sábado, 18 de abril de 2026

Lectura del Santo Evangelio Según San Lucas 24, 13-35

  



13. En este mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emmaús, distante de Jerusalén el espacio de sesenta estadios.

14. Y conversaban entre sí de todas las cosas que habían acontecido.

15. Mientras así discurrían y conferenciaban recíprocamente, el mismo Jesús juntándose con ellos caminaba en su compañía.




16. Mas sus ojos estaban como deslumbrados para que no le reconociesen.

17. Díjoles, pues:


"¿Qué conversación es esa que caminando lleváis entre los dos, y por qué estáis tan tristes?"


18. Uno de ellos, llamado Cleofás, respondiendo, le dijo:


"¿Tú sólo eres tan extranjero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado en ella estos días?"


19. Replicó Él:


"¿Qué?"
  
"Lo de Jesús Nazareno", respondieron.

"El cual fue un profeta, poderoso en obras y en palabras, a los ojos de Dios y de todo el pueblo.

 

20. Y cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros jefes le entregaron a Pilatos para que fuese condenado a muerte y le han crucificado.

21. Mas nosotros esperábamos que Él era el que había de redimir a Israel; y no obstante, después de todo esto, he aquí que estamos ya en el tercer día después que acaecieron dichas cosas.




22. Bien es verdad que algunas mujeres de entre nosotros nos han sobresaltado, porque antes de ser de día fueron al sepulcro.

23. Y, no habiendo hallado su cuerpo, volvieron, diciendo habérseles aparecido unos ángeles, los cuales les han asegurado que está vivo.




24. Con eso algunos de los nuestros han ido al sepulcro, y hallado ser cierto lo que las mujeres dijeron; pero a Jesús no le han encontrado".


25. Entonces les dijo Él:


"¡Oh necios, y tardos de corazón para creer todo lo que anunciaron ya los profetas!

 

26. Pues qué, ¿por ventura no era conveniente que el Cristo padeciese todas estas cosas, y entrase así en su gloria?"


27. Y empezando por Moisés, y discurriendo por todos los profetas, les interpretaba en todas las Escrituras los lugares que hablaban de él.

28.  En esto llegaron cerca de la aldea adonde iban; y Él hizo ademán de pasar adelante.

29. Mas le detuvieron por fuerza, diciendo:




"Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y va ya el día de caída".


Entró, pues, con ellos.

30. Y estando juntos a la mesa, tomó el pan, y lo bendijo, y habiéndolo partido, se lo dio.




31. Con lo cual se les abrieron los ojos, y le conocieron; mas Él de repente desapareció de su vista.

32. Entonces se dijeron uno a otro:


"¿No es verdad que sentíamos abrasarse nuestro corazón, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?"


33. Y levantándose al punto regresaron a Jerusalén, donde hallaron congregados a los once apóstoles y a otros de su séquito.

34. Que decían:


"El Señor ha resucitado realmente, y se ha aparecido a Simón".


35. Ellos por su parte contaban lo que les había sucedido en el camino, y cómo le habían conocido al partir el pan.


Palabra de Dios
Gloria a Ti, Señor Jesús

San Expedito - Mártir - Fiesta 19 de Abril

 

  



San Expedito fue comandante de una legión romana y como tal defendió al Imperio ante las invasiones de los Bárbaros. Al convertirse en cristiano fue martirizado (posiblemente por orden del emperador Diocleciano) en Melitene, Armenia (hoy Malatya, Turquía). Junto con él murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. Muchos otros mártires dieron gloria a Dios en su época, entre ellos Santa Filomena y San Jorge.

Según la tradición, en el momento de la conversión, se le acercó el demonio, en forma de un cuervo que le gritaba:


"Cras, cras, cras" (en latín significa "mañana, mañana, mañana")


Así trataba de persuadirlo a que dejase su decisión para después, ya que el demonio sabe que lo que se deja para mañana hay mucha posibilidad de que se quede sin hacer. Pero Expedito aplastó al cuervo tentador con prontitud diciendo:




"¡HODIE, HODIE, HODIE! (HOY, HOY, HOY). No dejaré para mañana, a partir de HOY seré cristiano"


Así se convirtió en soldado de Cristo, utilizando desde ese momento su valor y disciplina para el Reino de Dios.

Aunque se desconoce el origen de su nombre, aparece en la Martiriología Romana junto a Hermógenes y compañeros. Su nombre es sinónimo con prontitud y se le tiene por gran y pronto intercesor.

A San Expedito se le invoca en problemas urgentes. Debemos saber que lo más importante es renunciar a la vida de pecado y decidirnos cabalmente por Cristo. Seamos pues inspirados por su prontitud y valor al seguir a Cristo en tan difíciles circunstancias cuando los cristianos eran perseguidos a muerte.


Que nosotros también digamos "HOY" a Jesús y aplastemos los engaños del tentador.


También se le venera como protector de jóvenes, estudiantes, enfermos, problemas laborales y de familia, y juicios.

En la iconografía, Expedito es representado como un soldado con una cruz en la que está escrito "HODIE" (HOY) y la hoja de palma (martirio). A sus pies hay un cuervo y la palabra "cras" (mañana).


ORACIÓN A SAN EXPEDITO
PARA VENCER LAS PRUEBAS


¡Señor Jesús acudo a tu auxilio!
¡Virgen Santísima socórreme!
San Expedito, tú que lleno de valor
abriste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación
de postergar tu entrega,
ayúdame a no dejar para mañana
lo que debo hacer hoy por amor a Cristo.

Ayúdame desde el cielo a renunciar
a todo vicio y tentación
con el poder que Jesús me da.
Que sea yo diligente, valiente
y disciplinado al servicio del Señor,
y no me acobarde ante las pruebas.

Tú que eres el santo de las causas urgentes,
te presento mi necesidad (intención).
Sobre todo te pido que intercedas
por mí para que persevere en la fe,
y así llegue al gozo del cielo
con Cristo, con la Virgen María,
los ángeles y los santos.
Amén.


ORACIÓN A SAN EXPEDITO




Mi San Expedito de las causas justas y urgentes,
intercede por mí ante Nuestro Señor Jesucristo,
para que venga en mi socorro en esta hora
de aflicción y desesperanza.

Mi San Expedito, tú que eres el santo guerrero.

Tú que eres el santo de los afligidos.
Tú que eres el santo de los desesperados.
Tú que eres el santo de las causas urgentes,
protégeme, ayúdame, otorgándome:
fuerza, coraje y serenidad.
¡Atiende mi pedido! (hacer el pedido).

Mi San Expedito, ayúdame

a superar estas horas difíciles,
protégeme de todos los que
puedan perjudicarme,
protege a mi familia,
atiende mi pedido con urgencia.
Devuélveme la paz y la tranquilidad.

Mi San Expedito.

Agradeceré tu intercesión
por el resto de mi vida,
propagando tu devoción
entre los que tienen fe,
cambiando mi vida
y mis costumbres,
glorificando desde ahora
a nuestro Padre
y anhelando un día
gozar contigo
de la eterna bienaventuranza.
Amén.


Padrenuestro, Avemaría y Credo


Fuente - Texto tomado de CORAZONES.ORG: