
Por Redacción | 8 de Marzo de 2026
El conocido sacerdote estadounidense asegura en una entrevista en uno de los canales más vistos de Estados Unidos que durante exorcismos han salido a la luz nombres, rituales y crímenes relacionados con miembros de la jerarquía. Sus palabras vuelven a poner el foco sobre la crisis moral en la Iglesia.
Una larguísima entrevista concedida por el sacerdote estadounidense Chad Ripperger, uno de los exorcistas más conocidos del mundo, ha desatado una fuerte conmoción en ambientes católicos y en redes sociales. La conversación, difundida en el popular podcast de Shawn Ryan, supera las cuatro horas y entra de lleno en cuestiones que rara vez aparecen expuestas con tanta crudeza en un formato de gran audiencia: demonología, guerra espiritual, ocultismo, rituales satánicos y, sobre todo, la posibilidad de que parte de la estructura eclesiástica haya sido moral y espiritualmente corrompida.
La entrevista ha adquirido un interés particular no tanto por sus referencias al combate espiritual —habituales en un exorcista— como por las afirmaciones que Ripperger realiza sobre el Vaticano y sobre miembros de la jerarquía.
Asegura que en distintos exorcismos los demonios han mencionado nombres, rituales concretos y delitos graves vinculados a personas situadas en posiciones de autoridad dentro de la Iglesia. No se trata, según él, de episodios aislados ni de intuiciones personales, sino de un patrón que, afirma, otros exorcistas también habrían encontrado en distintos casos.
Quién es Chad Ripperger
Ripperger no es un sacerdote desconocido ni una figura periférica del mundo católico tradicional. Ordenado en 1997, es doctor en filosofía y teología, y fundador de la Society of the Most Sorrowful Mother, comunidad religiosa radicada en Denver y conocida por su dedicación al ministerio de liberación y exorcismo. Durante años se ha convertido en una referencia para muchos sacerdotes interesados en la demonología práctica, la teología espiritual y la aplicación pastoral de la tradición tomista.
Su perfil intelectual ha contribuido decisivamente a esa notoriedad. Es autor de varios libros sobre psicología, vida interior, combate espiritual y acción diabólica, y buena parte de sus conferencias se apoyan en un aparato conceptual muy marcado por santo Tomás de Aquino. Esa mezcla de formación filosófica, casuística de exorcismos y lenguaje directo le ha dado una autoridad singular entre sectores católicos que consideran que la Iglesia actual ha relegado la predicación sobre el demonio, el pecado y el juicio.
Precisamente por eso, lo que dice Ripperger no suele ser recibido como una simple extravagancia. Su figura pesa dentro de un ámbito donde los exorcistas son escuchados con atención y donde la guerra espiritual no se considera una metáfora, sino una realidad concreta. La entrevista con Shawn Ryan, en ese sentido, no es una charla llamativa más: es la entrada de un discurso muy específico del catolicismo tradicional en un escaparate masivo.
Las afirmaciones que apuntan al Vaticano
La parte más explosiva de la entrevista llega cuando Ripperger sostiene que:
“La estructura de autoridad” de la Iglesia ha sido “espiritualmente comprometida” por algunas de las personas que forman parte de ella. No habla únicamente de debilidad moral, mediocridad o cobardía pastoral. Su lenguaje es más severo. Afirma que parte del liderazgo eclesial estaría “moralmente comprometido” y envuelto en “cosas muy oscuras”.
El sacerdote explica que:
"En el contexto de algunos exorcismos, los demonios habrían revelado información relacionada con crímenes, rituales y prácticas ocultistas cometidas por personas de la jerarquía. No presenta documentos ni pruebas públicas, ni identifica en la entrevista a individuos concretos. Pero sí insiste en que no es una impresión aislada suya y que otros exorcistas habrían recibido informaciones parciales semejantes. En su relato, la coincidencia de esos fragmentos dibujaría un panorama gravísimo: una infiltración moral y espiritual en sectores altos de la Iglesia.
Ripperger llega a sostener que algunos ambientes del Vaticano no ven con buenos ojos el trabajo de los exorcistas que hablan claramente de estas cuestiones. La razón, según su interpretación, sería obvia:
"Quien está implicado en pecados particularmente graves no desea que se explique cómo actúa el demonio, cómo se consolidan determinadas dinámicas espirituales y cómo ciertos vicios terminan abriendo la puerta a formas cada vez más profundas de corrupción".
Una acusación de enorme alcance, pero basada en testimonios de exorcismo
Aquí conviene detenerse. Lo que Ripperger plantea es de una gravedad inmensa, pero el soporte de sus afirmaciones no son investigaciones judiciales ni archivos filtrados, sino lo que habría escuchado durante sesiones de exorcismo. Ese matiz es decisivo. El propio ámbito del exorcismo enseña que los demonios mienten, mezclan verdad y engaño, y utilizan la confusión como arma. Sin embargo, el sacerdote sostiene que, en determinados momentos y bajo mandato divino, pueden verse obligados a decir verdades concretas.
De ese principio parte toda su argumentación. Lo que él ofrece no es una denuncia periodística en sentido estricto, sino una lectura espiritual de la crisis eclesial apoyada en años de ministerio, en la comparación de casos y en la coincidencia de datos que, según afirma, han aparecido una y otra vez. Eso no convierte automáticamente sus palabras en hechos probados, pero sí explica por qué han causado tanto revuelo: porque salen de la boca de un sacerdote con amplia reputación en un campo especialmente sensible y porque encajan, al menos parcialmente, con un clima de desconfianza hacia las estructuras de poder eclesiástico que no ha dejado de crecer tras décadas de escándalos.
La crisis moral de la Iglesia, según Ripperger
Más allá del aspecto más llamativo de la entrevista, Ripperger articula una tesis de fondo que merece atención. A su juicio, la crisis actual de la Iglesia no puede entenderse únicamente en términos sociológicos o políticos.
"Lo que existe, dice, es una descomposición espiritual previa que luego se manifiesta en abusos, encubrimientos, cobardía doctrinal, pérdida del sentido de lo sagrado y decadencia moral generalizada".
En su análisis, "cuando los católicos abandonan la confesión, la vida de gracia, la disciplina moral y la oración, la Iglesia se debilita por dentro. Y cuando eso ocurre, los puestos de gobierno terminan siendo ocupados o influidos por hombres espiritualmente vulnerables, ambiciosos o directamente corrompidos". Por eso llega a una frase demoledora:
“Tenemos los líderes que merecemos”
No lo plantea como una coartada para exculpar a pastores indignos, sino como una advertencia: sin conversión real del pueblo cristiano, la purificación de la Iglesia nunca será completa.
Del abuso al ocultismo: el hilo que traza el exorcista
Ripperger enlaza también esta cuestión con otra idea central en su discurso:
"La relación entre determinadas formas de inmoralidad sexual, la pérdida de frenos morales y la apertura a prácticas cada vez más oscuras. Según su esquema, muchas degradaciones no permanecen quietas. Empiezan con pecados tolerados, continúan con la normalización del vicio y terminan generando una mentalidad ritualizada, deformada y radicalmente hostil a Dios".
Es ahí donde introduce sus referencias a redes de ocultismo, abusos rituales y pactos satánicos. De nuevo, no aporta demostraciones públicas en la entrevista, pero sí insiste en que estos procesos existen y en que afectan tanto a niveles bajos como a estratos muy altos de la sociedad. En su visión, parte de las élites contemporáneas no serían simplemente corruptas o inmorales, sino espiritualmente sometidas a una lógica demoníaca que premia el poder, el secreto, la manipulación y la destrucción de la inocencia.
Por qué sus palabras encuentran eco
El interés que ha despertado esta entrevista no se explica solo por el morbo. También responde a un contexto eclesial y social muy preciso. Durante años, demasiados católicos escucharon que ciertas denuncias eran exageraciones, fantasías o ataques a la Iglesia, hasta que la realidad de los abusos y de los encubrimientos acabó saliendo a la luz con una fuerza devastadora. Ese precedente hace que hoy muchos fieles no reaccionen con incredulidad automática cuando un sacerdote habla de podredumbre en la jerarquía.
Lo que deja la entrevista
La conversación con Shawn Ryan deja una impresión inequívoca: Chad Ripperger no ve la situación de la Iglesia como una simple crisis administrativa, doctrinal o disciplinar. La ve como una batalla espiritual de proporciones dramáticas. Y en esa batalla, según su lectura, parte del poder eclesiástico habría cedido terreno de forma alarmante. Sus palabras son duras, incómodas y, en algunos puntos, extremadamente delicadas. Pero tocan una fibra que hoy late con fuerza en muchos católicos: la convicción de que la Iglesia no se enfrenta solo a errores humanos, sino a una ofensiva profundamente espiritual que ha alcanzado incluso lugares donde debía custodiarse con mayor celo la santidad.
Queda por ver hasta dónde llegará el impacto de esta entrevista. Pero una cosa parece clara: cuando un exorcista con la visibilidad de Ripperger habla de jerarquías comprometidas, de oscuridad en la cúpula y de resistencia interna a quienes quieren sacar estas cuestiones a la luz, el silencio ya no resulta tan fácil como antes.
Fuente - Texto tomado de INFOVATICANA.COM:






