lunes, 9 de marzo de 2026

¿PROFECÍA? "La abominación de la desolación" = ¿La Iglesia Católica se ha vuelto "comprometida"? ¿Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”?



Padre Ripperger: La abominación de la desolación se refiere a que la Iglesia Católica se ha vuelto "comprometida"


El Libro de Daniel se refiere a la abominación de la desolación como algo relacionado con la abolición del “sacrificio diario” público.


Emily Mangiaracina

Lunes 9 de marzo de 2026 - 14:02 EDT


( LifeSiteNews ) — El padre exorcista Ripperger compartió en una reciente entrevista explosiva que la referencia de las Escrituras a la “abominación de la desolación” tomando su lugar en “el templo” es “en realidad una referencia a que la Iglesia Católica está siendo comprometida”.

El padre Ripperger explicó la referencia en una entrevista con el podcaster y ex SEAL de la Marina de los EE.UU. Shawn Ryan mientras refutaba a los protestantes que creen erróneamente que la referencia del Libro de Daniel al "templo" en el que estará la abominación de la desolación en el tiempo del Anticristo es el Templo judío.


Estos protestantes quieren ayudar a reconstruir el Templo judío en Jerusalén en un esfuerzo por marcar el comienzo del Anticristo y, por extensión, la Segunda Venida de Cristo, señaló el padre Ripperger.


“Los Padres de la Iglesia son claros en que nunca será reconstruida y que la referencia a la abominación de la desolación tomando asiento en el templo es en realidad una referencia a la Iglesia Católica”, explicó el sacerdote exorcista.

Esto significa que “habrá alguna manera en que la situación en la Iglesia se verá comprometida”, añadió.

Esta interpretación de los Padres de la Iglesia se sustenta en el hecho de que Cristo mismo advierte sobre la abominación de la desolación, mencionada por el profeta Daniel, como algo que ocurriría en el futuro:


«Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel, el que lea, que entienda. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes» (Mateo 24:15-16).


Debido a que el nuevo pacto de Cristo reemplaza al Antiguo Pacto, el “lugar santo” se refiere a la Iglesia Católica, no al Templo judío.

Además, el Libro de Daniel se refiere a la abominación de la desolación como algo vinculado con el cese de un “sacrificio diario” público.


Profanarán el santuario de la fortaleza, quitarán el sacrificio continuo y pondrán la abominación desoladora. (Daniel 11:31)


“Y desde el tiempo que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días”. (Daniel 12:11)


Refiriéndose al Anticristo, el Libro de Daniel dice:


“Y en una semana confirmará el pacto con muchos; y a la mitad de la semana fallarán la víctima y el sacrificio; y habrá en el templo la abominación de la desolación; y la desolación continuará hasta la consumación y el fin” (Daniel 9:27).


Como lo entienden los católicos, el sacrificio diario de corderos sobre el altar del Templo judío en Jerusalén derivaba su valor y significado de su cumplimiento mediante el Sacrificio de Cristo, el Mesías, renovado diariamente de manera incruenta en la Santa Misa.


Un sacrificio tan “diario” y “continuo” después de que Cristo se encarnó y estableció su Iglesia sólo puede referirse al sacrificio diario de Cristo en los altares de las iglesias católicas durante la Santa Misa. La “desolación” a la que se refiere el “lugar santo” podría, por tanto, referirse a la ausencia de la presencia de Jesucristo en las iglesias.


Este significado de la abominación de la desolación está afirmado explícitamente por el comentario de Douay-Rheims, tal como lo compartió el Padre David Nix durante el último Foro de Vida de Roma:




“Esto se cumplirá específicamente por el Anticristo y sus precursores cuando abolirán la Santa Misa, que es el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y el único culto soberano debido a Dios y a su Iglesia”.


El padre Nix añadió que esto se refiere únicamente a la misa pública, no a la privada. Señaló que si se cambian las palabras de la consagración en la misa del Novus Ordo, “no será válida”.

El propio padre Ripperger aclaró en una entrevista con el Dr. Taylor Marshall sobre su libro Los límites de la autoridad papal en la liturgia que «el Papa, por ley positiva divina, no tiene autoridad para cambiar las palabras de la consagración a algo distinto de lo que Cristo inició».

Una abominación desoladora en las iglesias católicas en el tiempo del Anticristo también concuerda con una profecía de Nuestra Señora de La Salette, escrita por una de las visionarias, Mélanie Calvat, de que “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”.


Fuente - Texto tomado de LIFESITENEWS.COM:

Novena a San José (Marzo 10 al 18 de 2026)

   



Por la Señal,
de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos, Señor Dios Nuestro

En el Nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén


Oración para empezar todos los días




Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos, a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener: 
_______________________________.


Oración del día correspondiente


Día Primero




Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.


Día Segundo




Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.


Día Tercero




Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.


Día Cuarto




Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.


Día Quinto




Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria celestial.


Día Sexto




Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.


Día Séptimo




Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.


Día Octavo




Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre, su esposa, a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.


Día Noveno




Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartarnos de la única y verdadera religión que es la Católica.


Oración final para todos los días




Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.


Jesús, José y María
os doy mi corazón y el alma mía.

Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María
con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Antífona


Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo según se pensaba de José.

  • V. San José, ruega por nosotros.
  • R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración


Oh Dios que con inefable providencia
te dignaste escoger al bienaventurado
José por Esposo de tu Madre Santísima;
concédenos que, pues le veneramos
como protector en la tierra,
merezcamos tenerle como
protector en los cielos.
Oh Dios que vives y reinas
en los siglos de los siglos.
Amén.


Fuente - Texto tomado de ACIPRENSA.COM: