miércoles, 9 de septiembre de 2026

San Nicolás de Tolentino - Año 1305 - Fiesta Septiembre 10

     



A San Nicolás de Tolentino lo invocan los que sufren injusticias, o están en peligro de perder la vida o la libertad, y también se lo invoca como protector de la maternidad y la infancia, de las almas del purgatorio, de la buena muerte, y hasta contra los incendios y las epidemias.

El sobrenombre Tolentino le vino de la ciudad italiana donde trabajó y murió. Sus papás después de muchos años de matrimonio no tenían hijos, y para conseguir del cielo la gracia de que les llegara algún heredero, hicieron una peregrinación al santuario de San Nicolás de Bari. Al año siguiente nació este niño y en agradecimiento al santo que les había conseguido el regalo del cielo, le pusieron por nombre Nicolás.

Ya desde muy pequeño le gustaba alejarse del pueblo e irse a una cueva a orar. Cuando ya era joven, un día entró a un templo y allí estaba predicando un famoso fraile agustino, el Padre Reginaldo, el cual repetía aquellas palabras de San Juan:


"No amen demasiado el mundo ni las cosas del mundo. Todo lo que es del mundo pasará"


Estas palabras lo conmovieron y se propuso hacerse religioso. Pidió ser admitido como agustino, y bajo la dirección del Padre Reginaldo hizo su noviciado en esa comunidad. Ya religioso lo enviaron a hacer sus estudios de teología y en el seminario lo encargaron de repartir limosna a los pobres en la puerta del convento. Y era tan exagerado en repartir que fue acusado ante sus superiores. Pero antes de que le llegara la orden de destitución de ese oficio, sucedió que impuso sus manos sobre la cabeza de un niño que estaba gravemente enfermo diciéndole:


"Dios te sanará"


Y el niño quedó instantáneamente curado. Desde entonces los superiores empezaron a pensar que sería de este joven religioso en el futuro. Ordenado sacerdote en el año 1270, se hizo famoso porque colocó sus manos sobre la cabeza de una mujer ciega y le dijo las mismas palabras que había dicho al niño, y la mujer recobró la vista inmediatamente. Fue a visitar un convento de su comunidad y le pareció muy hermoso y muy confortable y dispuso pedir que lo dejaran allí, pero al llegar a la capilla oyó una voz que le decía:


"A Tolentino, a Tolentino, allí perseverarás"


Comunicó esta noticia a sus superiores, y a esa ciudad lo mandaron. Al llegar a Tolentino se dio cuenta de que la ciudad estaba arruinada moralmente, por una especie de guerra civil entre dos partidos políticos, los güelfos y los gibelinos, que se odiaban a muerte. Y se propuso dedicarse a predicar como recomienda San Pablo:


"Oportuna e inoportunamente"


Y a los que no iban al templo, les predicaba en las calles. A Nicolás no le interesaba nada aparecer como sabio ni como gran orador, ni atraerse los aplausos de los oyentes. Lo que le interesaba era entusiasmarlos por Dios y obtener que cesara las rivalidades y que reinara la paz. El Arzobispo San Antonino, al oírlo exclamó:


"Este sacerdote habla como quien trae mensajes del cielo. Predica con dulzura y amabilidad, pero los oyentes estallan en lágrimas al oírle. Sus palabras penetran en el corazón y parecen quedar escritas en el cerebro del que escucha. Sus oyentes suspiran emocionados y se arrepienten de su mala vida pasada"


Los que no deseaban dejar su antigua vida de pecado hacían todo lo posible por no escuchar a este predicador que les traía remordimientos de conciencia. Uno de esos señores se propuso irse a la puerta del templo con un grupo de sus amigos a boicotearle con sus gritos y desórdenes un sermón al Padre Nicolás. Éste siguió predicando como si nada especial estuviera sucediendo. Y de un momento a otro el jefe del desorden hizo una señal a sus seguidores y entró con ellos al templo y empezó a rezar llorando, de rodillas, muy arrepentido. Dios le había cambiado el corazón. La conversión de este antiguo escandaloso produjo una gran impresión en la ciudad, y pronto ya San Nicolás empezó a tener que pasar horas y horas en el confesionario, absolviendo a los que se arrepentían al escuchar sus sermones.




Nuestro santo recorría los barrios más pobres de la ciudad consolando a los afligidos, llevando los sacramentos a los moribundos, tratando de convertir a los pecadores, y llevando la paz a los hogares desunidos. En las indagatorias para su beatificación, una mujer declaró bajo juramento que su esposo la golpeaba brutalmente, pero que desde que empezó a oír al Padre Nicolás, cambió totalmente y nunca la volvió a tratar mal. Y otros testigos confirmaron tres milagros obrados por el santo, el cual cuando conseguía una curación maravillosa les decía:


"No digan nada a nadie"

"Den gracias a Dios, y no a mí. Yo no soy más que un poco de tierra. Un pobre pecador"


Murió el 10 de septiembre de 1305, y 40 años después de su muerte fue encontrado su cuerpo incorrupto. En esa ocasión le quitaron los brazos y de la herida salió bastante sangre. De esos brazos, conservados en relicarios, ha salido periódicamente mucha sangre. Ésto ha hecho más popular a nuestro santo.




San Nicolás de Tolentino vio en un sueño que un gran número de almas del purgatorio, le suplicaban que ofreciera oraciones y misas por ellas. Desde entonces, se dedicó a ofrecer muchas santas misas por el descanso de las benditas almas.




Fuente - Texto tomado de EWTN:

Novena a Nuestra Señora de los Dolores - Día Cuarto - Septiembre 10 de 2026

    



Oración
Señor Mío Jesucristo


Señor mío, Jesucristo, 
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío, 
por ser Vos quién sois
y porque os amo
sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón
haberos ofendido; 
propongo firmemente
nunca más pecar, 
apartarme de todas
las ocasiones de ofenderos, 
confesarme y,
cumplir la penitencia
que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor,
mi vida, obras y trabajos, 
en satisfacción de todos
mis pecados, y, así como lo suplico,
así confío en vuestra
bondad y misericordia infinita, 
que los perdonareis,
por los méritos de vuestra
preciosísima sangre,
pasión y muerte,
y me daréis la gracia
para enmendarme,
y perseverar en vuestro
santo amor y servicio, 
hasta el fin de mi vida.
Amén


Oración Inicial




Oh Virgen, la más dolorosa del mundo después de tu Hijo, a cuyos dolores estuviste perpetuamente asociada: te ruego que me alcances fortaleza para sufrir por mis pecados, como tú sufriste por los nuestros, a fin de que, crucificando mis pasiones y concupiscencias en la cruz de Cristo, llevando la cruz de mi deber por el camino de mi vida, caminando en pos de mi Señor y perseverando constantemente a tu lado, oh Madre mía, al pie de la cruz de tu Hijo, viva siempre y muera contigo, redimido y santificado por la sangre preciosísima de nuestro Redentor. También te pido, por tus dolores, que oigas mi petición en esta novena y, si conviene, me la concedas. 


Rezar la oración
del día correspondiente:


Día Cuarto


Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que sufriste cuando perdiste a tu Hijo en Jerusalén y estuviste tres días buscándole, te suplico que nunca yo le pierda por el pecado y que, si le pierdo, le busque con arrepentimiento, y buscándole, le halle con la sincera confesión en el templo y le conserve con verdadera religión.


Terminar con la
oración final
para todos los días


Oración Final
para todos los días




Acuérdate, Virgen Madre de Dios,
cuando estés en la presencia del Señor,
de hablar en favor nuestro y que aparte
su indignación de nosotros.

Oh Santísima Madre,
hazme esta gracia:
fija en mi corazón
con eficacia las llagas
de Jesús crucificado.

Haz que de Cristo
en mí lleve la muerte,
que participe su pasión y suerte
y medite en sus llagas apenado.

Para que no arda
en los eternos fuegos,
defiéndeme tú, oh Virgen,
con tus ruegos, en el día del juicio.

Y tú, oh Cristo,
al salir yo de esta vida,
por tu Madre querida,
haz que llegue a la palma de victoria.

Cuando mi cuerpo muera,
haz que mi alma adquiera
del paraíso la gloria.


Rezar tres Avemarías


Ruega por nosotros,
Virgen dolorosísima,
que estuviste constantemente
junto a la cruz de Jesucristo.

Nuestra Señora de la Buena Muerte,
ruega por nosotros.


Siete gracias concedidas
por la Santísima Virgen María


Favor leer el siguiente link:



Oremos:


Te rogamos, Señor Nuestro Jesucristo,
que interceda ante tu clemencia
la bienaventurada Virgen María
Tu Madre, cuya alma atravesó
la espada de dolor
en la hora de tu Pasión.
Lo pedimos por Ti,
oh Jesucristo, Salvador del mundo,
que vives y reinas con el Padre
y el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.
Amén

San José,
ruega por nosotros


Fuente - Texto tomado de DEVOCIONARIO.COM:

¡MILAGRO! La bilocación de Don Dolindo para salvar «in extremis» a un apóstata que se estaba ahogando

  



Se le vio en Estados Unidos, donde el célebre sacerdote napolitano nunca estuvo


La bilocación de Don Dolindo para salvar «in extremis» a un apóstata que se estaba ahogando


Biografía
Padre Don Dolindo Ruotolo


Un profeta de nuestro tiempo


FR DOLINDO RUOTOLO


El padre Don Dolindo Ruotolo fue un sacerdote napolitano (1882-1970), estigmatizado, hacedor de milagros y “portavoz del Espíritu Santo”.

El Padre Ruotolo tuvo extraordinarias comunicaciones con Jesús a lo largo de su heroica vida, una vida totalmente dedicada a Dios y a la Santa Madre María. Se refería a sí mismo como “el viejecito de la Virgen” y el Rosario era su compañero constante.




Como se puede ver en esta novena, mucho de lo que nuestro Señor quiere va en contra de la inclinación y la razón humanas normales. Sólo podemos elevarnos a este nivel de pensamiento mediante la gracia de Dios y la ayuda del Espíritu Santo.

Debemos dejar de lado nuestros problemas, dejar de preocuparnos y de intentar resolverlos nosotros mismos. Debemos creer, confiar y permitir que nuestro Señor nos rescate de nosotros mismos y supla nuestros deseos, necesidades y resuelva nuestros problemas como sólo Él puede.

Jesús, tú cuidas de ello, deben ser las primeras palabras que nos vengan a la mente y fluyan de nuestros labios. Después de todo, hemos intentado hacer las cosas a nuestra manera y mirar hacia dónde nos ha llevado.

Simplemente haz lo que dice la oración, abre nuestros corazones y mentes con amor y cierra nuestros ojos con confianza y pídele a Jesús que se encargue de ello. Él lo hará.

El 19 de noviembre de 1970 murió Don (P.) Dolindo Ruotolo a la edad de 88 años. El Padre Pío dijo una vez de este sacerdote de Nápoles, Italia:


"Todo el paraíso está en tu alma. Su nombre “Dolindo” significa “Dolor” y su vida estuvo rica en este dolor. Cuando era niño, adolescente, seminarista y sacerdote, experimentó la humillación, que fue la realización de las palabras proféticas de un obispo que dijo: Serás mártir, pero con el corazón, no con la sangre".


En su profunda humildad, pudo escuchar las palabras de Dios. Incluso con su vida oculta fue uno de los más grandes profetas del siglo pasado. Le escribió al obispo Hnilica en 1965 que un nuevo Juan surgirá de Polonia con pasos heroicos para romper las cadenas más allá de las fronteras impuestas por la tiranía comunista. En esta postal escribió palabras de consuelo para Polonia y todos los países que sufren bajo el régimen comunista. Esta profecía se cumplió en el papado de Juan Pablo II.

En su tremendo sufrimiento, Dolindo se convirtió cada vez más en un niño que vivió su ofrenda al Divino Padre.


"Soy totalmente pobre, un pobre nada. Mi fuerza es mi oración, mi guía es la voluntad de Dios que me dejo llevar de la mano. Mi seguridad en el camino desigual es la madre celestial María".


Uno de los tesoros de las palabras que Jesús dirigió a Dolindo fue la enseñanza sobre el abandono total a Dios. En esta novena, Jesús le habla a don Dolindo y también a usted.


Fuente - Texto tomado de FATHERDOLINDORUOTOLO.COM:




Don Dolindo Ruotolo fue amigo del Padre Pío y almas espiritualmente gemelas, que recibieron de Dios similares gracias extraordinarias


ReL / 4 de Diciembre de 2023 / 09:45


La devoción al sacerdote napolitano Dolindo Ruotolo (1882-1970) y a su Oración de Abandono (ver abajo) se va extendiendo fuera de Italia, por ejemplo en español con la publicación de la biografía Jesús, ocúpate tú (Voz de Papel), o en Estados Unidos con artículos como el reciente de Maura Roan McKeegan, una experta en su vida, en Catholic Exchange.


Cómo Don Dolindo salvó un alma en Estados Unidos


El Siervo de Dios Don Dolindo Ruotolo -el gentil, brillante y sufrido sacerdote a través del cual Jesús nos dio las palabras de la Novena del Abandono- tenía dones espirituales y experiencias que muchas personas categorizarían como fenómenos extraordinarios. Recibía visitas de Jesús, María y los ángeles; podía leer las almas y profetizar; y, como en la siguiente historia, se bilocaba.


La fuerza del sacerdocio


Sin embargo, para Don Dolindo, estos hechos no eran extraordinarios en absoluto, y no se consideraba un alma singularmente elevada (de hecho, era todo lo contrario: se consideraba humilde y necio, un "pobre instrumento en manos de Dios"). Más bien creía que las marcas sobrenaturales de su vida fluían directamente de su sacerdocio.


"Jesús no se me reveló de un modo extraordinario, sino simplemente intensificando el cauce ordinario de mi personalidad sacerdotal", explica en la autobiografía que escribió obedeciendo a sus confesores en 1923: "Él me ayudaba, me fortalecía y operaba en mí a través de mi sacerdocio".

"Es decir, la actividad de Jesús no era un acto de misticismo extraordinario, sino Jesús actuando a través del sacerdocio".


Don Dolindo desaconsejaba incluso la búsqueda de lo extraordinario y fantástico, y animaba a buscar la santidad a través de los medios ordinarios y totalmente accesibles de la Iglesia y sus sacramentos.


"Cuando oigo historias de sucesos extravagantes -lo admito con cierta perplejidad-, reacciono con cierto escepticismo e incredulidad", escribe Don Dolindo en su autobiografía. "Muy a menudo no he acabado de leer libros en los que se relataban visiones, éxtasis y cuentos extravagantes. Esta aversión mía no era, sin embargo, el resultado de una perspectiva materialista, sino más bien porque deseaba estar seguro de la verdad. En lugar de lo extraordinario siempre he preferido lo normal y corriente".


Así, desde la perspectiva de Don Dolindo, todos los dones espirituales que recibía eran extensiones de su sacerdocio sacramental. Mientras que otros podrían considerar estos acontecimientos extraordinarios, él los veía como canales ordinarios de la gracia de Dios que obraba a través de su sacerdocio para salvar almas.


Una de esas almas fue un hombre llamado Federico


A punto de morir


Una noche de 1908, Don Dolindo se paseaba por su habitación y rezaba, totalmente despierto y alerta, cuando de repente le invadió la necesidad de acostarse.


Se tumbó en la cama y se adormiló, pero no se durmió de un modo normal


"Definitivamente, no estaba realmente dormido", dijo más tarde, al relatar la historia en su autobiografía.


Entonces, en un instante, tuvo la sensación de que estaba en Estados Unidos. Se encontró cerca de un lago, donde alguien se estaba ahogando.

Reconoció al hombre que se ahogaba como alguien que había conocido durante su noviciado. Por aquel entonces, el hombre había sido su guía turístico -a los guías turísticos se les llamaba "ángeles de la guarda"- en la Comunidad Misionera.

Don Dolindo sacó del agua a su "ángel de la guarda", un hombre llamado Federico Santaniello, y lo absolvió. Así, el hombre se reconcilió con Dios.

Al instante siguiente, Dolindo se levantó bruscamente de la cama. Todo rastro de somnolencia había desaparecido; de nuevo estaba completamente despierto y alerta.

Con escalofríos, Dolindo recordó que Federico, tiempo atrás, había apostatado y se había ido a Estados Unidos. Además, también recordaba haber rezado y rogado a Dios en el pasado para que le permitiera traer a Federico "de nuevo a su gracia" antes de que muriera.

Más tarde, Dolindo supo que, efectivamente, Federico había muerto en Estados Unidos; y no solo eso, sino que un campesino que había estado en este país en aquella época testificó que había visto allí a don Dolindo.


"Nunca he estado en Estados Unidos", escribe Don Dolindo en su autobiografía. "Sé y doy fe de que el Señor me llevó allí para salvar aquella alma".


La Oración de Abandono


Mientras escribo este artículo en 2023, un siglo después de que Don Dolindo contara esta historia en su autobiografía, se me ocurre que lo que le ocurrió en 1908 no es solo un acontecimiento del pasado, sino una profecía -o al menos, una señal- de lo que está ocurriendo con Don Dolindo en Estados Unidos hoy.


La 'Oración de Abandono' de Don Dolindo. (Ver abajo el texto completo)


A través de las palabras de la Novena del Abandono, personas de todo el país están recibiendo una nueva esperanza, una nueva luz, una nueva vida. Almas que se estaban ahogando espiritualmente están siendo arrastradas a la orilla y reconciliadas con Dios. Del mismo modo que Don Dolindo fue enviado a Estados Unidos para rescatar a Federico, creo que también está siendo enviado, un siglo después, para ayudar a revivir a muchas más almas, para llevar la gracia de Dios a sus vidas exactamente del modo en que cada alma individual más lo necesita.

Federico fue, creo, la primera de muchas, muchas almas que Don Dolindo llevaría a Dios en Estados Unidos.


Traducido por Verbum Caro.


Fuente - Texto tomado de RELIGIONENLIBERTAD.COM:




La Oración del Abandono


Entregado por Jesús al P. Dolindo Ruotolo


Día 1


¿Por qué os confundís preocupándoos?

Déjame el cuidado de tus asuntos a mí y todo estará en paz. En verdad os digo que cada acto de entrega verdadera, ciega y completa a Mí produce el efecto que deseáis y resuelve todas las situaciones difíciles.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 2


Entregarse a mí no significa inquietarse, enojarse o perder la esperanza, ni significa ofrecerme una oración preocupada pidiéndome que te siga y cambie tu preocupación en oración. Está en contra de esta entrega, profundamente en contra de ella, preocuparse, estar nervioso y desear pensar en las consecuencias de cualquier cosa. Es como la confusión que sienten los niños cuando le piden a su madre que se ocupe de sus necesidades y luego tratan de ocuparse de esas necesidades por sí mismos para que sus esfuerzos infantiles se interpongan en el camino de su madre. Entregarse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, apartarse de los pensamientos de tribulación y ponerse a mi cuidado, para que sólo yo actúe. Diciendo que te encargas de ello.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 3


Cuántas cosas hago cuando el alma, en tanta necesidad espiritual y material se vuelve hacia mí, me mira y me dice; Lo cuidas, luego le cierras los ojos y descansa. En el dolor rezas para que actúe, pero que actúe como tú quieres. No recurres a mí, sino que quieres que me adapte a tus ideas. Vosotros no sois enfermos que pedís al médico que os cure, sino enfermos que le decís al médico cómo hacerlo. Así que no actuéis así, sino orad como os enseñé en el Padre Nuestro: "Santificado sea tu Nombre", es decir, sé glorificado en mi necesidad. "Venga tu reino”, es decir, que todo lo que hay en nosotros y en el mundo esté de acuerdo con tu reino. "Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo", es decir, en nuestra necesidad, decide como mejor te parezca para nuestra vida temporal y eterna.

Si me dices de verdad: hágase tu voluntad. Que es lo mismo que decir: ocúpate tú. Intervendré con toda mi omnipotencia y resolveré las situaciones más difíciles.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 4


¿Ves que el mal crece en lugar de debilitarse? No te preocupes, cierra los ojos y dime con fe: hágase tu voluntad, hazla tú. Os digo que yo me ocuparé de ello, y que intervendré como médico y haré milagros cuando sean necesarios. ¿Ves que el enfermo va empeorando? No te enfades, cierra los ojos y di: Tú te encargas de ello. Les digo que yo me encargaré de ello, y que no hay medicina más poderosa que mi amorosa intervención. Por mi amor, te lo prometo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 5


Y cuando deba conduciros por un camino diferente al que veis, os prepararé; Te llevaré en mis brazos; Os dejaré encontraros, como niños que se han quedado dormidos en los brazos de su madre, al otro lado del río. Lo que te preocupa y te duele inmensamente es tu razón, tus pensamientos y preocupaciones, y tu deseo a toda costa de afrontar lo que te aflige.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 6


Estás sin dormir; queréis juzgarlo todo, dirigirlo todo y velar por todo y os entregáis a la fuerza humana, o peor aún, a los hombres mismos, confiando en su intervención, esto es lo que obstaculiza mis palabras y mis puntos de vista. ¡Oh cuánto deseo de ti esta entrega, para ayudarte y cómo sufro al verte tan agitado! Satanás intenta hacer exactamente esto: agitaros, sacaros de mi protección y arrojaros a las fauces de la iniciativa humana. Así que confía sólo en mí, descansa en mí, entrégate a mí en todo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 7


Hago milagros en proporción a vuestra entrega total a mí y a vuestro no pensar en vosotros mismos. Siembro tesoros de gracias cuando estáis en la más profunda pobreza. Ninguna persona racional, ningún pensador, ha realizado jamás milagros, ni siquiera entre los santos. Hace obras divinas quien se entrega a Dios. Así que no lo pienses más, porque tu mente es aguda y para ti es muy difícil ver el mal y confiar en Mí y no pensar en ti mismo. Hagan esto para todas sus necesidades, hagan esto todos y verán grandes milagros continuos y silenciosos. Yo me encargaré de las cosas, te lo prometo.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 8


Cierra los ojos y déjate llevar por la corriente que fluye de mi gracia; Cierra los ojos y no pienses en el presente, apartando tus pensamientos del futuro como lo harías con la tentación. Reposa en mí, creyendo en mi bondad, y te prometo por mi amor que si lo dices lo cuidarás. Yo me encargaré de todo; Yo os consolaré, os liberaré y os guiaré.


¡Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Día 9


Orad siempre dispuestos a entregaros, y recibiréis de ella gran paz y grandes recompensas, incluso cuando os conceda la gracia de la inmolación, del arrepentimiento y del amor. Entonces ¿qué importa el sufrimiento? ¿Te parece imposible? Cierra los ojos y di con toda tu alma: Jesús, tú ocúpate. No tengas miedo, yo me ocuparé de las cosas y tú bendecirás mi nombre humillándote. Mil oraciones no pueden igualar un solo acto de entrega, recuerda esto bien. No hay novena más eficaz que esta: ¡


Oh Jesús, me entrego a ti, ocúpate de todo! (10 veces)


Fuente - Texto tomado de FATHERDOLINDORUOTOLO.COM: