
Arzobispo Carlo María Viganò
Miércoles 5 de agosto de 2026 - 13:47 EDT
Nota del editor: Este texto fue publicado originalmente en la cuenta X del arzobispo Viganò. Traducido automáticamente del italiano.
( LifeSiteNews ) —
La planeada invasión del Occidente apóstata no es un fenómeno espontáneo, sino un plan diabólico de reemplazo étnico, de destrucción deliberada del tejido social y de provocación de disturbios y guerras civiles. Pueblos sin fe, sin raíces y sin identidad se ven inmersos en masas de extranjeros que no comparten ni la fe, ni la cultura, ni la ley natural, con el objetivo de quebrar toda cohesión y hacer imposible cualquier resistencia.
Así se cumple la maldición que Dios ya había pronunciado contra su pueblo desobediente:
«El extranjero que vive entre vosotros se elevará cada vez más por encima de vosotros, mientras que vosotros descenderéis cada vez más. Él os prestará dinero, pero vosotros no le prestaréis a él; él será la cabeza y vosotros la cola» (Dt 28:43-44).
La jerarquía sinodal, apóstata y traidora, no solo guarda silencio, sino que participa activamente en este designio infernal. Con sus palabras de bienvenida incondicional, con sus documentos que niegan la primacía de la fe y de la civilización cristiana, con su silencio cómplice ante la desaparición del cristianismo de las familias y de la sociedad, colabora en la ruina de lo que queda de la cristiandad.
Esto no es caridad: es complicidad. Esto no es misericordia: es traición.
El que tenga oídos para oír, que oiga.
Y quien quiera salvar su alma y su tierra, que vuelva a Dios y a su Ley, antes de que sea demasiado tarde.
Fuente - Imagen y texto tomados de LIFESITENEWS.COM: