
¿Puede la Sangre de Cristo sellar sobrenaturalmente a los fieles?
En Nigeria, Jesucristo explicó cómo recibir el Gran Sello de Dios.
Una marca que los ángeles están colocando para preservar a los fieles durante la tribulación.
Quédate aquí, porque veremos qué es este sello, qué protección da frente a la marca de la bestia, el 666, y cuáles son las oraciones para recibirlo y conservarlo.
La idea de un sello de protección aparece en el Antiguo Testamento.
En el capítulo 9 de Ezequiel, Jerusalén está corrompida por la idolatría, y por actos que el profeta describe como abominaciones.
Entonces Dios ordena que un hombre vestido de lino recorra la ciudad y marque la frente de quienes sufren y lloran por esos pecados.
Entonces, los ejecutores del castigo recorrerían Jerusalén, pero no podrían tocar a nadie que tuviera aquella marca.
La marca separa a quienes lamentan el mal, de quienes lo aceptan, lo justifican o participan de él.
Y así, los marcados quedan preservados cuando comienza el juicio sobre la ciudad.
La señal no se da entonces por una práctica exterior. Se da a quienes rechazan el mal y sufren al verlo instalado en su pueblo.
Y siglos después, el Apocalipsis retoma la misma imagen.
En el capítulo 7, antes de que comiencen los daños sobre la tierra, cuatro ángeles reciben la orden de contener los vientos.
Otro ángel sube desde oriente con el sello de Dios vivo.
Y ordena que no se dañe la tierra, el mar ni los árboles, hasta que los siervos de Dios sean sellados en la frente.
El orden es claro: primero el sellado y después la prueba.
Más adelante, en el capítulo 13, aparece la marca de la bestia. El texto dice que sin ella nadie puede comprar ni vender.
Y que quien la recibe queda incorporado al poder de la bestia.
Y el capítulo 14 muestra al Cordero con quienes llevan en la frente su nombre y el nombre de su Padre.
En resumen: unos quedan identificados con la bestia y otros con el Cordero, a través de sus sellos.
Y añade un dato decisivo: los fieles vencen al acusador por la Sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, capítulo 12.
Y en 1995, en la aldea de Olo, en el estado de Enugu, Nigeria, comenzaron los mensajes de Jesucristo a un adolescente llamado Bernabé Nwoye (Barnabas Nwoye).
El núcleo inicial fue la adoración de la Preciosa Sangre de Cristo, la reparación por los pecados, y la consolación a Jesús por los ultrajes recibidos durante su Pasión.
Jesús también le habló de una futura tribulación.
Y dentro de esa tribulación le hizo una promesa, para los devotos de la Preciosa Sangre: el Gran Sello de Dios.
El sello es como una marca espiritual concedida contra el sello del enemigo, identificado con el número 666.
Esa marca da fuerza para resistir las tentaciones de satanás, y soportar los sufrimientos asociados al anticristo.
De modo que esto significa que ciertos devotos recibirían un sello sobrenatural, pero real, de Dios, para protección en los tiempos de prueba.
Esta devoción recibió el respaldo eclesiástico en Nigeria y su libro de oraciones obtuvo el imprimatur de un obispo nigeriano.
Los mensajes vinculan el Gran Sello con la consagración a la Preciosa Sangre.
Los ángeles de Dios recorrerían la tierra para colocar el sello en los devotos preparados.
Y ese sello es el mismo mencionado en Apocalipsis 7 y 14.
Los mensajes dicen que los devotos de la Preciosa Sangre recibirían una marca sobrenatural, para no aceptar el sello de la bestia. Una marca real. E insisten en que no basta con rezar una oración.
El sello tendría que conservarse, permaneciendo en estado de gracia.
Por eso lo describen como una marca real ante Dios, ligada a la fidelidad del alma, y a su resistencia frente al poder del anticristo.
En uno de los mensajes:
Jesucristo afirmó, que quienes reciban el sello crecerán en la fe, y vencerán al “dragón rojo”.
Se presenta la Sangre de Cristo como protección frente a las trampas del demonio.
Y se afirma que, durante los 3 días de oscuridad, los ángeles derrotarán al enemigo, mediante el poder de esa Preciosa Sangre.
La protección, se relaciona especialmente con conservar la fe, y resistir la seducción del mal; no aceptar la marca de la bestia, y permanecer del lado de Cristo cuando llegue la persecución.
Pero los mismos mensajes incluyen promesas mucho más amplias sobre la preservación personal.
Hablan de defensa frente a enemigos, de ayuda angélica, y de una preservación especial durante el castigo anunciado.
Esas promesas son una de las razones por las que el tema del sello ocupa un lugar central dentro de esta devoción a la Preciosa Sangre.
¿Y quienes recibirán el sello?
Los mensajes recibidos por Bernabé Nwoye, no presentan el sello como una gracia, dada indistintamente a cualquiera que la pida.
Lo vinculan con quienes permanecen en estado de gracia. Con quienes rechazan el pecado, y buscan reparar las ofensas cometidas contra la Sangre de Cristo.
Los mensajes insisten en la conversión, mantenerse fieles a los mandamientos de Dios, y a la obediencia a Cristo.
Y no basta con repetir las oraciones de la devoción, el devoto tiene que vivir de acuerdo con aquello que reza.
Y luego la reparación ocupa un lugar central.
Los seguidores son llamados a ofrecer oraciones, sacrificios y vigilias, para consolar a Jesús por los pecados del mundo.
Y aparece una condición más: la fidelidad a la propia devoción de la Preciosa Sangre.
Según esos mensajes, quienes se consagran y perseveran en las prácticas indicadas por la devoción, serían los que recibirían y conservarían el sello.
La devoción propone varias prácticas para prepararse, para obtener el sello, y perseverar para mantenerlo.
La primera es la consagración a la Preciosa Sangre.
Según los textos de la devoción, allí se recibe el Gran Sello de Dios y se pide conservar la gracia santificante.
Después aparecen la Coronilla de la Preciosa Sangre, la Hora de Getsemaní y los actos de reparación.
En sus oraciones se invocan las llagas, los dolores y la Sangre derramada por Cristo.
Una de las fórmulas pide expresamente: “Por tu flagelación, sella a tus hijos”.
Es fundamental entender que el sellado está dentro de un escenario de tribulación.
De una purificación del mundo, una persecución contra los fieles, y un combate final entre el reino de Dios y el poder del enemigo.
En ese contexto, la devoción a la Preciosa Sangre es presentada como un “arca”, que recuerda al arca de Noé.
No se trataría sólo de escapar físicamente, sino de atravesar la prueba sin perder la fe.
Los textos afirman que la devoción protegería a un remanente durante el castigo y lo conduciría hacia una futura Era de Paz.
Sería la marca que distinguiría, a quienes permanecen unidos a Cristo, cuando la presión del mundo exija aceptar el poder de la bestia.
Hasta aquí cómo es la devoción a la Preciosa Sangre de Cristo recibida por Bernabé Nwoye, especialmente el Gran Sello de Dios.
Y tú, ¿Crees que el Gran Sello de Dios puede proteger a los fieles de la marca de la bestia o no?
¡Que Dios te bendiga y te proteja contra toda marca del enemigo!
Fuente - Imagen, video y texto tomado de YOUTUBE:






