miércoles, 23 de septiembre de 2026

Virgen de la Merced - Fiesta Septiembre 24

    





La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una de las advocaciones marianas de la Bienaventurada Virgen María. Se le llama también: Generala de los Ejércitos Celestiales, la Mujer Vestida de Sol y la Reina de la Paz.



Historia del Culto


La Santísima Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco el 1 de agosto de 1218, dándose a conocer como La Merced, que lo exhortaba a fundar una orden religiosa, con el fin principal de auxiliar y redimir a aquellos cristianos cautivos, que eran llevados a sitios lejanos. En ese momento, la península ibérica estaba dominada por los musulmanes, y los piratas sarracenos asolaban las costas del Mediterráneo, haciendo miles de cautivos a quienes llevaban al norte de África.

San Pedro Nolasco, inspirado por la Santísima Virgen, funda una orden dedicada a la merced (que significa obras de misericordia). Su misión era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. La creación de la Celeste, Real y Militar Orden de la Merced, fue fundada en la Catedral de Barcelona con el apoyo del rey Jaime I, el Conquistador y el consejo de San Raimundo de Peñafort. Muchos de los miembros de la orden canjeaban sus vidas por la de presos y esclavos.

San Pedro Nolasco y sus frailes muy devotos de la Virgen María, la tomaron como patrona y guía. Su espiritualidad es fundamentada en Jesús el liberador de la humanidad y en la Santísima Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora.

El Padre Gaver, en 1400, relata cómo La Virgen llama a Pedro Nolasco y le revela su deseo de ser liberadora a través de una orden dedicada a la liberación.

Nolasco le pide ayuda a Dios y, en signo de la misericordia divina, le responde la Virgen María diciéndole que funde una orden liberadora.




  • Nolasco: "¿Quién eres Tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata a Dios y meritoria para mi?"
  • María: "Yo soy María, Aquella en cuyo vientre asumió la carne el Hijo de Dios, tomándola de mi sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy Aquella a la que dijo Simeón, cuando ofrecí mi Hijo en el Templo: Mira que Éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción, y a ti misma una espada vendrá a atravesarte por el alma".
  • Nolasco: "¡Oh Virgen María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia! ¿Quién podrá creer (que Tú me mandas)?"
  • María: "No dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde una orden de ese tipo en honor mío; será una orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi Hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel (es decir, entre los cristianos) y serán signo de contradicción para muchos"


Desde el año 1259, los padres Mercedarios empiezan a difundir la devoción a Nuestra Señora de La Merced (o de Las Mercedes), la cual se extiende por el mundo.

En 1272, tras la muerte del fundador, los frailes toman oficialmente el nombre de la Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos, pero son más conocidos como mercedarios. El Padre Antonio Quexal en 1406, siendo general de la Merced, dice:


"María es fundamento y cabeza de nuestra orden"


Esta comunidad religiosa se ha dedicado por siglos a ayudar a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos. Se calcula que fueron alrededor de trescientos mil los redimidos por los frailes mercedarios del cautiverio de los musulmanes.

Unos tres mil son los religiosos que se consideran mártires por morir en cumplimiento de su voto. Fundada en 1218, se tienen testimonios de este nombre desde mediados del siglo XIII. En las primeras Constituciones de la Orden, en 1272, la Orden recibe ya el título de "Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos de Santa Eulalia de Barcelona".

En el año 1265 aparecieron las primeras monjas de la Merced, iniciadas por la santa María de Cervellón. Los seguidores de la Orden de la Merced estuvieron entre los primeros misioneros de América. En la Isla de La Española o República Dominicana, por ejemplo, misionó Fray Gabriel Téllez, conocido como Tirso de Molina.


Devoción


La devoción a la Virgen de la Merced se difundió muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades. Con la Evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano. Perú es actualmente el país de toda América que reúne a la mayor cantidad de fieles que cada 24 de septiembre celebra esta fiesta en honor a la Bienaventurada Virgen María. Y en Potosí (Bolivia), se celebra una solemne y lúcida fiesta en su honor, organizada por la Archicofradía de Nuestra Señora de la Merced, institución fundada en 1730 y que llegó a cobijar en el siglo XVIII a 10.000 cofrades.


Iconografía




La iconografía usada para representar a esta Virgen de la Merced, es aquella cuya vestimenta es su manto (a partir del siglo XVI, con el hábito de la Orden de la Merced), mientras ora o cobija bajo él a un grupo de presos cautivos, pero también a santos, o personas de todas las clases sociales.


La Virgen de la Merced,
La Fundadora




El título mariano de la Merced tiene su origen en Barcelona (España), cuando muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder la fe. La Virgen de La Merced, manifiesta su misericordia para atenderlos y liberarlos. La talla de la imagen de la Merced venerada en la basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV, de estilo sedente, como las románicas. De aspecto imponente por su talla extraordinaria e impresionante. En el año 1696, el Papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia el 24 de septiembre. 


Actualidad del Carisma


El carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como siempre. María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios Encarnado. En el cántico del Magníficat (Lc 1, 46), María expresa la liberación de Dios. El Papa Juan Pablo II dijo que "María es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad". La Virgen continúa velando por sus hijos cautivos de Satanás (LG. 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros hermanos. Ella nos enseñará cómo hacerlo.


Dios Padre de Misericordia,
María Madre de Misericordia




Dios es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la misericordia de Dios, sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo todo por amor. "Mirad la hondura o cavidad del lago de donde habéis sido tomados, las entrañas de la Madre de Dios". 


Las obras de misericordia que la Virgen pidió incluyen la visita, el acompañamiento y la ayuda a los que salen de la cárcel.


Una congregación laical


Así fue en los primeros tiempos. Su primera ubicación fue el hospital de Santa Eulalia, junto al palacio real en Barcelona. Allí recogían a indigentes y a cautivos que regresaban de tierras de moros y no tenían dónde ir. Seguían la labor que ya antes hacían de crear conciencia sobre los cautivos y recaudar dinero para liberarlos. Salían cada año en expediciones redentoras. San Pedro continuó sus viajes personalmente en busca de esclavos cristianos. En Argelia (África), lo hicieron prisionero pero logró conseguir su libertad. Aprovechando sus dones de comerciante, organizó con éxito por muchas ciudades colectas para los esclavos. 


Cuarto Voto


Además de los tres votos de la vida religiosa: pobreza, castidad y obediencia, hacían un cuarto voto: dedicar su vida a liberar esclavos. Se comprometían a quedarse en lugar de algún cautivo que estuviese en peligro de perder la fe, cuando el dinero no alcanzara a pagar su redención. Así lo hizo San Pedro Ermengol, un noble que entró en la orden tras una juventud disoluta. Este cuarto voto distinguió a la nueva comunidad de mercedarios. El Papa Gregorio IX aprobó la comunidad y San Pedro Nolasco fue nombrado Superior General. El rey Jaime decía que la conquista de Valencia, se debía a las oraciones de Pedro Nolasco. Cada triunfo que obtenía lo atribuía a sus oraciones. 


Descansa ya, siervo bueno y fiel


Pedro Nolasco, a los 77 años, pronunció el Salmo 76:

 

"Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados"


Y se durmió en el regazo de la Virgen. Su intercesión logró muchos milagros y fue canonizado en 1628. 

En el año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia, y fijó su fecha el 24 de septiembre.


Oración a la Virgen de la Merced




María, Merced de Dios,
regalo de Cristo a los hombres.
La Trinidad Santa te envió a Barcelona,
Mensajera de libertad y misericordia,
para, por medio de Pedro Nolasco,
mostrarte Corredentora,
Mediadora, Madre de todos,
ternura de Dios para los pobres.

Madre de la Merced,
enséñanos a valorar
nuestra fe cristiana,
haznos capaces de amar
con caridad mercedaria,
conviértenos en portadores de paz.

Que tus besos derritan
la violencia que nos envuelve,
hasta que recuperemos,
en tu regazo materno,
la ilusión de familia,
transformado el mundo en un hogar.

Bendice esta ciudad tuya,
que te proclama
Patrona y Princesa,
y gusta, enamorada,
de llamarte Madre.




Mi oración personal


Virgen de la Merced,

¡Por favor libera
al mundo entero
del demonio!

Padrenuestro
Avemaría
Gloria
Amén


Fuente - Texto tomado de OBLATOS.COM:
http://www.oblatos.com/dematovelle/index.php?option=com_content&view=article&id=973:la-virgen-de-la-merced-&catid=124:legion-de-maria&Itemid=115

Fuente - Texto tomado de ACIPRENSA.COM:

VIDEO: ¡La Iglesia dentro de la Serpiente! El Misterio del Aula Pablo VI... ¿Influencia satánica y mundana SIN DIOS?



¡La Iglesia dentro de la Serpiente!
El Misterio del Aula Pablo VI


¿Por qué la gran sala de audiencias del Vaticano tiene la apariencia de una serpiente?

¿Y por qué el Cristo resucitado de la escultura que tiene, aparece enredado en una explosión nuclear?

¿Esto lo hicieron infiltrados satánicos o hay algo más grave y permanente detrás?

En este video veremos qué cambió dentro de la Iglesia para que algo así pudiera ser concebido, aprobado y colocado en el corazón del Vaticano.

Y quédate porque veremos por qué reducir todo esto a satanismo puede ocultar el problema más profundo.

¿Qué pasó para que, a partir de los años 60, una de las principales salas desde donde el Papa habla a los fieles, terminara teniendo la apariencia de una enorme serpiente y que la escultura central fuera un Cristo resucitado inmerso en las consecuencias de una explosión nuclear?

Aquí hay un mensaje profundo de quiebre. Durante siglos, la Iglesia expresó su teología mediante la arquitectura y el arte.

Las catedrales enseñaban la fe a una población que muchas veces ni siquiera sabía leer.

Los vitrales narraban el Evangelio. Las esculturas mostraban a Cristo, la Virgen, los santos, el juicio y la lucha contra el mal.

Y la propia forma del edificio transmitía la doctrina.

Las agujas de las torres góticas se elevaban hacia el cielo buscando a Dios, igual que las columnas y bóvedas.

Y en el arte Cristo aparecía triunfante. Y María era representada aplastando la cabeza de la serpiente.

La arquitectura mostraba una Iglesia teocéntrica: Dios era el centro y el hombre debía dirigirse hacia Él.

Pero durante el siglo XX otra corriente alcanzó una enorme fuerza.

El Concilio Vaticano II puso en primer plano la relación del hombre con el mundo contemporáneo, y una nueva manera de plantear la presencia de la Iglesia en la sociedad.

La constitución Gaudium et Spes comenzó poniendo en primer plano los “gozos y las esperanzas”, y también las angustias del hombre contemporáneo.

Y afirmó que la Iglesia se sentía íntimamente unida a la humanidad y a su historia.

Según Pablo VI, el Concilio estuvo impregnado por una enorme simpatía hacia el hombre moderno.

Y llegó a hablar expresamente de un “nuevo humanismo” que honraba al hombre.

Esto muestra cuál era la dirección que emergió del Concilio. La Iglesia seguiría hablando de Dios. Pero colocaría mucho más en primer plano al hombre, sus necesidades, su historia, sus problemas y el diálogo con el mundo contemporáneo.

El hombre adquirió entonces una centralidad nueva.

Y justamente mientras todo esto estaba ocurriendo comenzó a proyectarse el Aula Pablo VI.

En 1964, todavía en pleno Concilio, Pablo VI decidió levantar una nueva gran sala de audiencias.

Encargó su diseño al ingeniero Pier Luigi Nervi. Las obras comenzaron en 1966.

El edificio era importante, estaría destinado especialmente a las grandes audiencias, a recibir peregrinos y fieles, a reuniones de los organismos de la Curia y a sesiones del Sínodo de los Obispos.

Y Pablo VI dejó claro que el Aula debía transmitir un mensaje. como había sucedido durante siglos con las catedrales.

Dijo que su arquitectura moderna debía suscitar en quienes entraran “altos y misteriosos pensamientos”, y expresar mediante grandes signos la misión de la Iglesia.

El edificio estaba llamado a transmitir la imagen de la Iglesia que estaba emergiendo en aquellos años.

Y el Aula Pablo VI dio el mensaje de que aquella Iglesia quería encontrarse con el hombre moderno.

Y el resultado fue extraordinariamente significativo.

Porque cuando se observa el edificio en su conjunto aparece una figura que, dentro del cristianismo, tiene uno de los significados más claros posibles: la serpiente.

La forma exterior del edificio del Aula Pablo VI recuerda algo inquietante, la cabeza de una serpiente.

Y desde el interior, los dos grandes vitrales laterales ocupan la posición de sus ojos.

Las nervaduras curvas del techo recuerdan la piel de un reptil.

Y la zona que visualmente corresponde a la boca de la serpiente, está flanqueada por estructuras que parecen grandes colmillos.

Esto significa que los fieles reunidos allí no contemplan la serpiente desde afuera. Sino que están dentro de ella.

Y el Papa habla precisamente desde la zona que aparece como su boca.

¿Nadie se dio cuenta de esto cuando se aprobó el proyecto?

¿Nadie advirtió que la principal sala de audiencias del Vaticano podía terminar mostrando a la Iglesia reunida dentro de la cabeza de una serpiente?

¿Y por qué aquello no provocó un gran escándalo?

Estamos hablando de una Iglesia que durante siglos conoció perfectamente el poder de los símbolos.


Y en el cristianismo la serpiente tiene un significado muy preciso. En el Génesis es quien introduce el engaño en la humanidad.


Y la tradición cristiana mostró después su derrota. Cristo vence al demonio. María aplasta la cabeza de la serpiente.


Pero en el Aula Pablo VI la serpiente ya no está bajo los pies de la Iglesia y de la Virgen. La Iglesia está dentro de ella.


Y eso cambia completamente su mensaje. Y en el centro de esa boca de la serpiente aparece la gran escultura de Pericle Fazzini.

Su título es La Resurrección.

Fazzini concibió a Cristo emergiendo de un escenario devastado por una explosión nuclear en Getsemaní.

El cuerpo de Cristo aparece mezclado con formas retorcidas. No está claramente separado del caos. Está metido dentro de él.

Y aquí vuelve a surgir la misma pregunta.

¿Nadie advirtió que aquella escultura ya no mostraba a Cristo venciendo claramente a la muerte y al mal?

Durante siglos, el mensaje cristiano tradicional presentaba la Resurrección como victoria.

Cristo se eleva. La muerte queda atrás. El mal es vencido.

Pero aquí el Cristo resucitado aparece enredado en los problemas del mundo moderno. En medio de la devastación. Como si tuviera que abrirse paso dentro de ella.

Y eso cambia dramáticamente el mensaje que hasta ahora la Iglesia había dado.

Ya no se muestra principalmente a Cristo por encima del mundo, transformándolo y venciendo sus males. Lo muestra inmerso en el drama humano. ¿Y qué mensaje surge entonces cuando se leen juntos todos estos elementos: el diseño del aula y la escultura?

Durante siglos, la Iglesia presentó la historia de la salvación como un combate con un desenlace claro.

Cristo vence al pecado, a la muerte y al demonio. La serpiente es derrotada. Y el mundo está llamado a convertirse y ordenarse hacia Cristo.

Pero en el Aula Pablo VI esa relación cambia.

La serpiente ya no aparece como aquello que debe ser vencido, sino como el ambiente dentro del cual se reúne la Iglesia.

Y Cristo aparece inmerso en el caos del mundo moderno. Por eso el mensaje cambia.

La victoria deja paso a la coexistencia. La transformación del mundo deja paso a la permanencia dentro de él.

De modo que el Aula Pablo VI expresa una Iglesia que ya no se representa principalmente llevando al mundo hacia una realidad superior, sino aprendiendo a permanecer dentro del mundo tal como es.

Y esa manera de entender la relación con el mundo tomó forma en la pastoral de la Iglesia.

El objetivo tradicional había sido llevar a los hombres hacia Cristo, enseñar la verdad revelada y transformar la sociedad según el Evangelio.

Pero fue adquiriendo cada vez más peso el diálogo con el mundo moderno. La escucha. El acompañamiento. La integración. La búsqueda de puntos de encuentro. Y la adaptación del lenguaje de la Iglesia a la sensibilidad del hombre contemporáneo.

El centro de la acción pastoral se desplazó. De conducir al hombre hacia una verdad que debía transformar su vida, a caminar con él dentro de su propia realidad.

De convertir el mundo, a acompañarlo.

Entonces, lo que aquella pastoral estaba haciendo en la práctica, el Aula terminó expresándolo en hormigón y bronce.

¿Y cómo podemos discernir todo esto que está a la vista? Cristo dio un criterio sencillo:


“Por sus frutos los conoceréis”.


¿Y cuál fue el fruto? Una Iglesia que pasó de presentarse principalmente como una fuerza llamada a convertir el mundo, a presentarse cada vez más como llamada a convivir, dialogar y acompañar al mundo moderno.

Y el Aula Pablo VI y la escultura de Fazzini hicieron visible ese fruto. Reducirlas a una supuesta expresión de satanismo sería rebajar el problema. Y atribuirlas solamente a las preferencias personales de Nervi y Fazzini también.

Su verdadero significado está en que la corriente que venía transformando la relación de la Iglesia con el mundo terminó expresando esa transformación mediante el arte y la arquitectura. Como la Iglesia había hecho siempre.

Por eso no necesitamos demostrar intenciones secretas. Tenemos delante el resultado histórico.

Una transformación profunda consiguió cambiar la orientación de la Iglesia sin presentarse abiertamente como una ruptura.

Y quizá allí estuvo precisamente su mayor éxito.

El cambio ocurrió delante de todos, mientras la mayoría apenas percibía hasta dónde estaba llegando.

Quizá el mayor éxito de esta transformación de la Iglesia haya sido precisamente que pudiera cambiar su orientación sin presentarse abiertamente como una ruptura.

Y el Aula Pablo VI es uno de sus frutos más visibles.

¿Y tú crees que el Aula Pablo VI expresa realmente ese cambio?

¡Y que Dios te bendiga y te abra los ojos para estar atentos a los signos dentro de la Iglesia!




Fuente - Texto e imagen tomados de YOUTUBE: