La tierra está temblando una y otra vez.
Venezuela, Colombia, Indonesia, España, los terremotos se están acumulando y las profecías anunciaron exactamente un tiempo así, un tiempo de terremotos que además coincidiría con guerras y una profunda crisis espiritual.
Estamos entrando en el tiempo de los terremotos anunciados por las profecías.
Aquí veremos qué dicen las profecías bíblicas y los mensajes de Jesús y de la Virgen sobre esta etapa que vendría.
Quédate porque esto no te lo han dicho antes.
Algo está llamando poderosamente la atención en las últimas semanas.
Los terremotos parecen sucederse uno detrás de otro en lugares muy diferentes del planeta. Primero Filipinas, luego Venezuela, después México y Guatemala.
Luego Colombia sufrió el terremoto más fuerte durante este siglo con graves daños y numerosas víctimas.
Poco después, Indonesia volvió a ser golpeada por un gran terremoto con derrumbes, deslizamientos y miles de personas huyendo de sus hogares.
Y mientras todavía llegaban imágenes de esos desastres, también tembló en España.
¿Qué está pasando?
América del Sur, América Central, Asia, Europa.
Los terremotos se acumulan y cada nuevo episodio aumenta la sensación de que algo extraordinario está ocurriendo.
Y esa impresión adquiere otra dimensión cuando miramos las profecías, porque hace 2000 años Jesucristo anunció que llegaría un tiempo marcado por terremotos en diversos lugares. Y después muchos mensajes de Jesús y de la Virgen fueron describiendo con mayor detalle cómo sería ese tiempo de grandes terremotos.
Jesús anunció en la Biblia: guerras, hambres y terremotos en diversos lugares y agregó que todo esto sería el comienzo de los dolores. Mateo 24.
En San Lucas agregó que habrá grandes terremotos junto con hambre, epidemias y fenómenos extraordinarios en el cielo. Lucas 21.
Y el Apocalipsis muestra que con la apertura del sexto sello ocurre un gran terremoto mientras el sol se oscurece y la luna aparece como sangre. Apocalipsis 6.
Más adelante, otro terremoto derrumba la décima parte de una ciudad y provoca la muerte de 7000 personas. Apocalipsis 11.
Y luego uno todavía mayor.
San Juan lo describe como un terremoto tan violento como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra. Apocalipsis 16.
La sacudida será tan grande que caerán ciudades, desaparecerán las islas y ya no se encontrarán montañas.
La Biblia presenta así una progresión.
Primero extensión geográfica de los terremotos, luego vendrán los grandes terremotos y finalmente una conmoción extraordinaria de la Tierra.
Y entonces tenemos dos claves importantes.
La primera, es que los terremotos no aparecen solos, sino junto con guerras, hambre, epidemias y fenómenos extraordinarios.
Y la segunda es todavía más profunda.
Veremos que el desorden del hombre altera la creación.
La Biblia enseña que el hombre y toda la creación están unidos.
Cuando el hombre se aleja de Dios, ese desorden también alcanza a toda la creación.
Después del pecado de Adán, Dios le dice, "Maldito sea el suelo por tu causa". Génesis 3.
La tierra tembló cuando Jesús murió en la cruz. Y San Pablo dice que la creación entera gime y sufre dolores de parto, esperando que sea liberada de la corrupción.
Es decir, la creación sufre las consecuencias del pecado y espera su renovación.
Por eso la Biblia relaciona tantas veces el pecado de los hombres con sequías, hambres y grandes calamidades.
Entonces, los terremotos tienen una explicación geológica.
Las placas se mueven, hay acumulación de tensión y se libera energía.
Pero esa explicación física no agota su significado.
La Biblia muestra que el desorden espiritual del hombre también altera la creación.
Y por eso San Pablo habla de dolores de parto, porque esas convulsiones conducirán finalmente a una creación renovada.
Los mensajes de Jesús y María insisten que los terremotos de esta época no son hechos aislados.
A fines del siglo XVIII, Jenler Roger anunció que llegaría un tiempo en que se verán redoblar los terremotos, las sacudidas aumentarán.
Y más de dos siglos después, Valentina Papagna recibió un mensaje semejante.
En febrero de 2026, Jesús le dijo que habrá muchos terremotos alrededor del mundo y que afectarán distintos países.
Y el 28 de junio de 2026, después del terremoto de Venezuela, la Virgen fue todavía más concreta.
Dijo que vendrán más terremotos y que estos acontecimientos continuarán.
Y en Angüera, la Virgen ha hecho anuncios de grandes terremotos en distintas regiones y los relaciona directamente con un tiempo de grandes tribulaciones.
Los mensajes anuncian así un período en que los terremotos serán más frecuentes y afectarán a los distintos países.
Lo podemos llamar el tiempo de los terremotos, un período en que las grandes sacudidas se repetirán y alcanzarán distintos países.
Y luego las profecías anuncian que los terremotos producirán cambios mucho mayores. Una segunda etapa.
Jenler Roger habla de la tierra abriéndose, ciudades desapareciendo en grandes grietas y fuego saliendo del interior.
La Salette anuncia ciudades engullidas por terremotos y movimientos de la Tierra capaces de hacer desaparecer montañas y ciudades.
Elizabeth Canori Mora vio también terremotos terribles y grandes devastaciones.
Y en Angüera aparecen mensajes sobre montañas que desaparecerán, enormes grietas y lugares que dejarán de existir.
Por lo tanto, la escala irá aumentando.
De terremotos repetidos se pasaría a grandes cambios en el relieve, acompañado por erupciones volcánicas, alteraciones de las aguas y grandes cambios en el relieve.
Y estas convulsiones de la Tierra coincidirían además con una gran convulsión entre los hombres.
Porque las profecías muestran que los grandes terremotos coincidirán con la guerra mundial de grandes proporciones.
La Salette anuncia primero guerras entre varios países, después habla de una guerra general y dentro de esa misma etapa anuncia grandes ciudades sacudidas y engullidas por terremotos.
Habla de guerras sangrientas, hambre, epidemias y terremotos capaces de engullir países.
Y los mensajes a Elena Aiello presentan también terremotos, hambre, enfermedades y guerra dentro de una misma gran crisis.
Por lo tanto, las profecías muestran una convergencia.
Grandes terremotos, guerras y otras calamidades comenzarían a coincidir hasta desembocar en una gran tribulación mundial.
Y detrás de esa crisis exterior hay una más profunda, la crisis espiritual de la humanidad.
Porque aparece una pregunta inevitable.
¿Por qué Dios dejará pasar terremotos, guerras y tantas calamidades?
Las profecías responden que esos acontecimientos forman parte de una purificación de la humanidad.
La Salette habla de pérdida de la fe, corrupción y rebelión contra Dios.
Angüera anuncia confusión espiritual, división y debilitamiento de la fe. Y en el mensaje del 28 de junio, la Virgen le dijo a Valentina Papagna que estas calamidades buscan llevar a los hombres nuevamente hacia Dios y que ya estamos viviendo la purificación.
Dios permitirá estas pruebas para sacudir las conciencias, frenar el avance del mal y llevar nuevamente a los hombres hacia Él.
Por eso la purificación no tiene como finalidad destruir, tiene como finalidad transformar el mundo.
Porque después de las pruebas, la Virgen en Angüera anuncia un nuevo tiempo para la humanidad y Valentina habla de una nueva era de paz.
Por eso, el final de esta secuencia que tienen los terremotos como un gran eje será una renovación espiritual y un mundo nuevamente orientado hacia Dios.
Entonces, todo indica que hemos entrado en lo que podemos llamar el tiempo de los terremotos y debemos prepararnos.
La primera preparación es espiritual.
En marzo de 2026, Jesús le dijo a Valentina que muchos desastres pueden mitigarse si la gente reza. Y debemos recorrer este tiempo con la fe firme, reconciliados con Dios y con la vida ordenada.
También es importante sostener a la familia y permanecer unidos a otros creyentes.
Y además este tiempo de terremotos exige una preparación material básica sin transformarnos en preparacionistas.
Agua, alimentos para varios días, medicamentos, linternas, baterías, biblia y libros en papel y un plan familiar para una emergencia.
Y especialmente en las zonas sísmicas, deberíamos aprender qué hacer durante un terremoto, cómo cortar el gas o la electricidad, cómo pasar un terremoto, etcétera.
Prepararse no significa vivir con miedo, significa estar listos para proteger a la familia y ayudar a otros.
Y será necesario recordar que las mismas profecías que anuncian este tiempo de terremotos también dicen que después vendrá una renovación y la purificación conducirá finalmente a una era de paz.
Quizás ya hemos entrado en el tiempo de los terremotos anunciado durante siglos, pero las profecías también dicen que después de la purificación llegará la renovación.
¿Y tú crees que ese tiempo de los terremotos ya comenzó?
Y que Dios te bendiga y te halle preparado.
Fuente - Imagen, video y texto tomados de YOUTUBE:

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