sábado, 28 de marzo de 2026

Reflexión - Semana Santa 2026

 



Esta "Semana Santa"...
podría ser la última semana
de tu vida...


¿Vas a acompañar a Jesús
en su Semana de Pasión
o te alejarás de Él?


Has pensado si tendrás tiempo
para convertirte, arrepentirte
y seguir a Jesús.


Has pensado si en el minuto
siguiente de tu vida...


¿Dios te llamará
a rendirle cuentas?


¿Estás realmente preparado
para el llamado de Dios
a la eternidad?


¡PIÉNSALO!


Jesús está solo y triste...


¡No lo abandonemos!




Esta Semana Santa,
Jesús nos espera...


Jesús murió
por tus pecados...


¿Usted lo va a dejar solo?




Acompañemos a Jesús
con nuestras oraciones,
a través del rezo y meditaciones
del Santo Rosario
 y del Santo Viacrucis.







El enlace a mi Canal de Videos
de Cristina Ochoa en YouTube es: 




Muchas gracias por su gentil visita.

Dios los bendiga,
hoy, mañana y siempre.


ESPIRITUALIDAD - ¿Qué es la Misa Tradicional Católica - Misa Tridentina?

   



Misa Tradicional Católica
Misa Tridentina


16 de Febrero de 2010


La Misa Tridentina es el ritual de la Misa del rito romano de la Iglesia Católica, como está descrita en las ediciones sucesivas del Misal Romano que fueron promulgadas desde 1570 a 1962.

El calificativo de «tridentina» se refiere a su origen, ya que fue tipificada, reformada y uniformizada a toda la Iglesia latina por iniciativa del Concilio de Trento. También se la llama Misa de San Pío V, el Papa que la codificó hasta la reforma de Pablo VI. Otros nombres son Misa latina, Misa preconciliar (es decir, de antes del Concilio Vaticano II, porque fue la misa que se celebró durante todo ese Concilio), Misa clásica o de simpre, tradicional, o simplemente, «Misa en latín».


Definición teológica


La Misa Tridentina constituye el esplendor litúrgico del dogma católico; numerosas son las expresiones que a lo largo de la historia han confirmado tal cosa. El mundo católico abraza su liturgia con especial devoción, en tanto ella es la renovación del sacrificio de la Cruz de Jesucristo. Por las palabras del Canon Romano, en la Misa Tradicional, la oblación de Cristo como Hijo de Dios, y Víctima Divina es renovada realmente, al punto que la Iglesia enseña que así como en el Calvario Cristo se ofreció como Víctima para la salvación de los hombres, de manera cruenta (es decir, con efusión de sangre), asimismo en el Altar, en cada Misa, se renueva verdaderamente ese acto, sólo que de manera incruenta (es decir, no hay efusión de sangre).

El Canon Romano de la Misa Tradicional conserva las palabras mismas que Jesucristo instituyó en la Última Cena. A tal punto representa la liturgia la doctrina católica, que muchos fueron los acatólicos que la combatieron, como Lutero cuando decía «destruyamos la Misa, y destruiremos a la Iglesia», así como numerosos los que la apreciaron por su solemnidad y belleza, incluso desde el punto de vista artístico o cultural, tales como el famoso historiador alemán Leopold von Ranke (cfr. su libro «Historia de los Papas»).

Es la acción más preciada por los católicos, y el centro sobre el que gira la Fe católica.

«Una sola Misa da más gloria a Dios, que todas las santas acciones de los hombres», dice San Alfonso María de Ligorio en su libro «De la santidad y dignidad sacerdotal».


Explicación paso a paso de cómo se celebra la Misa Tradicional Católica




Fuente - Texto tomado de LAFECATOLICA.COM:


Video tomado de YOUTUBE:


La misa tridentina, ¿qué es ?


Marko Vombergar | ALETEIA

Henry Vargas Holguín - Publicado el 14/06/21


En latín, de espaldas al pueblo, con más gestos rituales y ornamentos litúrgicos,... conoce lo que la distingue de la misa llamada "novus ordo".

La misa Tridentina es la manera de celebrar la misa en el rito latino o romano de la Iglesia según el misal de la edición publicada por el Papa Juan XXIII en 1962.

Esta es la última edición del misal romano promulgado en el año 1570 por el Papa San Pío V, como uno de los frutos del Concilio de Trento (En latín Concilium Tridentinum); de aquí los términos tridentino o tridentina.

Por tanto la misa tridentina fue la manera dominante de celebrar la Santa Misa en el rito Latino o romano de la Iglesia durante cuatro siglos.

Esta manera de celebrar la misa se mantuvo vigente hasta que apareció el novus ordo o la misa actual según el misal romano promulgado por el papa Pablo VI en 1969, como uno de los frutos del Concilio Vaticano II.


Por qué cambió la Misa


¿Pero qué motivó a la Iglesia proponer la misa actual o misa Novus ordo?

Litúrgica y pastoralmente hablando, el objetivo principal de la reforma litúrgica fue la participación plena, responsable y activa en la liturgia por parte de los fieles para que salieran de una actitud pasiva, dejaran de ser unos meros espectadores mudos, ausentes y ajenos.

A la misa tridentina también se la conoce como misa de San Pío V, misa latina, misa preconciliar (hablando de la misa que se celebraba antes del Concilio Vaticano II), misa tradicional y -a partir de la publicación del motu proprio Summorum Pontificum del papa Benedicto XVI- se le dice forma extraordinaria del rito romano o, simplemente, forma extraordinaria.


La misa tridentina nunca desapareció


Pero el cambio en la forma de celebrar la Santa Misa, que implantó el Concilio Vaticano II, como habitualmente se celebra hoy en el mundo nunca supuso la abrogación de la celebración de la misa de la forma anterior.

Lo demuestra el motu proprio Summorum Pontificum (SP) promulgado el 7 de julio del 2007.

De esta manera el Papa Benedicto XVI recupera aún más y de manera más especial la Misa tridentina.

Gracias a este Motu proprio todos los sacerdotes podrán celebrar la misa en cualquiera de las dos maneras con o sin pueblo (SP, 4).

Y se dice que la Iglesia recupera aún más la misa tridentina pues la autoridad de la Iglesia, durante el pontificado del Papa Juan Pablo II, con el documento Quattuor abhinc annos ya había concedido, en el año 1984, un indulto para el uso restringido del misal tridentino.

Y más tarde el mismo Papa Juan Pablo II con el motu proprio Ecclesia Dei, del año 1988, instó a los obispos a no poner obstáculos para quienes solicitaran el uso de dicho misal.


Dos usos de un rito


Ahora bien, cabe aclarar una cosa: no es apropiado hablar de dos ritos (el rito ordinario o conciliar y el rito extraordinario o preconciliar o tridentino), sino más bien hay que hablar de un doble uso del mismo y único rito, el rito romano o latino de la Iglesia (SP, 1).

Hay que mencionar que dentro de la Iglesia, fuera del rito romano o latino, hay otros ritos (el ambrosiano, el siro malabar, el maronita, el mozárabe, etc.).

Los documentos más antiguos que hablan de la misa muestran diferencias en la forma en que la misa se ha celebrado de una región a otra a lo largo de la historia.

Como es sabido la misa se celebraba de manera diferente en Roma, Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Milán, etc., lugares claves de la Iglesia.

Sin embargo, nunca se dudó de que estas tradiciones litúrgicas estuvieran en línea con la misma tradición apostólica y que, en consecuencia, fuera la misma misa, el mismo sacrificio y la misma fe.

Aún en las regiones de Rito latino, han existido variaciones considerables en la celebración de la Misa a través de los siglos, hasta que llegó el Concilio de Trento.

Ese concilio apoyó algunas de estas diversidades pero al mismo tiempo llamó a una mayor unidad para promover la uniformidad y así hacer más evidente la catolicidad de la Iglesia.

Es importante, pues, ser conscientes de que la celebración de la misa será siempre digna, lícita y válida, indiferentemente del rito o forma, siempre y cuando dicho rito pertenezca a la Iglesia, sea aprobado por ella y se siga al pie de la letra cada una de las normas dadas para ello.


Características más relevantes de la misa tridentina


Entre otras, las características más notorias y fundamentales de la misa tridentina son tres:


1. La lengua utilizada en todo el mundo es el latín. 


Pero hay partes que se dicen en la lengua del lugar: las lecturas se leen primero en latín y luego en la lengua propia, así como la homilía se hace en la lengua del pueblo.

Algunos han objetado el hecho de que la misa sea en latín pues afirman que la gente no entiende nada.

Esto es irrelevante pues, por un lado, quien va a una misa tridentina sabe a qué va, entiende la misa y participa de ella con mucho fruto.

Y por otro lado, como ya se ha dicho, las lecturas y la homilía se llevan a cabo en la lengua del pueblo y además los fieles disponen de misalitos en su lengua para que sigan la misa.

Por otra parte, el hecho que la misa sea en latín tiene su ventaja, pues quienes están habituados a esta misa no tienen problemas para vivirla en cualquier parte del mundo.

Y se pone en evidencia que, indiferentemente del país, de la raza y del idioma, todos somos hermanos miembros de una misma familia, la Iglesia.

Se siente el vínculo que nos une a las personas que comparten una misma fe, más allá de los confines del propio país.


2. El altar está unido al retablo y por tanto el sacerdote celebra de espaldas al pueblo.


La forma correcta de llamar esta postura celebrativa es ‘ad orientem’ o ‘versus Deum’. Es que todos, fieles y celebrante, miran hacia el oriente, miran al sol que nace de lo alto (Lc 1, 78).

Algunos han creído que esta manera de celebrar la misa es una manera de ignorar al pueblo o de faltarle al respeto.

Pero el presidir la misa de esta manera no es un desprecio al pueblo, no es ignorarlo, no es impedirle expresamente ver lo que acontece.

Celebrar la misa de esta manera tiene un profundo sentido teológico.

El sacerdote no le da la espalda al pueblo; más bien, él está en la misma dirección del pueblo y delante de él presidiendo las oraciones dirigidas a Dios, en la divina persona de Jesús, que se encuentra en el sagrario que junto al retablo y al altar conforman una unidad.


3. Es una misa mucho más rica en lo que tiene que ver con los gestos rituales.


En este sentido la gente afirma que la misa tridentina es muy larga y aburrida. Este es otro argumento sin fundamento pues hay gente que también dice lo mismo de la misa actual.

Cuando se piensa así, es posible que falte fe o conocimiento de la esencia de la misa.

Al igual que la forma actual de celebrar la Misa, la duración de la misa tridentina es variable.

¿Pero por qué habríamos de lamentarnos o sufrir por la duración de la misa? ¿Por qué deberíamos estar pendientes de la duración de la celebración?

Quien se queja de que la misa dure mucho está invitado a revisar su fe y su relación con el Señor.

Si la Misa te parece larga o aburrida, aumentar tu amor por Dios, por la misa y/o por tu salvación podría hacerte cambiar de opinión.


Otras características de la misa tridentina


1.- Hay tres tipos de misa:


– La missa solemnis: Hay seis velas sobre el altar, hay un sacerdote, un diácono y un subdiácono, monaguillos y coro. Esta misa se celebra cuando hay una solemnidad.

– La missa cantata: Hay seis velas sobre el altar, hay un sacerdote, monaguillos y coro. Esta misa se celebra cuando hay una festividad.

– La missa lecta: Hay dos velas sobre el altar, sacerdote y monaguillos. Esta misa se celebra en un día ferial.


2.- La liturgia se compone de dos partes:


La misa de los catecúmenos (sería el equivalente a la liturgia de la palabra de la misa de hoy, que a su vez se divide en dos partes: Introducción e instrucción).

La misa de los fieles (sería el equivalente a la liturgia eucarística de la misa de hoy, que a su vez se divide en dos partes: celebración del misterio y la acción de gracias).

– La introducción: Saludo, acto penitencial, introito, gloria, colecta.
– Instrucción: Epístola, gradual (sería como el salmo), evangelio, credo,
– Celebración del misterio: Ofertorio, lavabo, secreta, prefacio, canon de la misa, memento de vivos, invocación de los santos, consagración del pan, consagración del vino, oblación de la sagrada víctima, memento de difuntos, padre nuestro, deseo de la paz, oraciones del sacerdote antes de la comunión, comunión del sacerdote, comunión de los fieles.
– Acción de gracias: Purificación, oración de postcomunión, último evangelio (será siempre el mismo).


3.- Los ornamentos son diferentes:


Casulla abierta en forma de guitarra en la parte anterior y recta en la parte posterior, la estola sobre el pecho del sacerdote va cruzada en forma de ‘X’, el sacerdote lleva un manípulo (una especie de pequeña estola sobre la muñeca del brazo izquierdo, un bonete (se pone en la cabeza para ir al altar y regresar del mismo), un amito (este es el primer ornamento se pone el sacerdote) sobre el cual el sacerdote se pone el alba abierta en la parte superior, bolsa para los corporales, etc.


4.- Los colores litúrgicos son:


Morado, rosa, blanco, encarnado, verde, negro y azul celeste.

El morado denota penitencia y se usa en Adviento, Cuaresma y Témporas.

El rosa o rosado significa alegría atenuada y puede usarse el tercer domingo de Adviento y el cuarto de Cuaresma.

El blanco denota santidad (pureza e inocencia) y se usa en las fiestas del Señor, de la Virgen, y de los Santos no mártires.

El encarnado, símbolo de la caridad, se emplea en las fiestas del Espíritu Santo, de la Cruz, de los Apóstoles y mártires.

El verde simboliza esperanza y se manda para los domingos después de Epifanía y después de Pentecostés.

El negro significa luto y se emplea el Viernes Santo y en los funerales.

El azul celeste es el símbolo de la pureza, y se emplea en las fiestas marianas.

Hoy, en día, en la misa novus ordo o misa conciliar se usan ordinariamente cuatro colores: Blanco, verde, rojo y morado. Excepcionalmente se pueden usar también el rosado y el azul.


5.- Para la celebración de la misa son necesarios:


Fuera de lo que se usa para la misa actual, algunos objetos tales como: la palia redonda, una hijuela cuadrada, un velo sobre el cáliz, las sacras (son tres cuadritos enmarcados que se colocaban de pie sobre el altar, apoyados en la base del retablo para que el sacerdote pudiera decir unas oraciones determinadas sin necesidad de recurrir siempre al misal), una cucharilla, un pabellón para cubrir el copón, etc..


6.- Sólo hay una plegaria eucarística, el canon romano, (la primera plegaria actual).


El canon romano se hace en voz baja. Este casi silencio nos recuerda que el mundo se mantuvo silencioso durante las horas de la crucifixión.


7.- No hay concelebración. Sólo hay un sacerdote celebrando la misa.


8.- El sacerdote sale de la sacristía llevando al altar el cáliz junto con los respectivos elementos accesorios.


9.- Sólo hay una lectura que se llama epístola.


10.- No hay ambón:


El leccionario y el misal están sobre el altar.


11.- Hay un ritual a realizar en la sacristía tanto antes como después de la misa.


12.- No hay lectores legos, como tampoco hay ministros instituidos (lectores, acólitos).


Es el sacerdote quien realiza las lecturas.


13.- Sólo se usa el canto gregoriano y el único instrumento musical utilizado es el órgano de tubos.


14.- No hay moniciones ni oración de los fieles.


15.- El sacerdote nunca se sienta durante la misa.


16.- El sacerdote da la comunión a los fieles trazando una cruz con el cuerpo de Cristo.


Y todos los fieles comulgan de rodillas y en la boca.


17.- Después de la bendición final, el sacerdote lee otro evangelio.


Hay gente que no está de acuerdo ni con la misa actual ni con la misa preconciliar, esgrimiendo sus propios argumentos que generalmente son infundados.

Fuente - Texto tomado de ES.ALETEIA.ORG:


LA MISA TRADICIONAL


El Papa Benedicto XVI, el 7 de julio del año del Señor de 2007, mediante el Motu Proprio Summorum Pontificum, volvió a normalizar la celebración de la Santa Misa conforme al Missale Romanum codificado por San Pío V en 1570, y reeditado por última vez por Juan XXIII en 1962.

Fue la Misa de multitud de santos, mártires y confesores.

Fue la Misa de multitud de Papas, cardenales, obispos y presbíteros.

Fue la Misa de nuestros antepasados.

Fue la Misa que se oficiaba durante el Concilio Vaticano II.

Y camino de santidad durante siglos para muchas generaciones.

Hoy, el uso de la liturgia tradicional o gregoriana, y en concreto de la Misa según el Rito Romano tradicional, es cada día más frecuente en la Iglesia universal, resurgiendo con ello un tesoro espiritual y litúrgico, que se nos ofrece para mayor gloria de Dios, bien de toda su santa Iglesia, y salvación de nuestra alma.

Es la Misa llamada por Benedicto XVI como la Forma Extraordinaria del uso del Rito Romano, o también conocida como Misa tradicional, Gregoriana, de San Gregorio Magno, Usus Antiquior, vetus ordo, o denominada como Misa en latín. Promovida en nuestra ciudad desde el año 2004 por la Asociación Una Voce Sevilla, cuenta desde entonces con el beneplácito del Sr. Arzobispo.

Además de su catolicidad, espiritualidad, sacralidad, misterio, solemnidad, belleza, recogimiento, contemplación, uso del canto gregoriano…, etc., la Misa tradicional se caracteriza por:

 El recordatorio constante del sentido sacrificial de la Misa, al ser ésta la renovación incruenta, real, y verdadera del Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.

 El sacerdote la oficia cara a Dios, ad orientem -hacia el Sagrario-, orientado en la misma dirección que los fieles, realzando con ello el carácter cristocéntrico de la liturgia de la Misa.

 Salvo la Epístola, el Evangelio, y la homilía, la Misa se desarrolla en latín, lengua oficial de la Iglesia, contribuyendo con ello a la universalidad de la Liturgia.

 El sacerdote pronuncia algunas oraciones en voz baja o en silencio (especialmente durante el Canon), lo que enfatiza el misterio y sacralidad de la Misa.

 Se acentúan los momentos en que los fieles permanecen de rodillas, especialmente durante el Canon y la comunión (en la boca), como muestra de adoración y reverencia ante el Sacrificio y la presencia real y verdadera de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía.


LA SANTA MISA


Todos los beneficios de la cristiandad y de la salvación de nuestras almas vienen de la Cruz de Jesucristo y de Jesús crucificado. Nuestro Señor es quien organizó todas las cosas alrededor de esta fuente de vida que es su sacrificio del Calvario, perpetuado en la Santa Misa. Por ello, es considerada desde siempre el centro de la vida de la Iglesia.

Es esencial para cada cristiano estudiar y meditar la doctrina católica de la Misa, medio maravilloso elegido por la sabiduría divina para devolvernos la vida espiritual y sobrenatural. Dos puntos merecen una atención especial en estos tiempos de crisis: Presencia real y verdadera de Jesucristo en la Misa. Nuestro Señor afirmó en repetidas veces que nos dejaba su propio cuerpo (San Mateo 16,26; San Marcos 14,22; San Lucas 22,19; I Corintios 11,24). Por eso la Santa Iglesia Católica mantuvo siempre, con la mayor firmeza, que por la consagración del pan y del vino toda la substancia de pan se convierte en la substancia del Cuerpo de Cristo, y toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre –transubstanciación-. Fines de la Misa.

a) Lautrético: Es el principal, adorar a Dios y darle el culto debido como Señor y Creador nuestro.
b) Eucarístico: Agradecer a Dios todos sus inmensos beneficios.
c) Propiciatorio y expiatorio: Satisfacer a Dios por todos los pecados y por las penas merecidas por éstos, así propios como ajenos, de los vivos y de los difuntos.
d) Impetratorio: Pedir a Dios todos los bienes espirituales y temporales.


“El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio: «La víctima es una y la misma. El mismo el que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, el que se ofreció a sí mismo en la cruz, y solo es diferente el modo de ofrecer» (Concilio de Trento: DS 1743). «Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de la cruz «se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento»; […] este sacrificio [es] verdaderamente propiciatorio» (Ibíd).” (Catecismo de la Iglesia Católica, Punto 1367)


MEDITACIONES SOBRE
LA SANTA MISA


A la hora de tu muerte, tu mayor consuelo serán las Misas que durante tu vida oíste.

Cada Misa que oíste te acompañará en el tribunal divino y abogará para que alcances perdón.

Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debes por tus pecados, en proporción con el fervor con que la oigas.

Con la asistencia devota a la Santa Misa, rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor.

La Santa Misa bien oída suple tus muchas negligencias y omisiones.

Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas.

Por ella pierde también el demonio dominio sobre ti.

Ofreces el mayor consuelo a las benditas ánimas del Purgatorio

Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.

Una Misa oída mientras vivas te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de la muerte.

Te libras de muchos peligros y desgracias en los cuales quizás caerías sino fuera por la Santa Misa.

Acuérdate también de que con ella acortas tu Purgatorio.

Con cada Misa aumentarás tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del sacerdote, que Dios ratifica en el cielo.

Al que oye Misa todos los días, Dios lo librará de una muerte trágica y el Ángel de la Guarda tendrá presentes los pasos que dé para ir a la Misa, y Dios se los premiará en su muerte.

Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.

Cuando oímos misa en honor de algún Santo en particular, dando a Dios gracias por los favores concedidos a ese Santo, no podemos menos de granjearnos su protección y especial amor, por el honor, gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue.

Todos los días que oigamos Misa, estaría bien que además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

La Misa es el don más grande que se puede ofrecer al Señor por las almas, para sacarlas del purgatorio, librarlas de sus penas y llevarlas a gozar de la gloria. San Bernardo de Sena.

El que oye Misa, hace oración, da limosna o reza por las almas del Purgatorio, trabaja en su propio provecho. San Agustín.

Por cada Misa celebrada u oídas con devoción, muchas almas salen del Purgatorio, y a las que allí quedan se les disminuyen las penas que padecen. San Gregorio el Grande, Papa.

Durante la celebración de la Misa, se suspenden las penas de las almas por quienes ruega y obra el sacerdote, y especialmente de aquellas por las que ofrece la Misa. San Gregorio el Grande.

Puedes ganar también Indulgencia Plenaria todos los lunes del año ofreciendo la santa Misa y Comunión en sufragio de las benditas almas del Purgatorio. Para los fieles que no pueden oír Misa el lunes vale que la oigan el domingo con esa intención.

Se suplica que apliquen todas las indulgencias en sufragio de las Almas del Purgatorio, pues Dios nuestro Señor, y ellas le recompensaran esta caridad.

La Santa Misa es la renovación del Sacrificio del Calvario, el Mayor acto de adoración a la Santísima Trinidad. Por eso es obligación oírla todos los domingos y fiestas de guardar.


Fuente - Texto tomado de UNAVOCESEVILLA.COM:

VIDEO - Guerra en Irán y Ucrania: ¿Señales del fin de la paciencia divina?



Transcripción de YouTube


La guerra en Irán, la de Ucrania, los disturbios civiles en el mundo, el crecimiento del narcotráfico, los desastres que están sucediendo, son parte de la purificación profetizada, el fin de la paciencia divina de la que habló La Salette.

En este video veremos cómo hubo una revolución en la década de los 60 en el mundo y la iglesia. El signo maligno que nos llevó a una situación peor que en la época del diluvio.

Y quédate hasta el final porque también verás como Dios ya está produciendo florecimientos que son la semilla de los apóstoles de los últimos tiempos.

El mundo observó con estupor como la guerra en Irán y en especial el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una tensión sin precedentes.

Los analistas militares advirtieron que un solo error de cálculo podría desatar un incendio global.

Mientras al norte vemos en la guerra en Ucrania un conflicto que se ha enquistado profundamente.

Lo que comenzaron como operaciones rápidas se han transformado en una herida abierta que drena los recursos y la paz del mundo.

Y al mismo tiempo las sociedades del primer mundo están implosionando desde adentro.

Vemos un aumento alarmante de conflictos civiles y una polarización extrema que divide a familias y naciones enteras.

El orden social en Occidente se ha desmoronado entre protestas violentas y una pérdida total de respeto por la autoridad.

Y a esto se suma el avance imparable del narcotráfico a escala mundial, que ya no es solo un problema de seguridad.

El crimen organizado ha penetrado en las instituciones y corrompe la estructura moral de las nuevas generaciones.

Estos no son hechos aislados, sino señales de una purificación en marcha que se está manifestando progresivamente.

Estamos ante el despliegue físico de lo que las revelaciones marianas llamaron el fin de la paciencia divina.

La apostasía generalizada ha dejado un vacío espiritual que ahora se llena con el estruendo de los misiles y el caos en las calles.

Las naciones que antes se llamaban cristianas hoy han retirado su escudo de oración y han abrazado una vida sin Dios.

Y esta ausencia de fe ha permitido que el brazo de la justicia comience a descender sobre una humanidad que se cree autosuficiente.

El panorama mundial confirma que el tiempo de las advertencias silenciosas ha terminado.

Y para comprender el fin de la paciencia divina debemos volver la mirada hacia la montaña de La Salette.


La Virgen lloró en la montaña por los pecados de los hombres y por la indiferencia de quienes deberían guiar las almas.


Ella anunció que si el pueblo no se sometía, el brazo de su hijo caería con todo su peso para purificar la tierra.


Este brazo representa la justicia divina que se manifiesta cuando la misericordia ha sido rechazada sistemáticamente por las naciones.

La profecía señala que este peso se vuelve insoportable cuando la apostasía deja de ser un error individual para convertirse en una ley generalizada.

¿Y cuándo fue el momento central en que esto estalló?

Los investigadores Lorentén y Corteville lograron entrar en los archivos del Vaticano y rescatar los manuscritos originales de los videntes de La Salette.

Y en esos documentos aparece una frase misteriosa de la Virgen.


En el año guat, Lucifer, con un gran número de demonios será desatado del infierno. Y especificó que estos demonios abolirán la fe poco a poco, incluso en las personas consagradas, y que la cegarán de tal manera que, salvo una gracia particular, estas personas adoptarán el espíritu de esos ángeles malos.


Siempre se pensó que se refería al año 1864, pero hoy viendo la historia reciente podemos entender finalmente que se refería el año 1964.

A partir de ese año, el mundo entró en una aceleración del pecado. Fue el punto de quiebre donde las estructuras que sostenían la cristiandad empezaron a agrietarse desde su base. ¿Qué pasó en la década de los 60?


La Virgen advirtió que la abominación entraría en los lugares más santos.


Este momento coincide en la Iglesia con el Concilio Vaticano Segundo y el nacimiento o interpretación sesgada llamada el espíritu del concilio, que tuvo mucho predicamento.

Bajo esta bandera se impuso una visión del mundo que comenzó a vaciar la iglesia de su contenido sagrado y sobrenatural. Fue una rebelión total contra la autoridad y la tradición que penetró profundamente las estructuras eclesiásticas. Y a partir de ahí, los indicadores de la salud de la iglesia entraron en un colapso sin precedentes.

Vimos la renuncia masiva de miles de sacerdotes y monjas que abandonaron sus votos. Los seminarios que antes estaban llenos empezaron a vaciarse en apenas unos pocos años.

La asistencia a la misa dominical cayó en picada y el sacramento de la confesión prácticamente desapareció de la vida de los fieles y además esta década de los 60 trajo consigo una revolución en el mundo a partir de los eventos como el mayo de París, los hippies, el amor libre, la guerra de Vietnam, la construcción del muro de Berlín, la crisis de los misiles de Cuba, etcétera.


La Virgen en La Salette utilizó además una expresión durísima sobre la Iglesia al decir que Roma perdería la fe y se convertiría en la sede del anticristo.


Este proceso no ocurrió por generación espontánea, sino a través de lo que la doctora Marian Horvat define como una triple infiltración.

El primer eje fue la infiltración política en el mundo mediante el comunismo, que buscaba destruir la preocupación por la salvación del alma y los valores trascendentes y que luego penetró en la Iglesia. Bajo la apariencia de justicia social se introdujeron errores en la iglesia que vaciaron el mensaje del evangelio de su sentido eterno.

El segundo eje fue la infiltración religiosa a través del modernismo masónico que actuó como un cáncer silencioso. Este movimiento buscaba cambiar la fe desde adentro, utilizando el lenguaje de la iglesia, pero dándole un significado completamente humano y terrenal.

Y el tercer eje y quizás el más devastador fue la infiltración psicológica dentro de los seminarios. Se buscó cambiar la mentalidad de los futuros sacerdotes para que dejaron de ser hombres de oración y se convirtieran en agentes de cambio social.


Quizás esto también explica por qué la Virgen llamó al clero como una cloaca de impurezas.


Y al observar la degradación actual del mundo, fruto también en que entró la prédica de la iglesia, es imposible no recordar las palabras del evangelio sobre los últimos tiempos.


Jesús advirtió que el final de una era sería igual a los días de Noé. En aquel entonces, la humanidad vivía sumergida en una soberbia que la llevaba a ignorar por completo las advertencias del cielo.


Y hoy nos encontramos en una situación que, según las visiones de la Virgen en Angüera, es incluso más grave que la del diluvio.

Vivimos en una civilización que ha convertido el pecado en un derecho y la rebelión contra el creador en una virtud.

Y la tecnología moderna y el poder nuclear son la nueva torre de Babel con la que el hombre pretende desafiar las leyes de la naturaleza.

Y la Iglesia Católica es en este escenario el arca que Dios ha puesto a disposición de los hombres para atravesar la tormenta.

Sin embargo, el arca hoy parece estar rodeada de burlas y de ataques, tanto externos como internos.

Y la humanidad, por tanto, está preparando su propio castigo al alejarse de la única fuente de vida y de orden, que es Dios.

Quien se queda fuera del arca por soberbia o por indiferencia, quedará a merced de los eventos que ya parece que no pueden ser detenidos por manos humanas.

Pero en medio de este panorama de sombras están apareciendo brotes de una primavera espiritual inesperada.

Mientras las estructuras burocráticas de la iglesia parecen languidecer, surge una fuerza nueva desde la base.

Estamos siendo testigos de un fenómeno que los sociólogos no logran explicar racionalmente.

En países como Francia, Estados Unidos y otros, el número de bautismos de adultos ha alcanzado récords.

Miles de jóvenes que crecieron en el vacío del secularismo están llamando a las puertas de los templos buscando la verdad.

Hay un renovado y vigoroso interés por la misa tradicional y por la profundidad de la ortodoxia católica.

Los jóvenes están redescubriendo el valor del silencio, del latín y de la liturgia que conecta con lo sagrado.

Estos sucesos los hemos venido siguiendo en nuestras redes sociales, Telegram, WhatsApp, Facebook. El caldo para el surgimiento de los que San Luis María Grignon de Monfort llamó los apóstoles de los últimos tiempos, que son almas que se están forjando en la resistencia espiritual frente al colapso de los valores de Occidente.

Mientras los gobiernos se arman para un conflicto bélico, estos jóvenes se arman con el rosario y la vida de gracia.




Este florecimiento es la prueba de que el Espíritu Santo está preparando un remanente fiel de entre las ruinas del viejo mundo.

Hasta aquí como la guerra de Irán, la de Ucrania, los disturbios civiles, el narcotráfico, etcétera, son señales de la purificación en marcha en el mundo y la iglesia y que tuvieron inicio de su revolución en los años 60.

Y hoy vemos señales de un cierto despertar. ¿Y tú qué opinas?

En la parroquia a la que concurres, ¿ves algunas señales promisorias del despertar o no?

Y que Dios te bendiga y te haga sensible para ver las señales de los tiempos.




Fuente - Video tomado de YOUTUBE:




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