viernes, 9 de enero de 2026

Sin el padre Corby y la Brigada Irlandesa





Capellanes de la Brigada Irlandesa.
El padre Corby es el que está sentado,
a la derecha, descubierto.
Fuente: Wikimedia


El capellán más célebre de la Guerra de Secesión tiene un monumento en Gettysburg.


Carmelo López-Arias / ReL / 02 de enero de 2019


El padre William Corby (1833-1897), sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz, natural de Detroit (Michigan), vivió intensamente dos experiencias. La bélica, como capellán en la Brigada Irlandesa, integrada en el Ejército de la Unión durante la Guerra de Secesión (1861-1865). La universitaria, como rector de la Universidad de Notre Dame (1866-1872), una de las grandes instituciones académicas católicas de Estados Unidos.



El padre William Corby, en su época militar
y luego como rector de la Universidad de Notre Dame


De la primera dejó unas páginas extraordinarias, Memorias de guerra de un capellán (El Buey Mudo), que acaban de ser publicadas en español. Un relato entretenido y directo de la vida de un sacerdote en una unidad, el 88º Regimiento de Infantería, que vivió intensos combates y campañas durísimas. Como él mismo reitera, a veces eran peores éstas que aquéllos, porque la vida del soldado movilizado no encuentra obstáculos solamente en el fusil enemigo, también en el hambre, el frío (o el calor), las chinches y las enfermedades. Aparte de una buena descripción táctica de los movimientos del Ejército del Potomac, las memorias del padre Corby ofrecen una imagen realista de la vida militar y de la vida sacerdotal en filas. Salvo algunos días sueltos, consiguió recitar el oficio divino durante toda la guerra, celebrar misa en abundantes ocasiones -algunas realmente brillantes, cuando el ejército acampaba para una larga temporada- y acompañar en su último paso (previa absolución o incluso previo bautismo) a miles de soldados moribundos y a algún que otro condenado a muerte.

David Cerdá, traductor de la obra, que ha enriquecido con numerosas notas para contextualizar circunstancias y personajes, es un buen conocedor de la época y de la importancia de las hazañas de la Brigada Irlandesa para que cambiase la consideración en la que eran tenidos los católicos en Estados Unidos.


- ¿Qué papel ocupa el testimonio del padre Corby en el conjunto de la bibliografía sobre la Guerra de Secesión y cuál es su valor histórico en ese sentido?


- Como se menciona en el prólogo, Walt Whitman escribió: «Nunca pusimos la guerra en los libros», refiriéndose a este conflicto. Hay abundante bibliografía histórica sobre el conflicto, para estudiosos, y algunas novelas estupendas, como la trilogía escrita por el premio Pulitzer Michael Shaara. También hay grandes memorias como las del general Grant, que mencionan obviamente el conflicto. Pero el testimonio de Corby es extraordinario por su cercanía y su humanidad. Recoge circunstancias militares, pero no el típico relato inflamado y épico de un oficial ni el recuento de hazañas de un soldado. Hay honor y gloria, por supuesto, pero también horror, piedad, y muchas otras cosas más. En tal sentido, es un libro único.




- ¿Por qué hay un monumento a Corby en Gettysburg?


- Por el empeño del coronel St. Clair Augustine Mulholland y el apoyo y testimonio del resto de miembros vivos del 88º Regimiento en particular y de la Brigada Irlandesa en general. De un lado, Corby personificó la entrega, el valor y la fuerza espiritual de los capellanes en la contienda; de otro, la absolución de las tropas realizada en Gettysburg fue un acto singularísimo que conmovió por su hondura y autenticidad a muchos cristianos, católicos o no.




La estatua de William Corby en Gettysburg
es obra del escultor Samuel A. Murray.
Hay una copia idéntica
en la Universidad de Notre Dame,
de la que fue luego rector.
Foto: Pinterest


- ¿Cómo influyó la guerra en la consideración general sobre el catolicismo?


- En tiempos del padre Corby el catolicismo era contemplado con recelo, cuando no con hostilidad. El norteamericano medio, furiosamente republicano, sospechaba de cualquier sometimiento a una autoridad, de modo que quienes obedecían al Papa recibían con frecuencia el escarnio ajeno. Corby y la Brigada Irlandesa, mediante muestras de extraordinario valor y de una piedad que no abundaba precisamente entre los soldados, supieron alterar ese juicio, ganado respetabilidad para la confesión católica en suelo estadounidense.


- ¿Cuál fue la participación de los católicos en la Guerra de Secesión?


- Hubo católicos en ambos bandos. Para empezar, porque virtualmente todos los oficiales de la contienda compartieron aula. West Point era la única academia militar importante por entonces. Pero fueron mucho más abundantes en la Unión. Hubo muy pocos católicos esclavistas, una cuestión esencial, aunque no la única que originó la guerra. Del lado de la Unión lucharon unos 200.000 católicos; del lado de la Confederación, unos 40.000.


El autoengaño sudista ante los vientos de guerra, en Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939), basada en la novela homónima de Margaret Mitchell (1900-1949). Aunque fuertemente partidaria de la Confederación, Mitchell es muy dura al censurar los errores del Sur en el planteamiento político de la guerra.


- ¿Cuál era su origen?


- Los católicos estadounidenses de este siglo eran esencialmente irlandeses y alemanes (los italianos y los polacos no llegaron apreciablemente hasta la década de 1890). Siendo minoritarios frente a los protestantes, y por la cuestión de obediencia antes descrita, fueron ciudadanos de segundo rango precisamente hasta la Guerra Civil. Tras ésta, y merced a la Decimocuarta Enmienda, se les trató en pie de igualdad con el resto de confesiones. El catolicismo se vio muy reforzado tras la guerra.


- ¿Sólo por el papel jugado por los soldados católicos?


- No sólo por sus combatientes, también por sus clérigos, y señaladamente por las monjas. Estamos en un tiempo en el que no existen las enfermeras profesionales. Muchísimos heridos y moribundos pasaron por las hermanas de las Hijas de la Caridad, las Hermanas de la Misericordia, Las Hermanas de la Santa Cruz, etcétera. Sus cuidados, su entereza y su sacrificio dejó una huella imborrable entre los norteamericanos.


- ¿Por qué el Vaticano fue el único estado que reconoció la Confederación?


- Lo cierto es que el Vaticano nunca reconoció la Confederación. Esta fake new, que diríamos hoy (ya por entonces había, y siempre ha habido), se extendió entre otras cosas gracias a que la propagó el mismísimo Robert E. Lee. Lo único que hizo el pontífice de aquel tiempo, Pío IX, fue dirigir una carta al presidente de la Confederación, Jefferson Davis, una carta encabezada con una fórmula de cortesía que el jefe de la diplomacia confederada, Ambrose Dudley Mann, tradujo mal y, posiblemente, de forma interesada, como “Al Honorable Presidente de los Estados Confederados de América”. No existió reconocimiento de facto ni apoyo diplomático real. Era imposible: hubo católicos en ambos bandos, también irlandeses en ambos bandos. Durante la contienda, en la que el pontífice trató de cumplir un papel conciliador, el Papa trató tanto con John Hughes, arzobispo de Nueva York (Unión), como con Jean-Marie Odin, arzobispo de Nueva Orleáns (Confederación). Con todo, el papel más destacado de lo irlandés y católico durante la guerra correspondió a la Brigada Irlandesa, es decir, estuvo del lado de la Unión.


La rendición del general Robert Lee
ante el general Ulysses Grant,
futuro presidente (1869-1977),
en Appomattox (Virginia),
el 9 de abril de 1865.
Cuadro de Thomas Nast (1840-1902)


- Y eso tuvo luego consecuencias beneficiosas...


- Como se ha mencionado, la Guerra Civil fue una prueba durísima en la que los católicos dieron una gran lección de fe, entrega y valor. Derramaron su sangre, perdieron la vida, y lo hicieron con una enorme convicción. Después de eso, los estadounidenses sencillamente ya no pudieron considerarlos ciudadanos de segunda.


- ¿Qué lecciones sobre el servicio sacerdotal en el ámbito castrense ofrecen estas memorias?


- Hasta hace muy poco, un capellán se jugaba la vida en las batallas. Todavía lo hacen, aunque mucho menos, pues las guerras han cambiado mucho. La Guerra de Secesión fue la última guerra antigua y la primera moderna. Los sacerdotes daban la extremaunción mientras silbaban las balas en derredor suyo, tenían que asistir a personas que agonizaban durante horas, pasaban hambre y frío, morían de enfermedad como los soldados. Eran valerosos soldados y a la vez se debían por encima de todo a su fe y debían obediencia a Dios. Su postura, entre la piedad y la milicia, era extremadamente complicada, y exigía una gran fortaleza en la fe y una humanidad desmesurada. La capellanía castrense es algo muy serio y exigente.





Una escena de Hermanos de Sangre [Band of brothers], serie de 2001 que tuvo a Steven Spielberg y Tom Hanks entre los productores. Refleja la vida de una compañía de paracaidistas estadounidenses en la batalla por el centro de Europa tras el desembarco de Normandía. Un capellán asiste a los heridos, impertérrito ante los disparos. "¿Estás viendo lo que yo?", dice uno de los soldados. "¡Locos irlandeses!", contesta el otro.


- ¿Fue Corby un modelo de capellanes en campañas posteriores?


- El padre Corby y sus memorias fueron muy conocidos en su tiempo y poco después de su muerte. Luego, pese a su labor en la Universidad de Notre Dame, su rastro se pierde. Es difícil que en las guerras mundiales hubiese muchos que aún supieran de sus vivencias. Pero el trabajo ya estaba hecho: respetabilidad para la fe católica, igualada en valía y consideración a las protestantes. El hecho de que con posterioridad a él (a quien se le negó) todas las medallas de Honor entregadas en Estados Unidos lo hayan sido a capellanes católicos muestran hasta qué punto él derribó una barrera.



John Fitzgerald Kennedy sale de misa
con su esposa Jacqueline en 1962,
en Newport (Rhode Island).
Fue el primer presidente católico
de Estados Unidos,
un cargo que parecía vetado
hasta entonces para alguien
que no fuera protestante


- Y abrió un camino que otros transitaron...


En este sentido, y el general respecto al catolicismo norteamericano, el papel del padre Corby fue esencial. El elemento católico está ahora plenamente integrado en la idiosincrasia estadounidense. Puede decirse que sin el padre Corby y la Brigada Irlandesa, Estados Unidos no hubiese tenido jamás un presidente como John F. Kennedy.


Fuente - Texto tomado de RELIGIONENLIBERTAD.COM:
https://www.religionenlibertad.com/cultura/377408931/ASin-el-padre-Corby-y-la-Brigada-Irlandesa-EEUU-no-hubiese-tenido-jamas-un-presidente-como-KennedyA.html

Video tomado de ECARTELERA.COM:
https://www.ecartelera.com/videos/clip-espanol-lo-que-el-viento-se-llevo/

Video tomado de YOUTUBE.COM:
https://www.youtube.com/watch?v=ZgeFYBukQiE

¡ATENCIÓN! CARDENAL JOSEPH ZEN cuestiona la «sinodalidad bergogliana» ante el Consistorio de cardenales




Por INFOVATICANA | Enero 9 de 2026


En una intervención a puerta cerrada durante el Consistorio Extraordinario de Cardenales celebrado en el Vaticano los días 7 y 8 de enero, el cardenal Joseph Zen lanzó una de las críticas más severas formuladas hasta ahora contra el Sínodo sobre la Sinodalidad, al que calificó de proceso “manipulado de forma blindada”, carente de auténtica libertad deliberativa y lesivo para la autoridad episcopal. Sus palabras se pronunciaron en presencia del papa León XIV y de los cerca de 170 cardenales reunidos.

Según informó The College of Cardinals Report, el purpurado hongkonés utilizó los tres minutos asignados a cada cardenal para referirse directamente a la nota de acompañamiento del papa Francisco al Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, desarrollado entre 2021 y 2024.

Zen intervino después de que los cardenales fueran informados de que, por falta de tiempo, solo se abordarían dos de los cuatro temas inicialmente previstos. Los elegidos fueron “el Sínodo y la sinodalidad” y la misión de la Iglesia a la luz de Evangelii Gaudium, lo que dio al cardenal la ocasión de formular una crítica frontal al proceso sinodal.

En el núcleo de su intervención, Zen cuestionó la afirmación del papa Francisco de que, con el Documento Final, “devuelve a la Iglesia” lo que ha madurado a través de la escucha al Pueblo de Dios y del discernimiento del episcopado. A partir de ahí, planteó una serie de preguntas que estructuran toda su denuncia:


«¿Ha podido el Papa escuchar a todo el Pueblo de Dios?»

«¿Los laicos presentes representan realmente al Pueblo de Dios?»

«¿Los obispos elegidos por el episcopado han podido llevar a cabo un verdadero discernimiento, que debe consistir necesariamente en “discusión” y “juicio”?»


Para Zen, estas preguntas evidencian que el proceso sinodal no fue verdaderamente deliberativo, sino cuidadosamente dirigido. En ese contexto, denunció lo que calificó como “la manipulación blindada del proceso”, afirmando que constituye “un insulto a la dignidad de los obispos”.

El cardenal fue especialmente duro al referirse al uso constante del lenguaje espiritual para legitimar decisiones ya tomadas. 


Según Zen, la invocación reiterada del Espíritu Santo en este contexto resulta “ridícula y casi blasfema”, pues parece sugerir que el Espíritu podría contradecir aquello que Él mismo ha inspirado en la Tradición bimilenaria de la Iglesia.


Otro punto central de la crítica se dirigió a la afirmación de que el Papa, “saltándose al Colegio Episcopal”, escucha directamente al Pueblo de Dios y presenta este método como el marco interpretativo adecuado del ministerio jerárquico. Zen cuestionó de raíz esta concepción, alertando del riesgo de vaciar de contenido la función propia del episcopado.

La intervención se detuvo también en el estatuto ambiguo del Documento Final, definido como magisterial pero “no estrictamente normativo”, vinculante pero abierto a adaptaciones locales. Ante esta formulación, Zen volvió a interpelar directamente al proceso:


«¿Garantiza el Espíritu Santo que no surgirán interpretaciones contradictorias, especialmente dado el uso de expresiones ambiguas y tendenciosas en el documento?»

«¿Deben los resultados de esta “experimentación y prueba” —por ejemplo, la “activación creativa de nuevas formas de ministerialidad”— someterse al juicio de la Secretaría del Sínodo y de la Curia romana?»

«¿Serán estas instancias más competentes que los obispos para juzgar los distintos contextos de sus Iglesias?»


El cardenal advirtió que, si los obispos consideran legítimamente que ellos son más competentes para ese discernimiento, la coexistencia de interpretaciones divergentes no puede sino conducir a una fractura eclesial, similar a la vivida por la Comunión Anglicana.

Desde esta perspectiva, Zen amplió su análisis al ámbito ecuménico, preguntándose con qué parte del anglicanismo debería dialogar la Iglesia católica tras su ruptura interna, y advirtiendo que las Iglesias ortodoxas nunca aceptarán la sinodalidad promovida en el pontificado anterior. Para ellas —recordó— la sinodalidad siempre ha significado el ejercicio real de la autoridad de los obispos actuando colegialmente y caminando juntos con Cristo.

En uno de los pasajes más contundentes de su intervención, el cardenal concluyó:


«El papa Bergoglio ha explotado la palabra ‘Sínodo’, pero ha hecho desaparecer el Sínodo de los Obispos, institución establecida por san Pablo VI».


Fuente - Texto tomado de INFOVATICANA.COM:

La Masonería es un pecado mortal contra Dios

     



La masonería se presenta como una organización de orientación filosófica, pero en realidad tiene las características de una religión: da culto al "Gran Arquitecto del Universo", formula sus propias doctrinas, por ejemplo sobre el camino de salvación y la retribución después de la muerte. Tiene su propio código de moral, templos, altares, jerarquía, ritos de iniciación y ritos fúnebres, vestimentas rituales, días festivos, y oraciones propias.

La filosofía masona exalta la capacidad de la mente y la lógica sin tomar en cuenta la necesidad de la gracia y la misericordia divina nuestra plena realización y salvación. Ignora la realidad del pecado. Por lo tanto no considera la eficacia de la Cruz ni la vida en el Espíritu Santo que los cristianos recibimos en la Iglesia. 

Las doctrinas de la masonería contradicen la fe católica y por eso la Iglesia ha declarado que no se puede ser católico y masón. porque ambas se contradicen en lo esencial.

Muchos masones desconocen la ideología de su propia organización. Hay dos razones para esto: Primero, la masonería tienen muchos grados y los secretos de los grados superiores son desconocidos por los inferiores. Segundo, parece que algunas logias modernas han optado por mantenerse al margen de la ideología de su organización. 


¿Por qué los católicos no deben ser masones?


Orígenes


El profesor don Ricardo de la Cierva, historiador e investigador, ha dedicado muchos años de su vida al estudio de la masonería afirma que:

"La masonería tiene una tesis fundamental: su esencia sólo puede ser comprendida por un masón. Esta tesis tiene un precedente en el siglo I después de Cristo, en los gnósticos, que buscaban la gnosis, el conocimiento profundo, y que afirmaban poder alcanzarlo sólo ellos. Ya el Papa León XIII, en su encíclica "In eminenti", explicaba que "la masonería es la actualización del paganismo antiguo y el gnosticismo". El gnosticismo nació como una reacción pagana contra el cristianismo, y se ha venido reproduciendo a lo largo de la Historia hasta hoy. Se puede afirmar que la masonería es una organización que tiene como fin fundamental acabar con el cristianismo, implantar la secularización en la sociedad, y esto se puede ver en la lectura de los rituales masónicos". -Revista "Alfa y Omega"

La masonería toma su nombre del antiguo gremio de los masones. Éstos eran los artesanos que trabajaban la piedra en la construcción de grandes obras. Con el declive de la construcción de las grandes catedrales en Europa y la propagación del protestantismo, los gremios de masones comenzaron a decaer y para sobrevivir comenzaron a recibir miembros que no eran masones de oficio. Con el tiempo, estos últimos se hicieron mayoría y los gremios perdieron su propósito original. Pasaron a ser fraternidades con el fin de hacer contactos de negocios y discutir las nuevas ideas que se propagaban en Europa.

La fundación de la masonería moderna podría precisarse en 1717 con la unión en Londres de cuatro gremios para formar la Gran Logia Masónica como liga universal de la humanidad. De aquí pronto pasó a Francia donde se fundó "El Gran Oriente de Francia" en 1736.


Una identidad anticatólica


Los primeros masones fueron protestantes ingleses y por lo tanto rechazaban el concepto de una Iglesia poseedora de dogmas de fe. 

Tomaron como patrones a Adán y los patriarcas y se atribuyeron arbitrariamente las mayores construcciones de la antigüedad, entre ellas el Arca de Noé, la Torre de Babel, las Pirámides y el Templo de Salomón. Mezclaron las enseñanzas de las antiguas religiones y tomaron libremente de los grupos cultistas, como los rosacruces, los sacerdotes egipcios y las supersticiones paganas de Europa y del Oriente. El objetivo era crear una nueva "gnosis" propia de personas ascendidas a un nivel superior.

Como parte de su sincretismo, la Masonería no tiene reparo en incluir también a la Biblia, la cual ponen sobre su "altar". Las logias pueden también recibir miembros de cualquier religión y cada cual aporta sus propios libros sagrados a los que se les da el mismo valor que a la Santa Biblia.

La Masonería se propone como la nueva religión universal mientras que las iglesias cristianas son relegadas a la categoría de meras "sectas". La verdadera filosofía masónica es el "humanismo secular", una ideología meramente humana proponente del racionalismo y el naturalismo. Según ella, la "naturaleza" está guiada por la razón que lleva por si sola a toda la verdad y, consecuentemente, a una utopía de "libertad, igualdad y fraternidad". Este debía ser el "novus ordo seculorum" (un nuevo orden secular). La filosofía masónica es precursora de la Revolución Francesa e influye más tarde en la filosofía comunista.

Según don Ricardo de la Cierva: "Hay que tener claro que, para su finalidad principal, necesitan el poder. Yo hoy, lo que veo innegable es una conexión entre la masonería y la Internacional socialista. En el libro de Jacques Mitterrand, primo hermano del ex-Presidente Mitterrand, masón y alto cargo del partido socialista de Francia, titulado "La política de los francmasones", publicado en 1975, decía que, "así como en el siglo XVIII la masonería equivalía a la igualdad, en el siglo XIX a la libertad, en el siglo XX la masonería equivale al socialismo de raíz marxista". Este libro desapareció de la venta a las pocas semanas" -ABC, Suplemento "Alfa y Omega".


Conceptos Masónicos


Dios 


Dios es el "Gran Arquitecto" que aparece como un concepto y no como persona. De hecho, en 1887 la logia masónica del "Gran Oriente" (de la que se inspira por lo general la Masonería en América Latina) formalmente eliminó la necesidad de que sus miembros crean en Dios o en la inmortalidad del alma. Los símbolos cristianos de la cultura recibieron una interpretación secular. Así, la cruz pasó a ser un mero símbolo de la naturaleza sin mayor trascendencia. Las letras "INRI" sobre la cruz de Jesús, pasaron a significar "Igne Natura Renovatur Integra" (el fuego de la naturaleza lo renueva todo), lo cual es un absurdo. (su verdadero significado es: "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", Jesús de Nazaret Rey de los Judíos).


Jesús


Se refiere a Jesucristo como el apóstol mayor de la humanidad, por haber superado el fanatismo de los romanos y de los sacerdotes. Jesús es "el Gran Maestro", pero, para no ofender a otras religiones, el nombre de Jesús quedó prohibido en la logia.

El secretismo y los ritos de iniciación. La masonería cela a los miembros en los ritos de iniciación. Los candidatos deben hacer juramentos de no revelar en absoluto los "secretos" de la masonería. Cada masón desconoce lo que enseñan y hacen en los grados superiores. Por esa razón muchos masones de grados inferiores no saben la verdadera naturaleza de la masonería.


Luz


Como el cristianismo, la masonería expresa el deseo de buscar "luz", pero en la masonería la luz no es Cristo. Mas bien asegura a los iniciados que recibirán la luz de la instrucción espiritual (masónica) y que tendrán descanso eterno en la "logia celestial" si viven y mueren según los principios masónicos.


La Masonería tiene una extensa jerarquía compuesta por 33 grados


- Primer Grado: El masón "Aprendiz" jura: "No revelaré ninguno de los secretos de la masonería, bajo pena de que me corten el cuello".

- Segundo Grado: El masón "Compañero" jura: "No revelaré jamás ninguno de los secretos de la masonería a los que no son masones, ni siquiera a los Aprendices, y esto bajo pena de que me arranquen el corazón y de que mi cuerpo sea arrojado a los cuervos".

- En el grado 18°: Se enseña al iniciando la naturaleza de Lucifer en cuanto Ángel de la Luz; y se celebra una parodia de misa con pan y vino "consagrados" por el Venerable Maestro de la Logia.

- En el ritual de iniciación del grado 29°: El iniciado pisa y escupe sobre un crucifijo, al que considera como signo de destrucción y muerte oprobiosa.

- Al llegar al treintavo grado (llamado "Kadosh"): Se debe pisar la tiara papal y la corona real, simbolizando el repudio a sus mayores enemigos, la Iglesia y el Estado. Entonces se jura liberar a la humanidad "de las ataduras del despotismo" (que se refiere, sobre todo a la Iglesia Católica). 

Gabriel López de Rojas, quien fuera iniciado a la masonería en los más altos grados del Rito Escocés Antiguo y es fundador de la organización para masónica Orden Illuminati asegura que la leyenda masónica de Hiram Abiff, asociada al tercer grado masónico es claramente luciferina.

Los masones se consideran librepensadores para opinar sin contar con la Biblia o la Iglesia (a la que consideran una tiranía) y sin embargo están atados a la logia.

La influencia masónica es poderosa tanto en la política como en los negocios. Cuando los masones han tomado control de un gobierno, como en Francia en 1877 y en Portugal en 1910, han establecido leyes para restringir las actividades de la Iglesia. El continente americano ha sido también profundamente afectado por la masonería. Muchos líderes tanto de la corona española como de los movimientos independentistas fueron masones. La masonería sigue muy presente en los grupos de poder.


La Masonería y Fátima




Fue en un Portugal dominado por los masones en que se apareció la Virgen de Fátima en 1917. Como consecuencia, las ordenes religiosas fueron suprimidas, confiscaron las propiedades de la Iglesia y se quiso cortar su contacto con Roma. Es de notar que la Virgen se aparece en el bicentenario de la fundación de la Masonería. Ante un mundo dominado por sociedades secretas, la Virgen nos ofrece sus propios secretos. Realmente se trata de una batalla espiritual.

La Virgen viene para advertirnos de los peligros en que se encuentra la humanidad. Graves errores amenazan nuestra salvación. La Virgen nos pide que renunciemos al pecado y volvamos a Dios. En 1917 surge el Comunismo. Pero el aviso del cielo va mas allá del mal del comunismo. Va a la raíz que es la filosofía moderna que se revela contra Dios y es conocida con el nombre general de Humanismo Secular. Esta filosofía, primero produjo la Masonería. Mas tarde, y como consecuencia lógica de la Masonería, aparece el Comunismo.




En 1917, año de las apariciones, ocurrieron las revueltas en Roma inspiradas por la Masonería que clamaba por el fin del papado. En el mismo año surgió el código de ley canónica, que explícitamente condena la Masonería.




Mientras tanto, los pastorcitos estaban directamente amenazados por la Masonería. Arturo de Oliveira Santos, quién arrojó en la cárcel a LucíaJacinta y Francisco y amenazó con matarlos, era miembro de la temida autoridad masónica que gobernaba Portugal.


Qué dice la Iglesia de la Masonería


La oposición de la Iglesia a la Masonería se fundamenta en:


- Su violación del Primer Mandamiento. Los masones tienen un concepto de la divinidad opuesto al de la revelación judeo-cristiana. No aceptan al Dios Trino, único y verdadero. Su deidad es impersonal. El falso dios de la razón.

- Su violación del Segundo Mandamiento. El grave abuso de los juramentos en nombre de Dios. Formalmente invocan la deidad en sus ritos de iniciación para sujetar al hombre, bajo sanciones directas, a objetivos contrarios a la voluntad divina.

- Su rechazo a la Iglesia Católica, la cual intenta destruir. (Su objetivo de destruir la Iglesia está ampliamente documentado).

El 24 de abril, de 1738 (21 años después de la fundación de la Masonería) Clemente XII escribió IN EMINENTI, la primera encíclica contra la Masonería. Desde entonces ha estado prohibido para los católicos entrar en la Masonería. (Los ortodoxos y algunos grupos protestantes también han prohibido en diversas ocasiones la entrada de sus miembros en la Masonería).

Otros documentos papales que exponen el error de la Masonería:


  • Benedicto XIV, Providas, 18 mayo, 1751.
  • Pío VII, Ecclesiam a Jesu Christo, 13 sept., 1821.
  • León XII, Quo Graviora, 13 marzo, 1825.
  • Pío VIII, Traditi Humilitati, encíclica, 24 mayo, 1829.
  • Gregorio XVI, Mirari Vos, encíclica, 15 agosto, 1832.
  • Pío IX, Qui Pluribus, encíclica. 9 nov., 1846.
  • León XIII, Humanum Genus, encíclica, 20 abril, 1884.
  • León XIII, Dall'alto dell'Apostolico Seggio, encíclica, 15 octubre, 1890.
  • León XIII, Inimica Vos, encíclica, 8 diciembre, 1892.
  • León XIII, Custodi Di Quella Fede, encíclica, 8 diciembre, 1892.


Algunos puntos de la encíclica Humanum Genus, escrita por León XIII en 1884. Ésta es la más extensa y reveladora de las encíclicas que exponen la Masonería. Desvela el engaño masónico y sus verdaderos objetivos:


  • El fin de la Masonería es derrocar todo el orden religioso y político del mundo que ha producido la enseñanza cristiana y sustituirlo por un nuevo orden de acuerdo a sus ideas.
  • Sus ideas proceden de un mero "naturalismo". La doctrina fundamental del naturalismo es que la naturaleza y la razón humana deben ser dueñas y guías de todo.
  • La Masonería reclama ser la religión "natural" del hombre. Por eso dice tener su origen en el comienzo de la historia.
  • El concepto masón de Dios es opuesto al de la Iglesia Católica. No aceptan de Dios sino un conocimiento puramente filosófico y natural. (Dios es entonces imagen del hombre. Por eso no tienen una clara distinción entre el espíritu inmortal del hombre y Dios).
  • Niegan que Dios haya enseñado algo.
  • No aceptan los dogmas de la religión ni la verdad que no puede ser entendida por la inteligencia humana.
  • Poco les importa los deberes para con Dios. Los pervierten con opiniones erradas y vagas.
  • La Masonería promulga un sincretismo que mezcla desde los misterios de la cábala del antiguo oriente hasta las manipulaciones tecnológicas del modernismo occidental.
  • El emblema masónico del compás y el cuadrante son símbolos de un racionalismo que pretende identificarse con todo lo que es "natural".
  • Su calendario numera los "Años de Luz" (del primer día de la creación o "Años del Mundo".
  • Enseña que la Iglesia Católica es una secta.
  • Su oposición a la Iglesia Católica antecede a la oposición de la Iglesia contra ella.


Incompatibilidad entre el Catolicismo y la Masonería:


El Catolicismo es una religión revelada y esencialmente sobrenatural. Por eso la Iglesia debe enseñar con autoridad la doctrina revelada.

La Masonería promete la perfección por medio solo del orden natural y ve el orden natural como el más alto destino.

De lo anterior se concluye que el Catolicismo y la Masonería son esencialmente opuestas. Si una desistiera de su oposición a la otra, dejaría de ser lo que es.

La encíclica hace una reflexión basada en las "dos ciudades" de San Agustín que representan dos reinos opuestos en guerra. En un lado Jesucristo, en el otro está Satanás. La fuerza detrás de la Masonería, causante de sus engaños y su odio a la verdad de Jesús no puede ser sino Satanás, el príncipe de la mentira.

El Papa enseña que el abandono de las virtudes cristianas es la principal causa de los males que amenazan a la sociedad. (ref. Misericors Dei filius, 23 de junio, 1883).


Otros pronunciamientos de la Iglesia referentes a la Masonería


El antiguo Código de Ley Canónica (ley oficial de la Iglesia) del año 1917, condena la Masonería explícitamente.


Canon 2335: "Personas que entran en asociaciones de la secta masónica o cualquier otra del mismo tipo que conspire contra la Iglesia y la autoridad civil legítima, contraen excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica".


Fuente - Texto tomado de CORAZONES.ORG: