
Transcripción de YOUTUBE
La Virgen está advirtiendo que los sucesos que el mundo enfrenta ahora son los más severos desde que Jesús ascendió a los cielos hace 2000 años.
Pero, ¿por qué precisamente en este momento de la historia?
¿Qué es lo que está comunicando a los videntes de distintos puntos del planeta de forma simultánea y que para la mayoría pasan desapercibidos?
En este video vamos a ver cómo la tribulación está escalando, los nuevos sucesos que están por manifestarse y cuánto tiempo real nos queda bajo este escenario. Y quédate hasta el final, porque revelaremos la recomendación específica de la Virgen para obtener protección y mantener la paz cuando el pánico global se desate.
El vidente Pedro Reyes ha señalado que según las advertencias de la Virgen en Angüera, la humanidad se enfrenta a las situaciones más urgentes y severas desde la Ascensión de Jesús a los cielos.
Le señaló que la humanidad camina hacia un abismo de autodestrucción fabricado por sus propias manos. Le mencionó puntos estratégicos del conflicto como Medio Oriente, advirtiendo que ante la inminencia de una derrota, alguna de las naciones podría utilizar armas que pondrían en riesgo a toda la especie humana.
Que los acuerdos de paz actuales entre los grandes líderes mundiales son meros fingimientos o estrategias mediáticas y que las alianzas son parte de este fingimiento y terminan en traiciones militares.
En el plano eclesial le dijo que hay una división profunda, donde una parte de la jerarquía enseña doctrinas que contradicen el evangelio.
Y también le habló de grandes alteraciones geológicas y astronómicas, que son advertencias que buscan que el ser humano levante la mirada al cielo al verse impotente ante la naturaleza.
La Virgen le advirtió que el pánico global será tan intenso que superará la capacidad humana de resistencia y que llegará un día en que solo quienes mantengan una vida de oración constante tendrán la fortaleza para soportar las pruebas.
Y para entenderlo en detalle, le explicó los cinco signos de la tribulación al padre Gobbi.
Comenzó por casa.
El primer signo es la difusión de errores teológicos que provocan la pérdida de la fe y la gran apostasía.
Estos errores no vienen de fuera, sino que son propagados por algunos teólogos que ya no enseñan el evangelio y por la masonería infiltrada en la iglesia, donde las verdades eternas son sustituidas por razonamientos puramente humanos y herejías. Esta situación causa que la verdadera fe se pierda en gran parte de la humanidad y dentro de la misma estructura de la iglesia.
Y le dijo que el engaño será tan sofisticado que muchos creerán estar siguiendo la verdad mientras defienden el error.
Por eso el mensaje insiste en que la confusión doctrinal es la primera herramienta que prepara el terreno al adversario.
La Virgen explicó que estos signos ya están avanzados y sirven para alertar que su triunfo está cerca.
El segundo signo de la gran tribulación es el estallido de guerras y luchas fractricidas en diversos puntos del planeta.
Estos conflictos no serán solo políticos, sino que traerán una ola de odio que enfriará la caridad entre los hombres y el quiebre del tejido social.
Y al mismo tiempo que aumenta la violencia militar, la naturaleza comenzará a reaccionar de una forma inusual.
El mensaje a Gobbi advierte sobre el incremento de catástrofes naturales como terremotos e inundaciones.
También mencionan la aparición de nuevas epidemias y hambrunas que golpearán a las poblaciones más vulnerables.
Estas crisis ocurrirán de forma simultánea, creando un escenario de inestabilidad total en la sociedad y el caos climático y bélico se alimentarán mutuamente, provocando desplazamientos masivos de personas.
La Virgen indicó que estos eventos son consecuencias del pecado y del alejamiento de Dios por parte de las naciones.
Es un tiempo donde la seguridad humana basada en la tecnología y el dinero comenzará a fallar estrepitosamente, pero son dolores de parto y la limpieza necesaria para el triunfo final.
El tercer signo es la persecución contra quienes decidan permanecer fieles a Jesús y a su evangelio.
Es un ataque directo y violento contra los que se mantengan firmes en la verdadera fe.
La persecución operará como una pinza entre frentes.
Mientras el fundamentalismo islámico lanza ataques físicos contra la sede de la cristiandad y la masonería eclesiástica desmantela la doctrina desde el interior, el Estado con ideología woke criminalizará la fidelidad del evangelio bajo la etiqueta de delito de odio.
La fidelidad a la tradición y a los mandamientos será vista como un acto de rebelión.
Y la persecución no será solo física, sangrienta, sino también burocrática.
Muchos creyentes sufrirán el martirio o la exclusión de la vida pública por no traicionar su conciencia.
La Virgen advirtió al Padre Gobbi que los fieles serán probados como el oro en el crisol, enfrentando la soledad y el abandono de quienes ceden ante la presión.
Esta persecución será global y no respetará fronteras ni posiciones sociales.
El cuarto signo es el más grave y está directamente ligado al sistema del Anticristo.
Se describe como el horrible sacrilegio perpetrado por quienes se oponen a Cristo.
Se dejará de considerar la misa como un sacrificio real para reducirla a una simple comida conmemorativa de corte protestante.
La abolición no será un acto de violencia externa, sino una reforma interna que alterará las palabras de la consagración invalidando el sacramento.
Al padre Gobbi se le dijo que el sacrificio diario será suprimido durante un período de unos 3 años y medio, 1.290 días.
Esta es la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel. Y sin el sacrificio de la misa, el mundo perderá su mayor fuente de protección espiritual frente al mal.
Y este vacío permitirá que el poder del adversario se extienda sin apenas resistencia en el plano institucional.
El quinto signo es la aparición en el firmamento de la cruz de Cristo que se extenderá de oriente a occidente para anunciar la intervención de Jesús.
Este fenómeno no tendrá una explicación científica, ya que se trata de una manifestación puramente sobrenatural que marca el inicio del segundo Pentecostés.
Es la manifestación del Espíritu Santo. La cruz iluminará las conciencias de todos los hombres permitiendo que cada persona vea su propia vida y sus pecados bajo la luz de la verdad divina.
La cruz anuncia el aviso.
Esta señal en el cielo es el último acto de misericordia antes de que la humanidad entre en la fase final de su purificación.
Y el impacto será tan profundo que detendrá toda actividad humana, obligando a muchas almas a reconocer la soberanía de Dios. Sin embargo, no será aceptado por todos.
Para muchos, la evidencia de la verdad provocará un endurecimiento del corazón y la búsqueda de explicaciones científicas o conspirativas para negar lo ocurrido.
¿Y cuándo será todo esto?
Según el padre Livio Fanzaga de Radio María, León XIV será el Papa que vivirá todo esto. Lo identifica directamente como el Papa de los secretos de Medjugorje, sugiriendo que su mandato coincide con el cumplimiento de las profecías.
León XIV no será un papa de transición para el padre Fanzaga, sino el pontífice que deberá gestionar el estallido de los 10 secretos en medio del colapso de la estructura vaticana.
Ella describe un papa del sacrificio que será traicionado por sus propios cardenales, que será perseguido y obligado a huir de una Roma devastada, mientras los enemigos de la fe instalarán un antipapa en Roma.
Y esto coincide con las profecías de la monja Nordestina de Brasil, que tuvo una visión del Papa ausente de su sede y escuchó una voz que afirmó haberlo devorado.
Y tras el período de los tres días de oscuridad, Jahenny anuncia la llegada de un papa de la restauración elegido por intervención directa del cielo.
Este Papa santo será quien reconozca al gran monarca y devuelva a la Iglesia su pureza original, terminando con el tiempo de la apostasía.
Y entonces, ¿qué debemos hacer ante la magnitud de estos eventos?
La salida es fortalecernos espiritualmente a través de la oración.
Los eventos futuros causarán un pánico global que desarticulará la razón humana, dejando la conexión con Dios como el único ancla de paz.
La oración es la herramienta de discernimiento indispensable para sobrevivir en un tiempo de engaño y confusión, mientras la vida sacramental será el escudo que permita a los fieles distinguir la verdad del error, especialmente cuando el magisterio oficial se ha usurpado. Y consagrarse al Corazón Inmaculado de María, será recibir el sello espiritual que garantiza la protección frente a la marca y la seducción del adversario.
Y hay que recordar que la tribulación no es el final, sino el umbral necesario para el nacimiento de una humanidad renovada bajo el triunfo definitivo de Dios.
Hasta aquí cómo los mensajes de la Virgen coinciden dramáticamente en lo mismo.
Los signos de la gran tribulación están presentes. Su gravedad está escalando y vendrán episodios que desafiarán nuestra fe, a menos que estemos anclados en la oración, los sacramentos y a la santísima Virgen, que es la guía en este final de los tiempos.
¿Y tú crees que León XIV será el papa de los secretos de Medjugorje, como afirma el padre Livio Fanzaga, ¿o no?
Y que Dios te bendiga y te encuentre en oración constante.
Fuente - Texto y video tomados de YOUTUBE: