domingo, 8 de marzo de 2026

Santa Francisca Romana - Viuda y Religiosa - Fiesta Marzo 9

     



Nació en Roma el año 1384. Se casó muy joven (1396) con Lorenzo de Ponziani de quien tuvo tres hijos. En sus 40 años de matrimonio dio ejemplo de esposa fiel y devoción a sus responsabilidades domésticas. Soportó muchas pruebas severas, entre ellas la muerte de sus hijos y la confiscación de sus tierras. En la dura época que le tocó vivir repartió sus bienes entre los pobres, atendió a los enfermos y desempeñó una admirable actividad con los necesitados, destacando, sobre todo, por su humildad y paciencia. Instituyó en el 1425 la Congregación de Oblatas de Tor de'Specci, bajo la regla de San Benito. Murió el año 1440. Unos meses después de su muerte, durante la apertura de su tumba en Roma, se descubrió que su hermoso cuerpo había permanecido incorrupto, y que exhalaba, además, un perfume que resultaba conocido a aquellos que habían tratado con ella. Fue canonizada en 1608. En la iconografía se la presenta en hábito negro, velo blanco, con una cesta de comida en la mano y acompañada por su ángel custodio.




La biografía de Santa Francisca fue escrita por el Padre John Matteotti, su confesor por los últimos 10 años de su vida. Contiene visiones y revelaciones sobre su Ángel Guardián, a quien ella tenía gran devoción y podía ver desde pequeña caminar a su lado y guiarla.


Francisca y su Compañía Angélica
Las Actas de Canonización de Santa Francisca Romana, año 1608


Cuando pequeña, Santa Francisca tuvo la fortuna de ver a su Ángel de la Guarda, que velaba por ella día y noche. Jamás la dejó un solo instante, y en ocasiones, como favor especial, le permitía ver el esplendor de su figura. Ella lo describe así:


"Era de una belleza increíble, con un cutis más blanco que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas. Sus ojos, siempre abiertos tornados hacia el cielo, el largo cabello ensortijado tenía el color del oro bruñido. Su túnica llegaba al suelo y era de un blanco algo azulado y, otras veces, con destellos rojizos. Era tal la irradiación luminosa que emanaba de su rostro, que podía leer maitines en plena media noche"


En una ocasión, el escéptico padre de Francisca la requirió el honor de ser presentado a esta criatura "imaginaria". Dicho y hecho. Ella tomó al Ángel de la mano, y uniéndola a la de su padre, los presentó, pudiendo el último verlo y así no volver a dudar.


La paciencia y caridad
de Santa Francisca
De la vida la santa, escrita por María Magdalena Anguillaria,
superiora de las Oblatas de Tor de'Specci,
(Caps. 6-7: Acta Sanctorum Martii 2, *188-*189)


Dios probó la paciencia de Francisca no sólo en su fortuna, sino también en su mismo cuerpo, haciéndola experimentar largas y graves enfermedades, como se ha dicho antes y se dirá luego. Sin embargo, no se pudo observar en ella ningún acto de impaciencia, ni mostró el menor signo de desagrado por la torpeza con que a veces la atendían. 

Francisca manifestó su entereza en la muerte prematura de sus hijos, a los que amaba tiernamente; siempre aceptó con serenidad la voluntad de Dios, dando gracias por todo lo que le acontecía. Con la misma paciencia soportaba a los que la criticaban, calumniaban y hablaban mal de su forma de vivir. Nunca se advirtió en ella ni el más leve indicio de aversión respecto de aquellas personas que hablaban mal de ella y de sus asuntos; al contrario, devolviendo bien por mal, rogaba a Dios continuamente por dichas personas.

Y ya que Dios no la había elegido para que se preocupara exclusivamente de su santificación, sino para que emplease los dones que Él le había concedido para la salud espiritual y corporal del prójimo, la había dotado de tal bondad que, a quien le acontecía ponerse en contacto con ella, se sentía inmediatamente cautivado por su amor y su estima, y se hacía dócil a todas sus indicaciones. Es que, por el poder de Dios, sus palabras poseían tal eficacia que con una breve exhortación consolaba a los afligidos y desconsolados, tranquilizaba a los desasosegados, calmaba a los iracundos, reconciliaba a los enemigos, extinguía odios y rencores inveterados, en una palabra, moderaba las pasiones de los hombres y las orientaba hacia su recto fin. Por ésto todo el mundo recurría a Francisca como a un asilo seguro, y todos encontraban consuelo, aunque reprendía severamente a los pecadores y censuraba sin timidez a los que habían ofendido o eran ingratos a Dios.




Francisca, entre las diversas enfermedades mortales y pestes que abundaban en Roma, despreciando todo peligro de contagio, ejercitaba su misericordia con todos los desgraciados y todos los que necesitaban ayuda de los demás. Fácilmente los encontraba; en primer lugar les incitaba a la expiación uniendo sus padecimientos a los de Cristo, después les atendía con todo cuidado, exhortándoles amorosamente a que aceptasen gustosos todas las incomodidades como venidas de la mano de Dios, y a que las soportasen por el amor de Aquel que había sufrido tanto por ellos. Francisca no se contentaba con atender a los enfermos que podía recoger en su casa, sino que los buscaba en sus chozas y hospitales públicos. Allí calmaba su sed, arreglaba sus camas y curaba sus úlceras con tanto mayor cuidado cuanto más fétidas o repugnantes eran.

Acostumbraba también a ir al hospital de Camposanto y allí distribuía entre los más necesitados alimentos y delicados manjares. Cuando volvía a casa, llevaba consigo los harapos y los paños sucios y los lavaba cuidadosamente y planchaba con esmero, colocándolos entre aromas, como si fueran a servir para su mismo Señor. Durante 30 años desempeñó Francisca este servicio a los enfermos, es decir, mientras vivió en casa de su marido, y también durante este tiempo realizaba frecuentes visitas a los hospitales de Santa María, de Santa Cecilia en el Trastévere, del Espíritu Santo y de Camposanto. Y, como durante este tiempo en el que abundaban las enfermedades contagiosas, era muy difícil encontrar no sólo médicos que curasen los cuerpos, sino también sacerdotes que se preocupasen de lo necesario para el alma, ella misma los buscaba y los llevaba a los enfermos que ya estaban preparados para recibir la penitencia y la eucaristía. Para poder actuar con más libertad, ella misma retribuía de su propio peculio a aquellos sacerdotes que atendían en los hospitales a los enfermos que ella les indicaba.


Fuente - Texto tomado CORAZONES.ORG:

¡DEMONIO REVELÓ ESCÁNDALOS EN EL VATICANO! Chad Ripperger denuncia una jerarquía “comprometida” y habla de oscuras prácticas en la cúpula vaticana



Por Redacción | 8 de Marzo de 2026


El conocido sacerdote estadounidense asegura en una entrevista en uno de los canales más vistos de Estados Unidos que durante exorcismos han salido a la luz nombres, rituales y crímenes relacionados con miembros de la jerarquía. Sus palabras vuelven a poner el foco sobre la crisis moral en la Iglesia.


Una larguísima entrevista concedida por el sacerdote estadounidense Chad Ripperger, uno de los exorcistas más conocidos del mundo, ha desatado una fuerte conmoción en ambientes católicos y en redes sociales. La conversación, difundida en el popular podcast de Shawn Ryan, supera las cuatro horas y entra de lleno en cuestiones que rara vez aparecen expuestas con tanta crudeza en un formato de gran audiencia: demonología, guerra espiritual, ocultismo, rituales satánicos y, sobre todo, la posibilidad de que parte de la estructura eclesiástica haya sido moral y espiritualmente corrompida.

La entrevista ha adquirido un interés particular no tanto por sus referencias al combate espiritual —habituales en un exorcista— como por las afirmaciones que Ripperger realiza sobre el Vaticano y sobre miembros de la jerarquía.


Asegura que en distintos exorcismos los demonios han mencionado nombres, rituales concretos y delitos graves vinculados a personas situadas en posiciones de autoridad dentro de la Iglesia. No se trata, según él, de episodios aislados ni de intuiciones personales, sino de un patrón que, afirma, otros exorcistas también habrían encontrado en distintos casos.


Quién es Chad Ripperger


Ripperger no es un sacerdote desconocido ni una figura periférica del mundo católico tradicional. Ordenado en 1997, es doctor en filosofía y teología, y fundador de la Society of the Most Sorrowful Mother, comunidad religiosa radicada en Denver y conocida por su dedicación al ministerio de liberación y exorcismo. Durante años se ha convertido en una referencia para muchos sacerdotes interesados en la demonología práctica, la teología espiritual y la aplicación pastoral de la tradición tomista.

Su perfil intelectual ha contribuido decisivamente a esa notoriedad. Es autor de varios libros sobre psicología, vida interior, combate espiritual y acción diabólica, y buena parte de sus conferencias se apoyan en un aparato conceptual muy marcado por santo Tomás de Aquino. Esa mezcla de formación filosófica, casuística de exorcismos y lenguaje directo le ha dado una autoridad singular entre sectores católicos que consideran que la Iglesia actual ha relegado la predicación sobre el demonio, el pecado y el juicio.

Precisamente por eso, lo que dice Ripperger no suele ser recibido como una simple extravagancia. Su figura pesa dentro de un ámbito donde los exorcistas son escuchados con atención y donde la guerra espiritual no se considera una metáfora, sino una realidad concreta. La entrevista con Shawn Ryan, en ese sentido, no es una charla llamativa más: es la entrada de un discurso muy específico del catolicismo tradicional en un escaparate masivo.


Las afirmaciones que apuntan al Vaticano


La parte más explosiva de la entrevista llega cuando Ripperger sostiene que:


“La estructura de autoridad” de la Iglesia ha sido “espiritualmente comprometida” por algunas de las personas que forman parte de ella. No habla únicamente de debilidad moral, mediocridad o cobardía pastoral. Su lenguaje es más severo. Afirma que parte del liderazgo eclesial estaría “moralmente comprometido” y envuelto en “cosas muy oscuras”.


El sacerdote explica que:


"En el contexto de algunos exorcismos, los demonios habrían revelado información relacionada con crímenes, rituales y prácticas ocultistas cometidas por personas de la jerarquía. No presenta documentos ni pruebas públicas, ni identifica en la entrevista a individuos concretos. Pero sí insiste en que no es una impresión aislada suya y que otros exorcistas habrían recibido informaciones parciales semejantes. En su relato, la coincidencia de esos fragmentos dibujaría un panorama gravísimo: una infiltración moral y espiritual en sectores altos de la Iglesia.


Ripperger llega a sostener que algunos ambientes del Vaticano no ven con buenos ojos el trabajo de los exorcistas que hablan claramente de estas cuestiones. La razón, según su interpretación, sería obvia:


"Quien está implicado en pecados particularmente graves no desea que se explique cómo actúa el demonio, cómo se consolidan determinadas dinámicas espirituales y cómo ciertos vicios terminan abriendo la puerta a formas cada vez más profundas de corrupción".


Una acusación de enorme alcance, pero basada en testimonios de exorcismo


Aquí conviene detenerse. Lo que Ripperger plantea es de una gravedad inmensa, pero el soporte de sus afirmaciones no son investigaciones judiciales ni archivos filtrados, sino lo que habría escuchado durante sesiones de exorcismo. Ese matiz es decisivo. El propio ámbito del exorcismo enseña que los demonios mienten, mezclan verdad y engaño, y utilizan la confusión como arma. Sin embargo, el sacerdote sostiene que, en determinados momentos y bajo mandato divino, pueden verse obligados a decir verdades concretas.

De ese principio parte toda su argumentación. Lo que él ofrece no es una denuncia periodística en sentido estricto, sino una lectura espiritual de la crisis eclesial apoyada en años de ministerio, en la comparación de casos y en la coincidencia de datos que, según afirma, han aparecido una y otra vez. Eso no convierte automáticamente sus palabras en hechos probados, pero sí explica por qué han causado tanto revuelo: porque salen de la boca de un sacerdote con amplia reputación en un campo especialmente sensible y porque encajan, al menos parcialmente, con un clima de desconfianza hacia las estructuras de poder eclesiástico que no ha dejado de crecer tras décadas de escándalos.


La crisis moral de la Iglesia, según Ripperger


Más allá del aspecto más llamativo de la entrevista, Ripperger articula una tesis de fondo que merece atención. A su juicio, la crisis actual de la Iglesia no puede entenderse únicamente en términos sociológicos o políticos.


"Lo que existe, dice, es una descomposición espiritual previa que luego se manifiesta en abusos, encubrimientos, cobardía doctrinal, pérdida del sentido de lo sagrado y decadencia moral generalizada".


En su análisis, "cuando los católicos abandonan la confesión, la vida de gracia, la disciplina moral y la oración, la Iglesia se debilita por dentro. Y cuando eso ocurre, los puestos de gobierno terminan siendo ocupados o influidos por hombres espiritualmente vulnerables, ambiciosos o directamente corrompidos". Por eso llega a una frase demoledora:


“Tenemos los líderes que merecemos”


No lo plantea como una coartada para exculpar a pastores indignos, sino como una advertencia: sin conversión real del pueblo cristiano, la purificación de la Iglesia nunca será completa.


Del abuso al ocultismo: el hilo que traza el exorcista


Ripperger enlaza también esta cuestión con otra idea central en su discurso: 


"La relación entre determinadas formas de inmoralidad sexual, la pérdida de frenos morales y la apertura a prácticas cada vez más oscuras. Según su esquema, muchas degradaciones no permanecen quietas. Empiezan con pecados tolerados, continúan con la normalización del vicio y terminan generando una mentalidad ritualizada, deformada y radicalmente hostil a Dios".


Es ahí donde introduce sus referencias a redes de ocultismo, abusos rituales y pactos satánicos. De nuevo, no aporta demostraciones públicas en la entrevista, pero sí insiste en que estos procesos existen y en que afectan tanto a niveles bajos como a estratos muy altos de la sociedad. En su visión, parte de las élites contemporáneas no serían simplemente corruptas o inmorales, sino espiritualmente sometidas a una lógica demoníaca que premia el poder, el secreto, la manipulación y la destrucción de la inocencia.


Por qué sus palabras encuentran eco


El interés que ha despertado esta entrevista no se explica solo por el morbo. También responde a un contexto eclesial y social muy preciso. Durante años, demasiados católicos escucharon que ciertas denuncias eran exageraciones, fantasías o ataques a la Iglesia, hasta que la realidad de los abusos y de los encubrimientos acabó saliendo a la luz con una fuerza devastadora. Ese precedente hace que hoy muchos fieles no reaccionen con incredulidad automática cuando un sacerdote habla de podredumbre en la jerarquía.


Lo que deja la entrevista


La conversación con Shawn Ryan deja una impresión inequívoca: Chad Ripperger no ve la situación de la Iglesia como una simple crisis administrativa, doctrinal o disciplinar. La ve como una batalla espiritual de proporciones dramáticas. Y en esa batalla, según su lectura, parte del poder eclesiástico habría cedido terreno de forma alarmante. Sus palabras son duras, incómodas y, en algunos puntos, extremadamente delicadas. Pero tocan una fibra que hoy late con fuerza en muchos católicos: la convicción de que la Iglesia no se enfrenta solo a errores humanos, sino a una ofensiva profundamente espiritual que ha alcanzado incluso lugares donde debía custodiarse con mayor celo la santidad.

Queda por ver hasta dónde llegará el impacto de esta entrevista. Pero una cosa parece clara: cuando un exorcista con la visibilidad de Ripperger habla de jerarquías comprometidas, de oscuridad en la cúpula y de resistencia interna a quienes quieren sacar estas cuestiones a la luz, el silencio ya no resulta tan fácil como antes.


Fuente - Texto tomado de INFOVATICANA.COM:

Santa Misa - Tercer Domingo de Cuaresma - Marzo 8 de 2026

 





Me permito compartir con ustedes el video de la Santa Misa, que corresponde al Tercer Domingo de Cuaresma 8 de Marzo de 2026, fiesta de:
















REFLEXIÓN - MUJER





































Igualmente, ofrezcamos el rezo del Santo Rosario La Coronilla de la Divina Misericordia y el Santo VíaCrucis a Dios, por intercesión de la Virgen María, por el fin de los fenómenos naturales y terribles acontecimientos a nivel mundial. También por las intenciones de todos y cada uno de ustedes:















Unámonos todos como Iglesia Militante y Peregrina, y asistamos virtualmente a la Santa Misa, junto a Jesús en su Calvario, con profunda fe y recogimiento.


Elevemos a Dios nuestras oraciones y peticiones personales, también por las de nuestros familiares, amigos y el mundo entero.


Igualmente, pidamos perdón por nuestros pecados, procuremos la conversión de nuestras vidas, busquemos a Dios a través del Sacramento de la Reconciliación "Penitencia o Confesión", y recibamos la gracia de su perdón y su amoroso abrazo de Padre, que recibe a sus hijos pródigos que regresan a Él, ÚNICO PADRE que sí nos ama verdaderamente.


Recordemos lo más sublime: recibir en estado de gracia al Señor Dios en su Presencia Real, en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía (Hostia Consagrada), en la totalidad de su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en el santísimo sacrificio incongruento, como memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.










Dios nos colme de abundantes bendiciones a todos, la Santísima Virgen María interceda por nosotros, y San José, protector de la Iglesia Católica Universal, defienda a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas del demonio y de todos sus enemigos, además de toda adversidad.


Muchas gracias a todos ustedes por su gentil atención.

 
Fuente - Texto de la Comunión Espiritual tomada de ACIPRENSA.COM:
https://www.aciprensa.com/recursos/comunion-espiritual-682

Lectura del Santo Evangelio Según San Juan 4, 5-42

 



5. Llegó, pues, a la ciudad de Samaria, llamada Sicar, o Siquem, vecina a la heredad que Jacob dio a su hijo José.

6. Aquí estaba el pozo llamado la fuente de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, sentóse a descansar así sobre el brocal de este pozo. Era ya cerca de la hora de sexta.

7. Vino entonces una mujer samaritana a sacar agua. Díjole Jesús:


"Dame de beber"


8. (Es de advertir que sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer).

9. Pero la mujer samaritana le respondió:




"¿Cómo Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?"
  
Porque los judíos no se avienen o comunican con los samaritanos.

10. Díjole Jesús en respuesta:




"Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, puede ser que tú le hubieras pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva"


11. Dícele la mujer:


"Señor, Tú no tienes con qué sacarla, y el pozo es profundo: ¿Dónde tienes, pues, esa agua viva?

12. ¿Eres Tú por ventura mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?"


13. Respondióle Jesús:





"Cualquiera que bebe de esta agua, tendrá otra vez sed; pero quien bebiere del agua que Yo le daré, nunca jamás volverá a tener sed.




14. Antes el agua que Yo le daré, vendrá a ser dentro de él un manantial de agua que manará sin cesar hasta la vida eterna"


15. La mujer le dijo:


"Señor, dame de esa agua, para que no tenga yo más sed, ni haya de venir aquí a sacarla".


16. Pero Jesús le dijo:


"Anda, llama a tu marido, y vuelve con él acá"


17. Respondió la mujer:


"Yo no tengo marido".


Dícele Jesús:


"Tienes razón en decir que no tienes marido.




18. Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es marido tuyo; en eso verdad has dicho".


19. Díjole la mujer:


"Señor, yo veo que Tú eres un profeta.

20. Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros los judíos decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar".


21. Respóndele Jesús:


"Mujer, créeme a Mí, ya llega el tiempo en que ni precisamente en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre, sino en cualquiera lugar.

22. Vosotros adoráis lo que no conocéis, pues sabéis poco de Dios; pero nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salud o el Salvador procede de los judíos.

23. Pero ya llega tiempo, ya estamos en él, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque tales son los adoradores que el Padre busca.




24. Dios es espíritu, y la misma verdad; y por lo mismo los que le adoran en espíritu y verdad deben adorarle".


25. Dícele la mujer:


"Se que está para venir el Mesías (esto es, el Cristo); cuando venga, pues, Él nos lo declarará todo".


26. Y Jesús le responde:


"Ése Soy Yo, que hablo contigo"




27. En esto llegaron sus discípulos; y extrañaban que hablase con aquella mujer. No obstante nadie le dijo: ¿Qué le preguntas, o por qué hablas con ella?

28. Entretanto la mujer, dejando allí su cántaro, se fue a la ciudad, y dijo a las gentes:


29. "Venid y veréis a un hombre que me ha dicho todo cuanto yo he hecho. ¿Será quizá Éste el Cristo?"


30. Con eso salieron de la ciudad, y vinieron a encontrarle.

31. Entretanto instábanle los discípulos diciendo:


"Maestro, come".


32. Díceles Él:


"Yo tengo para alimentarme un manjar que vosotros no sabéis".


33. Decíanse, pues, los discípulos unos a otros:


"¿Si le habrá traído alguno de comer?"


34. Pero Jesús les dijo:


"Mi comida es hacer la voluntad del que me ha enviado, y dar cumplimiento a su obra.

35. ¿No decís vosotros: ¡Ea!, dentro de cuatro meses estaremos ya en la siega? Pues ahora os digo Yo:




Alzad vuestros ojos, tended la vista por los campos, y ved ya las mieses blancas y a punto de segarse.

36. En esta cosecha evangélica, aquel que siega recibe su jornal, y recoge frutos para la vida eterna, a fin de que igualmente se gocen así el que siembra como el que siega.

37. Y en esta ocasión se verifica aquel refrán: Uno es el que siembra, y otro el que siega.

38. Yo os he enviado a vosotros a segar lo que no labrasteis; otros hicieron la labranza, y vosotros habéis entrado en sus labores".


39. El hecho fue que muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él, por las palabras de la mujer, que aseguraba:


"Me ha dicho todo cuanto yo hice".


40. Y venidos a Él los samaritanos, le rogaron que se quedase allí. En efecto, se detuvo dos días en aquella ciudad.

41. Con lo que fueron muchos más los que creyeron en Él por haber oído sus discursos.

42. Y decían a la mujer:




"Ya no creemos por lo que tú has dicho; pues nosotros mismos le hemos oído, y hemos conocido que Éste es verdaderamente el Salvador del mundo".

Palabra de Dios
Gloria a Ti, Señor Jesús