleno de años, se sentaba como simple discípulo para escuchar las clases de los maestros afamados que enseñaban cómo hablar bien en público. Y acompañaba sus predicaciones con admirables milagros y prodigios.

En su ciudad natal, Siena, había muchas divisiones y peleas. Se fue allá y predicó 45 sermones que devolvieron la paz a toda esa región. Uno de los oyentes logró copiar esos sermones y se conservan como una verdadera joya de la elocuencia sagrada, donde se combinan la teología con los consejos prácticos y la agradabilidad con la profundidad. Verdaderamente Bernardino era un gran maestro de oratoria.

En 1.444, mientras viajaba por los pueblos predicando, con muy poca salud pero con un inmenso entusiasmo, se sintió muy débil y al llegar al convento de los franciscanos en Aquila, murió santamente el 20 de mayo. En su sepulcro se obraron numerosos milagros y el Papa Nicolás V ante la petición de todo el pueblo, lo declaró santo en 1.450 a los seis años de haber muerto.

Fuente - Texto tomado de EWTN:
http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Bernardino_siena_5_20.htm

Link - Amor Eterno:
http://diosysantidad.blogspot.com/2013/01/santisimo-nombre-de-jesus-fiesta-enero-3.html

Solemnidad - Fiesta de Pentecostés - Mayo 19 de 2013

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En el calendario del Año Litúrgico, después de la fiesta de la Ascensión, a los 50 días de la Resurrección de Jesús, celebramos la fiesta de Pentecostés (19 de mayo de 2013).

Origen de la Fiesta

Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la Pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés. En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley, y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre. La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés. En el marco de esta fiesta judía, es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.

La Promesa del Espíritu Santo

Durante la Última Cena, Jesús les promete a sus apóstoles:
"Mi Padre os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad" (San Juan 14, 16-17)
Más adelante les dice:
"Les he dicho estas cosas mientras Estoy con ustedes: pero el Abogado, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en Mi Nombre, Ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que Yo les he dicho" (San Juan 14, 25-26).

Al terminar la Cena, les vuelve a hacer la misma Promesa:
"Les conviene que Yo me vaya, pues al irme vendrá el Abogado..., muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la Verdad completa..., y os comunicará las cosas que están por venir" (San Juan 16, 7-14).
Explicación de la Fiesta

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos. Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.


En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes del mundo a celebrar la fiesta de Pentecostés judía. Cada uno oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y entendían a la perfección lo que ellos hablaban. Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir:
"Llevar la Palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo"
Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

¿Quién es el Espíritu Santo?



El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia nos enseña que el Espíritu Santo es el amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este amor es tan grande y tan perfecto que forma una Tercera Persona. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús.

Símbolos

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
  • Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
  • Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónimo del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
  • Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
  • Nube y Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para 'cubrirla con su sombra'. En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión, aparece una sombra y una nube.
  • Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
  • La Mano: Mediante la imposición de manos, los apóstoles y ahora los obispos, transmiten el 'don del Espíritu'.
  • La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

Nombres del Espíritu Santo

El Espíritu Santo ha recibido varios nombres a lo largo del Nuevo Testamento: El Espíritu de Verdad, El Abogado, El Paráclito, El Consolador, El Santificador.

Misión del Espíritu Santo
  • El Espíritu Santo es santificador: Para que el Espíritu Santo logre cumplir con su función, necesitamos entregarnos totalmente a Él y dejarnos conducir dócilmente por sus inspiraciones para que pueda perfeccionarnos y crecer todos los días en la santidad.
  • El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase:
"Yo rogaré al Padre y les dará otro Abogado que estará con ustedes para siempre".

También, en I Corintios 3, 16 dice:
"¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?"
Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es "Dador de Vida" y es el "Amor". Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.
  • El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman.
  • El Espíritu Santo nos lleva a la Verdad plena: Nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza.
El Espíritu Santo y la Iglesia



Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.

El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras distintas, inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como Iglesia entera, al proclamar la Buena Nueva de Jesús. Por ejemplo, puede inspirar al Papa a dar un mensaje importante a la humanidad; inspirar al obispo de una diócesis para promover un apostolado, etc.

El Espíritu Santo asiste especialmente al representante de Cristo en la tierra, el Papa, para que guíe rectamente a la Iglesia y cumpla su labor de pastor del rebaño de Jesucristo.

Los 7 Dones del Espíritu Santo
(Ven Espíritu Santo)


Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías Tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor
de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Amén.

Fuente - Texto tomado de ES.CATHOLIC.NET:


http://diosysantidad.blogspot.com/2010/05/fiesta-de-pentecostes-mayo-23-de-2010.html

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