miércoles, 22 de abril de 2026

San Jorge - Mártir Año 303 - Fiesta Abril 23

 



Nacido en Lydda, Palestina, la tierra de Jesús, era hijo de un agricultor muy estimado. Entró al ejército y llegó a ser capitán. Se hizo famoso porque al llegar a una ciudad de Oriente se encontró con un terrible caimán (o dragón o tiburón) devoraba a mucha gente y nadie se atrevía a acercársele. San Jorge lo atacó valientemente y acabó con tan feroz animal. Y reuniendo a todos los vecinos que estaban llenos de admiración y de emoción, les habló muy hermosamente de Jesucristo y obtuvo que muchos de ellos se hicieran cristianos.

Pero el emperador Diocleciano mandó que todos tenían que adorar ídolos o dioses falsos y prohibió adorar a Jesucristo. El capitán Jorge declaró que él nunca dejaría de adorar a Cristo y que jamás adoraría ídolos. Entonces el emperador declaró pena de muerte contra él. Lo primero que hizo Jorge fue distribuir todo su dinero a los pobres. Despidió a sus criados y se dispuso al martirio, muy animoso. Presentóse al emperador, declarando que era cristiano y protestando, con gran sabiduría y elocuentes razonamientos, contra los decretos persecutorios. Diocleciano le contestó:


"Joven capitán, reflexionadlo bien y pensad en vuestro porvenir"


Y para estimularle a la adoración de los falsos dioses, le prometió grandes distinciones y dignidades, amenazándole, a la vez, con durísimas penas si no se decidía a ejecutar sus mandatos. Replicóle Jorge:


"Que eran inútiles aquellas promesas y amenazas"


Indignado Diocleciano ante tan inesperada respuesta, mandó encerrarle en una tenebrosa cárcel.


Comenzaron enseguida los tormentos del Mártir: azotes, garfios de hierro que le arrancaban la carne, baños de cal viva, introducción en un tonel lleno de agudos clavos. Pero el esforzado capitán lo sufrió todo sin exhalar una sola queja, con sobrenatural entereza, contemplando con admiración cómo se curaban milagrosamente sus llagas... A Jorge lo martirizaron y mientras lo azotaban, él se acordaba de los azotes que le dieron a Jesús, y no abría la boca, y sufría todo por Nuestro Señor sin gritar ni llorar.




El juez encargado del proceso de Jorge ordenó que le propinaran una pócima venenosa, la cual no le causó daño alguno. Creyendo entonces que todos aquellos prodigios eran debidos a un desconocido y maravilloso arte mágico, le invitó a que resucitase a un muerto, para probar el poder de Dios. Jorge fue conducido ante un sepulcro, invocó allí el nombre del Señor, y salió inmediatamente el difunto que en el mismo estaba enterrado. Tan grandes milagros no consiguieron vencer la obstinación pagana.


Diocleciano intentó una vez más convencer a Jorge, prometiéndole los honores más encumbrados si sacrificaba a los dioses del Estado.


"¿A qué dioses? -preguntó Jorge-. Vamos a verlos"


Y pidió que le acompañasen a un templo próximo. Habiendo entrado en él, increpó a uno de los ídolos, intimándole a que proclamase la existencia de un solo Dios. La estatua respondió con una señal afirmativa, con gran asombro de todos los presentes. Entonces hizo Jorge la señal de la Cruz, y los ídolos cayeron de sus pedestales. Este estupendo suceso ocasionó la conversión de muchos gentiles y la de la misma emperatriz Alejandra.


Renunció el emperador a nuevas tentativas; y persuadido de que era invencible la fe de Jorge, pronunció la sentencia final. Cuando lo iban a matar decía:


"Señor, en tus manos encomiendo mi alma"




El Santo fue atado a la cola de un brioso caballo y arrastrado así por las calles de la ciudad. Él siempre rezaba y Dios siempre lo escuchaba. Al oír la noticia de que ya le iban a cortar la cabeza se puso muy contento, porque él tenía muchos deseos de ir al cielo a estar junto a Nuestro Señor Jesucristo. Después fue bárbaramente decapitado, en las afueras.


Su cuerpo fue trasladado más tarde a Lydda, población de Tierra Santa, tal como él mismo, según parece, había dispuesto. El culto a San Jorge se extendió pronto por todo el Oriente, y fueron numerosas las peregrinaciones a su sepulcro. A ellas se debe principalmente la veneración que también en el Occidente se le profesa. Todos los peregrinos que iban de aquí a Palestina, visitaban la tumba del Santo, que estaba en una magnífica basílica, construida probablemente por Constantino, el primer emperador cristiano, muy entrado ya el siglo IV.

Muchas otras iglesias han sido dedicadas a San Jorge, en diversos lugares de la cristiandad. Constantinopla tenía antiguamente cinco o seis. Diversos monasterios orientales reconocían por Patrón a San Jorge. A fines del siglo VII, el Papa León II dedicó en Roma un templo a los mártires San Jorge y San Sebastián, capitanes uno y otro de la guardia imperial. Un siglo más tarde era transportada a Roma la cabeza de San Jorge y desde entonces creció notablemente su culto en la Ciudad Eterna y difundióse pronto por Francia, por España y otros países vecinos.




Son muchos los reinos y naciones que tienen a San Jorge por Patrón, por haberles auxiliado en sus luchas contra los sarracenos u otros enemigos. Durante la Edad Media le invocaban todos los guerreros en los momentos de mayor peligro, Inglaterra, Lituania, Suecia, Rusia, Génova y otros estados se han honrado con su dichoso patrocinio.

San Jorge mártir es el Patrono de Inglaterra y de los Boys Scouts. Su culto alcanzó gran celebridad desde muy antiguos tiempos en la Iglesia. La Iglesia de Oriente lo llama "El gran mártir". En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra.


Que Dios nos conceda
valor como a San Jorge
para luchar contra
el dragón infernal
y vencerlo y no permitirle
que nos esclavice
con sus tentaciones




Oración a San Jorge




San Jorge guerrero valeroso,
que defendiste a la princesa de la Capadocia,
al abatir con tu lanza al feroz dragón,
te solicito humildemente
que vengas en mi auxilio
y me protejas de las acechanzas del demonio,
los peligros, las dificultades, las aflicciones.

Cobíjame bajo tu manto, poderoso santo,
escóndeme de mis enemigos,
de mis perseguidores, de las envidias,
magias, hechizos y maleficios.

Protegido con tu manto,
caminaré a través de los mares y la tierra,
noche y día, mes a mes, año tras año,
y mis enemigos no me verán,
no me oirán, no me seguirán.

Bajo tu protección no caeré,
no me perderé, no sangraré.

Igual que Nuestro Dios; Salvador
estuvo nueve meses protegido
en el vientre de la Virgen María,
así yo estaré protegido bajo tu manto,
teniéndote delante de mí,
armado con tu lanza y tu escudo.

Amén.


Fuente - Texto tomado de EWTN:
https://www.ewtn.com/es/catolicismo/santos/jorge-14922

Fuente - Texto tomado de MULTIMEDIOS.ORG:

¿Había sido envenenado el Papa Benedicto XVI? No recordaba nada de la caída… pero su pañuelo estaba empapado en sangre



En una reveladora entrevista, me senté con Liz Yore para analizar una de las revelaciones más sorprendentes sobre los últimos años del pontificado del Papa Benedicto XVI.


John-Henry Westen

Martes, 21 de abril de 2026 - 4:35 pm EDT


( LifeSiteNews ) — ¿Y si el momento que convenció al Papa Benedicto XVI de renunciar no fue simplemente el agotamiento, sino una misteriosa caída que ni siquiera recordaba, dejando su pañuelo empapado en sangre?

En una impactante entrevista, conversé con la abogada internacional de derechos humanos Elizabeth Yore para analizar una de las revelaciones más sorprendentes sobre los últimos años del pontificado del Papa Benedicto XVI. A partir de una carta privada y confidencial que Benedicto XVI escribió a su biógrafo de larga data, Peter Seewald —mantenida en secreto hasta después de la muerte del Papa Benedicto XVI y publicada inicialmente por los medios alemanes, descubrimos los detalles escalofriantes de una lesión en la cabeza sufrida durante su viaje apostólico a México y Cuba en 2012.

En la carta fechada el 28 de octubre de 2022, el propio Benedicto XVI describió el incidente:


«Debí de tropezar con algo en el baño y caerme». Relató que al despertarse a la mañana siguiente, al buscar su pañuelo como de costumbre, lo encontró «totalmente empapado de sangre». No recordaba la caída en sí. Al parecer, un cirujano del Vaticano le trató la herida discretamente para que pudiera seguir asistiendo a actos públicos sin alarma.


Liz y yo hablamos sobre el análisis del periodista italiano Andrea Cionci acerca de este suceso. Cionci señala que la amnesia repentina, combinada con una hemorragia grave derivada de lo que parecía ser un incidente relativamente menor, coincide con los síntomas de una sobredosis o una posible interferencia de los fuertes sedantes que Benedicto XVI ya tomaba para el insomnio crónico que lo aquejaba desde hacía años. Cionci cree que esto podría indicar un envenenamiento deliberado con el objetivo de desestabilizar al Papa.

Fundamentalmente, Benedicto XVI vinculó este período de extrema fragilidad directamente con su renuncia. La carta deja claro que el motivo principal fue el insomnio que lo acompañaba «sin interrupción desde la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia» en 2005. Los medicamentos que antes lo ayudaban a mantenerse disponible habían llegado a su límite. La caída se convirtió en un punto de inflexión decisivo. Su médico personal le recomendó reducir el consumo de somníferos y restringir sus viajes futuros. Aunque no es necesario que un Papa viaje, Benedicto XVI dijo que quería renunciar antes de la Jornada Mundial de la Juventud en Río, es decir, antes de la Pascua de 2013.

Yore relaciona estas y otras presiones sobre Benedicto XVI para que renunciara con las presiones geopolíticas más amplias que rodearon su viaje a Cuba en 2012. En Cuba, Benedicto XVI no recibió un trato de honor. Criticó el marxismo, declarando públicamente que «ya no responde a la realidad». Se mantuvo firme en su oposición a llegar a acuerdos con regímenes comunistas, rechazando, por ejemplo, el tipo de acuerdo con China que posteriormente se aceleraría bajo el pontificado de Francisco. Su clara oposición a la legitimación del comunismo lo convirtió en un obstáculo.

Luego llegó la renuncia.

Casi de inmediato, el panorama diplomático cambió. Como informó Mother Jones, el papa Francisco desempeñó un papel fundamental en las negociaciones secretas para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Envió cartas personales al presidente Obama y a Raúl Castro, organizó conversaciones de alto nivel en el Vaticano y contribuyó a la histórica tregua anunciada en diciembre de 2014.

Francisco visitó Cuba en 2015. Obama lo hizo poco después. Dos visitas papales a Cuba en tres años: una crítica al régimen, la siguiente mucho más conciliadora. Mientras Yore repasaba esta historia, no pude evitar preguntarme en voz alta sobre nuestra situación actual. Un papa estadounidense en funciones no pudo encontrar tiempo para visitar Estados Unidos para las importantes celebraciones de su 250 aniversario, y sin embargo, dos papas visitaron Cuba en un lapso de tres años.

La rehabilitación del comunismo se aceleró. El acuerdo entre el Vaticano y China, firmado por primera vez por Francisco en 2018 y renovado varias veces incluso bajo el pontificado de León XIV, ha resultado desastroso para la Iglesia clandestina. La semana pasada, el 15 de abril de 2026, Human Rights Watch publicó su informe « China: Aumenta la presión sobre los católicos ». En él se detalla cómo el acuerdo ha proporcionado al Partido Comunista Chino una poderosa herramienta para aplastar a las comunidades clandestinas, obligar a los católicos a unirse a la Asociación Patriótica, controlada por el Estado, intensificar la vigilancia, las detenciones, la demolición de iglesias y la «sinización» ideológica. Las autoridades ahora les dicen a los clérigos detenidos que «el Vaticano les ha ordenado unirse» a la Asociación Patriótica. El acuerdo, señala HRW, se ha convertido en «el arma más eficaz para destruir legalmente las iglesias clandestinas».

Según Yore, Benedicto XVI era un obstáculo. Su defensa inquebrantable de la fe frente a la ideología marxista y los regímenes comunistas lo convirtió en blanco de los globalistas, ya fuera mediante sabotaje sanitario, presión política o ambas cosas. El resultado fue un candidato preseleccionado, deseoso de adaptarse a la agenda globalista.

Yore sugiere que las mismas fuerzas que atacaron a un Papa fiel continúan su labor: llegar a acuerdos con regímenes malvados, presionar a los fieles y diluir el Evangelio.

Y como siempre, les pido que recen el Rosario diariamente por la Iglesia, por la restauración de la verdad y por la protección de todos los que defienden la fe contra los errores de nuestro tiempo. Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros. San José, terror de los demonios, ruega por nosotros.




Fuente - Texto e imagen tomados de LIFESITENEWS.COM: