sábado, 21 de marzo de 2026

Lectura del Santo Evangelio Según San Juan 11, 1-45

 



1. Estaba enfermo por este tiempo un hombre llamado Lázaro, vecino de Betania, patria de María y de Marta, sus hermanas.

2. (Esta María es aquella misma que derramó sobre el Señor el perfume, y le limpió los pies con sus cabellos; de la cual era hermano el Lázaro que estaba enfermo).

3. Las hermanas, pues, enviaron a decirle:




"Señor, mira que aquel a quien amas está enfermo"


4. Oyendo Jesús el recado, díjoles:


"Esta enfermedad no es mortal, sino que está ordenada para gloria de Dios, con la mira de que por ella el Hijo de Dios sea glorificado"


5. Jesús tenía particular afecto a Marta y a su hermana María y a Lázaro.

6. Cuando oyó que éste estaba enfermo, quedóse aún dos días más en el mismo lugar.

7. Después de pasados éstos, dijo a sus discípulos:


"Vamos otra vez a la Judea"


8. Dícenle sus discípulos:


"Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, y ¿quieres volver allá?"


9. Jesús les respondió:


"Pues qué, ¿no son doce las horas del día? El que anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.




10. Al contrario, quien anda de noche, tropieza, porque no tiene luz"


11. Así dijo, y añadióles después:


"Nuestro amigo Lázaro duerme; mas Yo voy a despertarle del sueño"


12. A lo que dijeron sus discípulos:


"Señor, si duerme, sanará"


13. Mas Jesús había hablado del sueño de la muerte; y ellos pensaban que hablaba del sueño natural.

14. Entonces les dijo Jesús claramente:


"Lázaro ha muerto.

15. Y me alegro por vosotros de no haberme hallado allí, a fin de que creáis. Pero vamos a él"


16. Entonces Tomás, por otro nombre Dídimo, dijo a sus condiscípulos:


"Vamos también nosotros, y muramos con él"


17. Llegó, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba sepultado.

18. (Distaba Betania de Jerusalén como unos quince estadios).

19. Y habían ido muchos de los judíos a consolar a Marta y a María de la muerte de su hermano.

20. Marta, luego que oyó que Jesús venía, le salió a recibir; y María se quedó en casa.

21. Dijo, pues, Marta a Jesús:


"Señor, si hubieses estado aquí, no hubiera muerto mi hermano.

22. Bien que estoy persuadida de que ahora mismo te concederá Dios cualquiera cosa que le pidieres"


23. Dícele Jesús:


"Tu hermano resucitará"


24. Respóndele Marta:


"Bien se que resucitará en la resurrección universal, que será en el último día"


25. Díjole Jesús:


"Yo Soy la resurrección y la vida: quien cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá.




26. Y todo aquel que vive y cree en Mí no morirá para siempre: ¿crees tú ésto?"


27. Respondióle:


"¡Oh Señor!, sí que lo creo, y que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido a este mundo"


28. Dicho ésto, fuése, y llamó secretamente a María, su hermana, diciéndole:


"Está aquí el Maestro y te llama"


29. Apenas ella oyó ésto, se levantó apresuradamente, y fue a encontrarle.

30. Porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que aún estaba en aquel mismo sitio en que Marta le había salido a recibir.

31. Por eso los judíos que estaban con María, en la casa, y la consolaban, viéndola levantarse de repente, y salir fuera, la siguieron diciendo:


"Esta va sin duda al sepulcro para llorar allí"


32. María, pues, habiendo llegado a donde estaba Jesús, viéndole, postróse a sus pies, y díjole:


"Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano"


33. Jesús al verla llorar, y llorar también los judíos que habían venido con ella, estremecióse en su alma, y conturbóse a sí mismo.

34. Y dijo:


"¿Dónde le pusisteis?"

"Ven, Señor, le dijeron, y lo verás"


35. Entonces a Jesús se le arrasaron los ojos en lágrimas.




36. En vista de lo cual dijeron los judíos:


"Mirad cómo le amaba"


37. Mas algunos de ellos dijeron:


"Pues éste, que abrió los ojos de un ciego de nacimiento, ¿no podía hacer que Lázaro no muriese?"


38. Finalmente, prorrumpiendo Jesús en nuevos sollozos, que le salían del corazón, vino al sepulcro, que era una gruta cerrada con una gran piedra.

39. Dijo Jesús:


"Quitad la piedra"




Marta, hermana del difunto, le respondió:


"Señor, mira que ya hiede, pues yace ya cuatro días que está ahí"


40. Díjole Jesús:


"¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?"


41. Quitaron, pues, la piedra; y Jesús levantando los ojos al cielo, dijo:


"¡Oh Padre!, gracias te doy porque me has oído:




42. Bien es verdad que Yo ya sabía que siempre me oyes; mas lo he dicho por razón de este pueblo que está alrededor de Mí, con el fin de que crean que Tú eres el que me has enviado"


43. Dicho ésto, gritó con voz muy alta o sonora:




"Lázaro, sal afuera"


44. Y al instante el que había muerto salió fuera, ligado de pies y manos con fajas, y tapado el rostro con un sudario. Díjoles Jesús:




"Desatadle, y dejadle ir"


45. Con eso muchos de los judíos que habían venido a visitar a María y a Marta, y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en Él.


Palabra de Dios
Gloria a Ti, Señor Jesús

Presidente Donald J. Trump emite un mensaje presidencial por la solemnidad de San José en el que reivindica la fe y la familia



Y arremete contra el «movimiento cultural extremista» que socava los valores familiares


El Presidente de EE.UU. reivindica la figura de San José y la tradición católica estadounidense en un comunicado presidencial que vincula la devoción al esposo de María con la defensa de la fe, la familia y la libertad religiosa.


20/03/26 11:52 AM


(InfoCatólica) Donald Trump honra a San José como modelo de paternidad y fe cristiana en un mensaje oficial publicado con motivo de su solemnidad litúrgica.

En un comunicado de la Casa Blanca, absolutamente inusual no solo en los mandatarios de las antiguas naciones católicas, también en bastantes homilías y cartas pastorales. El presidente de Estados Unidos ha aprovechado la festividad, celebrada el pasado 19 de marzo, para reivindicar los valores de la familia, el trabajo y la libertad religiosa, y para criticar lo que denomina un «movimiento cultural extremista» que, a su juicio, busca debilitar esos principios en la sociedad estadounidense.


El ejemplo de San José


En su comunicado, Trump describe al esposo de la Virgen María como «un padre, esposo y trabajador modelo, así como una encarnación viva de la virtud cristiana». El presidente subraya que San José dedicó su vida a proteger a su familia y a criar al Hijo de Dios «sin reconocimiento ni elogios», afrontando cada dificultad «con dignidad, fortaleza y coraje moral».

El mensaje destaca la obediencia de San José a la voluntad divina como rasgo central de su vocación: «Ante la incertidumbre y el peligro, se entregó valerosamente a la voluntad de Dios con fe, fortaleza, humildad y obediencia, desempeñando un papel central en la vida de Jesucristo y en la historia de la salvación».


Arraigo en la cultura estadounidense


Trump dedica una parte significativa de su mensaje a la devoción josefina en Estados Unidos, con especial mención a la comunidad italoamericana. Según recoge el comunicado presidencial, cada 19 de marzo los católicos de Nueva Orleans (Luisiana) y de todo el país construyen altares en honor a San José. El presidente enumera ciudades como San Luis (Misuri) y Santa Fe (Nuevo México) como ejemplos de esta tradición extendida por iglesias, capillas y hogares.

El comunicado reconoce a San José como cabeza de la Sagrada Familia, patrón de los trabajadores y «Terror de los Demonios», y afirma que sigue siendo venerado por innumerables ciudadanos «por su tremendo ejemplo de lo que significa ser hombre, padre y esposo».


Crítica cultural y programa político


La parte más política del mensaje se dirige contra lo que Trump califica de «movimiento cultural extremista» que en los últimos años ha intentado, según sus palabras, «debilitar los valores que San José defendió». Frente a ello, el presidente presenta la acción de su Administración como una alternativa: «En lugar de adoctrinar a nuestros jóvenes con radicalismo y odio, debemos animarlos a abrazar la fe, casarse, formar una familia y criar a la próxima generación de ciudadanos estadounidenses orgullosos, amantes de la libertad y temerosos de Dios».

Trump concluye el mensaje con un compromiso explícito: «Nunca dejaremos de luchar por el legado de San José en nuestros hogares, iglesias, cultura y plaza pública», y aboga por «un futuro americano radiante marcado por los valores eternos de la fe en Dios, el amor a la familia y la devoción a la libertad humana».


La Casa Blanca

Mensaje presidencial con motivo de la festividad de San José


19 de marzo de 2026

Hoy envío mis mejores deseos a los católicos y al resto de cristianos que celebran la festividad de San José, el padre terrenal de Jesucristo y una de las figuras más veneradas de la Biblia.

San José fue un padre, un esposo y un trabajador modelo, así como la encarnación viva de la virtud cristiana. Dedicó su vida a trabajar incansablemente, sin elogios ni reconocimiento, para proteger a su familia y criar al Hijo de Dios. A través de todas las pruebas y tribulaciones, San José guió a su familia con dignidad, fortaleza y valor moral. Ante la incertidumbre y el peligro, una y otra vez, se entregó valientemente a la voluntad de Dios con fe, fortaleza, humildad y obediencia, desempeñando un papel central en la vida de Jesucristo y en la historia de la salvación.

San José también ocupa un lugar destacado en la cultura estadounidense, especialmente para la comunidad italoamericana. Cada 19 de marzo, los católicos de Nueva Orleans, Luisiana, y de todo el país construyen hermosos altares en su honor. Desde las fábricas de San Luis, Misuri, y los desiertos de Santa Fe, Nuevo México, hasta las iglesias, capillas y hogares de todo nuestro país, los católicos le han atribuido milagros extraordinarios. Se le reconoce como el cabeza de familia de la Sagrada Familia, el santo patrón de los trabajadores y el «Terror de los demonios», y sigue siendo venerado por innumerables ciudadanos por su tremendo ejemplo de lo que significa ser un hombre, un padre y un esposo.

En los últimos años, nuestra nación ha sido testigo del auge de un movimiento cultural extremista que ha tratado de debilitar los valores defendidos por San José. Pero mi Administración ofrece una visión mucho más prometedora para nuestra generación emergente. En lugar de adoctrinar a nuestros jóvenes con radicalismo y odio, debemos animarlos a abrazar la fe, casarse, formar una familia y criar a la próxima generación de ciudadanos estadounidenses orgullosos, amantes de la libertad y temerosos de Dios. Guiados por su ejemplo, nunca dejaremos de luchar por el legado de San José en nuestros hogares, iglesias, cultura y espacio público.

En su festividad, honramos la increíble vida de San José, rendimos homenaje a sus innumerables sacrificios silenciosos y prometemos forjar un futuro estadounidense radiante marcado por los valores atemporales de la fe en Dios, el amor a la familia y la devoción por la libertad humana.


Fuente - Texto tomado de INFOCATOLICA.COM: