domingo, 6 de septiembre de 2026

Santa Regina - Virgen y Mártir - Fiesta Septiembre 7

     



Hija de un ciudadano pagano de Alise, en Borgoña, la santa -cuya madre falleció al darla a luz- fue entregada a una nodriza que era cristiana y que la educó en la fe.

Su belleza atrajo las miradas del prefecto Olybrius, quien, al saber que era de noble linaje, quiso casarse con ella, pero ella se negó a aceptarlo y no quiso atender los discursos de su padre, quien trataba de convencerla para que se casara con un hombre tan rico.




Ante su obstinación, su padre decidió encerrarla en un calabozo y, como pasaba el tiempo sin que Regina cediese, Olybrius desahogó su cólera haciendo azotar a la joven y sometiéndola a otros tormentos.




Una de aquellas noches, recibió en su calabozo el consuelo de una visión de la cruz al tiempo que una voz le decía que su liberación estaba próxima.




En el momento de la ejecución (decapitación), apareció una paloma blanquísima que causó la conversión de muchos de los presentes.

La devoción a la santa aumentó a partir del siglo VII.


Fuente - Texto tomado de ES.CATHOLIC.NET:

Beato Miguel Sopocko: perseguido por nazis y rusos - (director espiritual de Santa Faustina Kowalska)

 



El P. Miguel Sopocko, director espiritual
de Sor Faustina Kowalska


Se encargó de la imagen de la Divina Misericordia, instituir su fiesta y fundar una congregación.


Fernando de Navascués / ReL / 27 de agosto de 2021


Nadie niega el valor que tienen los soldados durante el combate y los valores por los que ponen en juego su vida. Y entre ellos destacan unos personajes capaces de ir a los frentes más sangrientos sin un arma con la que defenderse: los capellanes castrenses. Algunos de ellos al final de sus vidas la Iglesia los ha reconocido como santos o están en proceso de canonización. Es el caso del Papa San Juan XXIII y el P. Fernando Huidobro Polanco, S.J. Y entre ellos destaca uno con luz propia y que el Señor fue preparando para una vida realmente dura y exigente, el beato lituano Miguel Sopocko: capellán castrense, párroco en la Lituania ocupada por nazis y soviéticos, perseguido por la Gestapo y, además, director espiritual de santa Faustina Kowalska, de la que recibió tres encargos de parte de la Divina Misericordia: pintar su imagen, establecer su fiesta el primer domingo después de Pascua y fundar una nueva Congregación.


La I Guerra Mundial, una preparación para el futuro



Miguel Sopocko, capellán castrense, el segundo por la derecha


Su trepidante historia como capellán castrense comienza en 1918. Entonces se encontraba en Varsovia y tras una enfermedad que le impidió iniciar unos estudios decidió incorporarse como voluntario al servicio pastoral militar. El arzobispo castrense le nombró capellán militar y lo destinó al hospital de campaña de Varsovia. Después de un mes de servicio, pidió el traslado al frente, donde se desvivía por los heridos que carecían de servicio hospitalario y se encontraban en unas condiciones muy precarias. En el ejército llegó a ser presidente de la “Ayuda Militar Fraternal”, capellán de oficiales, de la residencia militar e, incluso, de la escuela para huérfanos de las familias militares.


Director espiritual de Sor Faustina




Acabada la guerra, el arzobispo de Vilna, le encargó la pastoral con adolescentes y la asistencia pastoral del Ejército, teniendo una “feligresía” de más de 10.000 soldados.

El encuentro con sor Faustina Kowalska tuvo lugar años más tarde, en el período de entreguerras, en 1933, cuando fue confesor de las monjas de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en el convento de Vilna. Ese encuentro fue fundamental para ambos: Sor Faustina encontró en este sacerdote un confesor ilustrado y un director para su alma, con lo que empezó a presentarle, cada vez más a menudo, sus vivencias relacionadas con las revelaciones sobre la Divina Misericordia.

En cierta ocasión, el P. Sopocko explicó que:


“Ya desde el principio me dijo que me conocía desde una visión que había tenido, según la cual yo debía ser su director espiritual y debía llevar a cabo ciertos planes de Dios, los cuales serían transmitidos a través suyo”.


Tres encargos de la Providencia


A causa de la falta de tiempo que tenía, Sopocko recomendó a sor Faustina que anote sus experiencias interiores en un cuaderno. Luego él, en los ratos libres, leería sus escritos, así nació el Diario espiritual de sor Faustina Kowalska. La Divina Misericordia, a través de él la religiosa polaca, le transmitió tres grandes peticiones que habría de llevar a cabo a lo largo de su vida: encargar un cuadro con la imagen de la Divina Misericordia; establecer su fiesta el primer domingo después del Domingo de Pascua; y fundar una nueva Congregación.





Imagen de la Divina Misericordia
que mandó pintar Miguel Sopocko



Las revelaciones fueron recibidas por Sor Faustina, pero la ingente tarea que se le encomendó a él fue la de ahondar en la Teología para descubrir argumentos que justificaran la existencia de esta “cualidad” de la misericordia en Dios. Lo mismo, por tanto, para instituir la fiesta de la Divina Misericordia, según las indicaciones reveladas en las visiones. Esta labor de profundidad teológica fue difundida por él en revistas especializadas y en todo momento y ocasión que le fue concedido. Sor Faustina murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, pero él continuó la obra.

La II Guerra Mundial estalló en septiembre de 1939. Sopocko entendió que era el momento decisivo para difundir el contenido de las revelaciones de sor Faustina. No hubo oportunidad que rechazase para poder predicar la Misericordia de Dios en medio de una guerra que cada día apuntaba mayor crueldad.

Lituania fue ocupada una vez más por el ejército rojo en junio de 1940 e incorporada a la Unión Soviética como su decimoquinta república. Sopocko, teniendo miedo a que se perdiera todo el trabajo desarrollado hasta ese momento hizo copia de todo su tratado y envió ejemplares fuera de Lituania con personas que tenían la posibilidad de salir del país. De esta manera, su obra llegó a muchos países y, sobre todo, a las manos de numerosos obispos de Europa y del mundo entero.


Más tiempos de persecución




Con el tiempo nacerían nuevos enemigos de la Divina Misericordia: Lituania fue ocupada por los alemanes y la Gestapo perseguía ahora al padre Miguel Sopocko por difundir el culto y la devoción de la Misericordia Divina, aunque logró escapar de Vilna tras ser avisado por una funcionaria de la oficina de registro.

La población judía era especialmente perseguida en Lituania por los nazis. Unos 100.000 murieron en sus manos. Sopocko no dejó de atenderlos económica y espiritual, algunos incluso llegaron a convertirse sinceramente. Esa manera de actuar traía graves consecuencias, hasta poner en peligro su propia vida. De hecho, la Gestapo encontró huellas de estas actividades y le detuvieron durante varios días.

También en este año de 1941 fundó la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso, a las que dedicaría su vida por la petición de la Divina Misericordia. Con todo, no pararon los nazis en perseguir a la Iglesia. Detuvieron a los sacerdotes del seminario, y al padre Sopocko se le volvió a montar una nueva emboscada, de la que nuevamente avisado por una conocida pudo esquivar y huir.

Disfrazado, abandonó Vilna y fue acogido en un convento de las hermanas ursulinas situado en Czarny Bor, las cuales le facilitaron una casa donde esconderse, y a las cuales atendía y confesaba periódicamente.

La guerra continuaba, pero él no se resignaba a vivir escondido. Por eso, a través de personas de confianza, consiguió un documento de identidad falso, con el nombre de Waclaw Rodziewicz pasando como carpintero y ebanista, y haciendo unas herramientas simples y objetos para la gente local, mientras se acercaba a todos los que podía, celebraba misa, atendía espiritualmente…

Tras un largo período de clandestinidad, en otoño de 1944, a pesar de las difíciles condiciones de vida, el arzobispo Jalbrzykowski ordenó el comienzo de las clases en el seminario conciliar. El padre Sopocko volvió a Vilna y empezó con los deberes asignados, entre otros conseguir alimentos para los seminaristas.


Siberia o Polonia




Recuperada Lituania para la Unión Soviética, las autoridades comunistas fueron limitando el trabajo pastoral de los sacerdotes, aunque Sopocko organizaba reuniones con jóvenes y adolescentes a escondidas. En cierta ocasión, los comunistas supieron de uno de estos encuentros y fue llamado a presentarse en comisaría. Se le advirtió que de seguir así sería deportado a Siberia, por lo que su obispo le mandó salir de Lituania y trasladarse a Polonia.

Allí pudo dedicarse a la fundación de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso, y continuar con la difusión de la Divina Misericordia a pesar de la resistencia que ahora le ponían las autoridades eclesiásticas. Obviamente fue uno de los grandes impulsores de la beatificación de sor Faustina, cuyo proceso se inició siendo arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla en 1965. El P. Miguel Sopocko murió en Cracovia, el 15 de febrero de 1975, y fue beatificado el 28 de septiembre de 2008.


El Padre Miguel Sopocko y Sor Faustina



Sor Faustina Kowalska


Uno de los grandes conocedores de la vida del Padre Miguel Sopocko y Sor Faustina, es el sacerdote Henryk Ciereszko. En un artículo biográfico se pregunta “¿en qué ayudó el Padre Miguel Sopocko a Sor Faustina?” La realidad es que su presencia fue fundamental: “Como sacerdote, y confesor que le había sido asignado, la función que desempeñaba era una función instructiva; él se hacía responsable de la penitente bajo su cargo, así como de la labor de la Misericordia de Dios que le había sido revelada”. De hecho, Jesús mismo había mandado a Sor Faustina que escuchara a su confesor (Diario 331, 979, 1308, 1644). A sor Faustina “la obediencia la protegía y preservaba del peligro de ir contra la voluntad de Dios y la ayudó a caminar por las sendas del crecimiento espiritual”. Y de hecho el mismo P. Miguel Sopocko no debía animarla mucho para que fuera ser fiel a Dios, ni siquiera tenía que empujarla para que buscara su crecimiento de su vida espiritual: “Ella misma ya lo deseaba ardorosamente, con todo su corazón. El Padre, como confesor, le transmitió su conocimiento, pero ella estaba tan preocupada y solícita por el amor de Dios, que de modo natural fue pasando y avanzando por los grados de la perfección, e incluso quizás aventajó con su propia vida la doctrina que le había sido transmitida”. Con todo, su papel fue el de ser “quien la condujo por los caminos de la santidad, como la misma Sor Faustina escribió en su Diario (269-270, 331, 444, 144, 145, 937)”.


Fuente - Texto tomado de RELIGIONENLIBERTAD.COM:

VIDEO: ¡Dios advierte antes de intervenir! Y esto es solo el comienzo... ¿Desgracias y catástrofes naturales y después qué pasará?



Algo inquietante está pasando con la naturaleza. Primero, grandes terremotos. Ahora granizadas extraordinarias y deslaves.

Y varias revelaciones dicen que esto puede ser apenas el comienzo.


¿Nos está preparando Dios para algo mucho mayor?


En este video veremos por qué estas catástrofes pueden ser advertencias.

Y qué suele ocurrir después, cuando Dios llama repetidamente al hombre a cambiar.

Quédate porque todo apunta a que estas señales son la preparación, para una intervención mucho mayor. Y veremos cómo prepararnos antes de que llegue.

El viernes 28 de agosto de 2026 una violenta franja de tormentas atravesó Europa central.

En Suiza, una supercélula descargó granizos de hasta seis centímetros de diámetro, capaces de romper cristales, abollar automóviles, y herir a personas que estaban al aire libre.

Solo en el cantón de Zúrich hubo más de cuarenta heridos. La tormenta produjo además ráfagas superiores a los 140 kilómetros por hora, y alrededor de 53.000 rayos. Ese mismo día, en el norte de Italia cayeron piedras de hielo de siete y hasta ocho centímetros, aproximadamente el tamaño de una pelota de tenis. Cremona quedó particularmente golpeada.

En unos diez minutos una combinación de granizo, viento y tormenta arrancó árboles, dañó edificios y dejó más de cuarenta heridos. Y al menos diez iglesias resultaron afectadas.

Y durante aquellos días también se registraron tormentas severas en Francia y otras zonas de Europa occidental. El cielo pareció descargar, en pocas horas, una fuerza difícil de ignorar. ¿Fue un hecho aislado?

Parece que no, porque mientras Europa fue obligada a mirar la tormenta, el 24 de junio Venezuela había sufrido dos terremotos devastadores. Los sismos golpearon la zona situada al oeste de Caracas, y causaron una enorme destrucción. Semanas después, el balance oficial superaba los cuatro mil muertos, y los dieciséis mil heridos.


Y cinco días después, Indonesia sufrió otro terremoto todavía mayor. Provocó deslizamientos, destruyó viviendas y obligó a miles de personas a abandonar sus hogares. Y en Granada, en España, también sucedió un terremoto que dañó edificios, vehículos e iglesias.

El 20 de agosto, un terremoto sacudió el centro de Perú.

Y el 26 de agosto, Nepal sufrió el colapso de un glaciar, desencadenó enormes inundaciones y deslizamientos, que arrasaron pueblos enteros y dejaron más de mil muertos.


¿Qué está pasando?

¿La naturaleza se está volviendo loca?


No, cuando el hombre rompe profundamente el orden establecido por Dios, las Escrituras muestran que las consecuencias terminan alcanzando también a la creación.


Y en La Salette, la Virgen llegó a relacionar directamente los pecados del pueblo, con las calamidades de la naturaleza:


“Si la cosecha se pierde, es por vuestra culpa", dijo.


La lógica es clara, el hombre rompe el orden querido por Dios.

Y llega un momento en que la propia creación comienza a mostrar ese desorden.

De modo que entonces una catástrofe debe tomarse como una advertencia.

Eso es precisamente lo que viene sosteniendo el Ermitaño de Asís. Massimo Coppo afirma que nuestra época, ha perdido casi completamente la capacidad de leer espiritualmente, los acontecimientos de la naturaleza.

Cuando ocurre un terremoto, por ejemplo, se habla inmediatamente de placas tectónicas, prevención, reconstrucción y ayuda humanitaria.


Pero ¿qué quiere decir Dios al hombre cuando permite que su seguridad sea sacudida de esta manera?


Para explicarlo, recuerda un episodio del Evangelio, donde dieciocho personas murieron cuando cayó sobre ellas la torre de Siloé.


Jesús aclaró que aquellas víctimas no eran más pecadoras que los demás.


Pero inmediatamente agregó:


“Si no os convertís, todos pereceréis igualmente”.


Es decir, que la tragedia que golpeó a unos se convirtió en una advertencia para quienes seguían vivos. Los desastres que se acumulan deberían despertar espiritualmente al hombre y llevarlo a la conversión.


Y el Ermitaño sostiene que cuanto más se aleja la humanidad de Dios, más urgentes se volverán las advertencias. La misma idea aparece en los mensajes recibidos por Amparo Cuevas en Prado Nuevo. Desde comienzos de la década de 1980, sus mensajes hablaron de terremotos, grandes desgracias, y una purificación que alcanzaría a la humanidad.

Los mensajes recibidos de la Virgen por Amparo insisten en que, los terremotos que ocurren en distintos lugares del mundo son pequeñas advertencias.

Que anticipan acontecimientos mayores, si la humanidad continúa alejándose de Dios.

Dice que habrá una escalada. Primero llegarán señales capaces de despertar al hombre. Después, si esas señales pasan inadvertidas, las señales aumentarán. Y aparecerán terremotos de dimensiones mucho mayores, guerras, hambre y grandes cataclismos. En uno de los mensajes de enero de 1983, se le comunicó de un acontecimiento sobre la Tierra, de una magnitud nunca vista hasta entonces.

Y hoy, viendo que las advertencias se repiten, la pregunta es:


¿Está Dios dando tiempo al hombre antes de intervenir de una manera mucho más visible y decididamente?


¿Y qué elementos tenemos para responder? La Biblia muestra un patrón que se repite.

Antes de una intervención decisiva de Dios suelen aparecer advertencias.


Cada nueva plaga era una oportunidad para cambiar.

Pero el faraón cedía por un momento y después volvía a endurecerse, hasta que llegó la última:

La muerte de los primogénitos de Egipto. Y recién después de esa décima plaga, el faraón finalmente permitió que los israelitas salieran de Egipto.


Algo parecido, pero con signo contrario, ocurrió en Nínive. Dios envió a Jonás con el anuncio de que la ciudad sería destruida.


Pero los habitantes escucharon la advertencia, cambiaron su conducta, hicieron penitencia y pidieron misericordia. Y la destrucción no llegó. Las advertencias de Dios no son solamente anuncios de lo que sucederá en el futuro, sino que buscan cambiar lo que ocurrirá después. Son oportunidades para evitar que el futuro anunciado se cumpla de la peor manera.


O sea que primero llega una advertencia, después llega otra y otra.

Y solamente cuando el hombre permanece indiferente aparece una intervención mayor.

En Garabandal se anunció un acontecimiento extraordinario que alcanzaría interiormente a toda la humanidad, el Aviso. En Medjugorje se habla también de los diez secretos, que obligarán al mundo a enfrentarse con la existencia de Dios.

Y ahora acaba de aparecer un anuncio que va en esa misma dirección.

El 2 de agosto de 2026, Valentina Papagna relató que un ángel le habló de un gran acontecimiento profético, que será transmitido y televisado para todo el mundo. Todos podrán verlo. Y todos podrán experimentarlo.

Y ese mismo día, en otro mensaje, 


Jesús le habló de grandes acontecimientos que llegarán uno detrás de otro. “Uno, dos, tres", dijo. Y advirtió que la humanidad no está preparada para ellos. ¿Qué significa esto?


Que el Cielo está anunciando que está llegando el momento, en que sus advertencias dejarán de ser acontecimientos que pueden ignorarse fácilmente.


Habrá una intervención mucho más directa. Algo capaz de poner a millones de personas frente a una realidad sobrenatural. ¿Y qué hacer entonces?


Cuando las advertencias se acumulan, la reacción cristiana debe comenzar por interpretarlas correctamente. No solamente desde la explicación material de lo que ocurrió. También a la luz de las Escrituras, y de los avisos que la Virgen ha dado repetidamente en distintas apariciones.


La primera pregunta es espiritual. ¿Qué nos está pidiendo Dios que hagamos?


Y ahí viene la respuesta concreta que la Virgen repite una y otra vez:


  • Vivir en gracia.
  • Volver a los sacramentos.
  • Confesarse.
  • Recibir la Eucaristía.
  • Rezar.
  • Hacer penitencia.
  • Reparar.


Pero también y sobre todo, no caer en el pánico. No vivir con miedo esperando la próxima catástrofe.

No permitir que las profecías nos quiten la paz. Y aquí la enseñanza de Don Dolindo Ruotolo resulta especialmente apropiada.

Después de hacer todo lo que Dios nos pide, queda una parte que ya no depende de nosotros.

Y entonces hay que aprender a decir:


“Jesús, ocúpate Tú"; abandonarse.


Que no consiste en ignorar las advertencias, sino en tomarlas en serio, sin quedar dominados por el miedo.




Fuente - Imagen, video y texto tomados de YOUTUBE:

Santa Misa - Domingo 6 de Septiembre de 2026

 






































Igualmente, ofrezcamos el rezo del Santo Rosario - La Coronilla de la Divina Misericordia y el Santo VíaCrucis a Dios, por intercesión de la Virgen María, por el fin de los fenómenos naturales y terribles acontecimientos a nivel mundial. También por las intenciones de todos y cada uno de ustedes:















Unámonos todos como Iglesia Militante y Peregrina, y asistamos virtualmente a la Santa Misa, junto a Jesús en su Calvario, con profunda fe y recogimiento.


Elevemos a Dios nuestras oraciones y peticiones personales, también por las de nuestros familiares, amigos y el mundo entero.


Igualmente, pidamos perdón por nuestros pecados, procuremos la conversión de nuestras vidas, busquemos a Dios a través del Sacramento de la Reconciliación "Penitencia o Confesión", y recibamos la gracia de su perdón y su amoroso abrazo de Padre, que recibe a sus hijos pródigos que regresan a Él, ÚNICO PADRE que sí nos ama verdaderamente.


Recordemos lo más sublime: recibir en estado de gracia al Señor Dios en su Presencia Real, en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía (Hostia Consagrada), en la totalidad de su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en el santísimo sacrificio incongruento, como memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.








Dios nos colme de abundantes bendiciones a todos, la Santísima Virgen María interceda por nosotros, y San José, protector de la Iglesia Católica Universal, defienda a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas del demonio y de todos sus enemigos, además de toda adversidad.


Muchas gracias a todos ustedes por su gentil atención.



Fuente - Texto de la Comunión Espiritual tomada de ACIPRENSA.COM:
https://www.aciprensa.com/recursos/comunion-espiritual-682