viernes, 6 de marzo de 2026

¡URGENTE! Exorcista Padre Ripperger: «La situación del Anticristo es inminente»



El padre Chad Ripperger dijo en una nueva entrevista que habrá un colapso global de la moralidad y una "unificación de la economía mundial" antes de la llegada del Anticristo, que podría controlar a la gente a través de un sistema de crédito social.


Emily Mangiaracina

Viernes 6 de marzo de 2026 - 1:05 p. m. EST


( LifeSiteNews ) — El padre exorcista Chad Ripperger advirtió en una entrevista publicada el jueves que el escenario está casi completamente preparado para la llegada del Anticristo.

Si bien no podemos estar seguros de cuándo aparecerá públicamente el Anticristo, la situación necesaria para su llegada “ya casi está aquí”, dijo el padre Ripperger al podcaster y ex SEAL de la Marina de los EE.UU. Shawn Ryan.

Los Padres de la Iglesia afirman que habrá una "implosión mundial de la moralidad de las personas" antes de la llegada del Anticristo, algo que hemos presenciado desde la década de 1950, señaló el P. Ripperger. Ha habido un desafío generalizado a las leyes de Dios y a la ley natural.

Otra condición para su gobierno es “la unificación de la economía mundial”, dijo el exorcista, porque es a través de la economía que el Anticristo controlará a la gente, aunque “también tendrá el control de los gobiernos”.

El padre Ripperger dijo que esa unificación mundial de las economías parece estar “un poco más cerca”.

"Así que no creo que esté a la vuelta de la esquina, pero puedo estar equivocado", añadió.


Respecto a la Marca de la Bestia, el padre Ripperger dijo: “Ya casi estamos allí”.

“Podrían literalmente decidir que, a menos que usted decida aprobar ciertas cosas, no tendrá acceso a la moneda digital que [van a] promulgar en todo el mundo”, dijo.

"Creo que esa es una de las formas en que va a controlar a la gente, a través de las monedas digitales", continuó, señalando que estas monedas pueden usarse para impedir que la gente acceda a bienes y servicios.

"Y así es como básicamente matarán de hambre a la gente si no están dispuestos a firmar el gobierno del Anticristo", dijo el padre Ripperger, afirmando a Ryan que esto se implementaría o podría implementarse como un sistema de calificación crediticia social.

Ryan le preguntó al padre Ripperger qué debían hacer las personas una vez que se estableciera la Marca de la Bestia. "¿Qué se supone que debemos hacer si no podemos comer, cuidarnos ni mantener a nuestras familias?"

El sacerdote destacó la naturaleza de la marca, que dijo será “algo en nuestros cuerpos que nos dará acceso” a bienes, como un chip RFID que se pueda escanear, o involucrar un dispositivo similar a Neuralink.

“Los Padres de la Iglesia dicen que no se puede conseguir ese chip sin algún tipo de renuncia a Cristo”, dijo el padre Ripperger. Esto significa que las personas deben aceptar algo que “saben que es contrario a la voluntad de Dios y a la voluntad de Cristo”.

En última instancia, para rechazar la marca, “tenemos que estar dispuestos a sacrificar el bien menor para lograr el bien mayor”.

Sin embargo, señaló que Dios puede ayudar a las personas a sobrevivir sin la marca.

“Dios suele proveer para la gente. Si es su voluntad que sobrevivan ese lapso, lo hará posible”, dijo el padre Ripperger.

Aconsejó que las personas “tienen que ser inteligentes al respecto y aprender habilidades básicas de supervivencia y aprender a valerse por sí mismas”.

El padre Ripperger añadió, sin embargo, que “será extraordinariamente difícil incluso poder evadir la detección”, dado el nivel actual de tecnología.

Durante su entrevista, destacó la opinión de los Padres de la Iglesia –que él conoce– de que el Templo judío en Jerusalén nunca será reconstruido.

La referencia de las Escrituras a la “abominación de la desolación” que se encuentra en el lugar santo “es en realidad una referencia a la Iglesia Católica” que sufre profanación, según los Padres de la Iglesia.

Esto significa que la Iglesia Católica “se vería comprometida en ese proceso”.

Durante su entrevista de cuatro horas con Ryan, el Padre Ripperger también discutió diferentes niveles de guerra espiritual, satanismo y lo oculto, exorcismo, jerarquías y manifestaciones demoníacas, defensa espiritual y más.


Fuente - Texto tomado de LIFESITENEWS.COM:

Santas Felicidad y Perpetua - Mártires (Año 203) - Fiesta Marzo 7

    



Estas dos santas murieron martirizadas en Cartago (África) el 7 de marzo del año 203. 

Perpetua era una joven madre de 22 años, que tenía un niñito de pocos meses. Pertenecía a una familia rica y muy estimada por toda la población. Mientras estaba en prisión, por petición de sus compañeros mártires, fue escribiendo el diario de todo lo que le iba sucediendo.

Felicidad era una esclava de Perpetua. Era también muy joven y en la prisión dio a luz a una niña, que después los cristianos se encargaron de criar muy bien.

Las acompañaron en su martirio unos esclavos que fueron apresados junto a ellas, y su catequista, el diácono Sáturo, que las había instruido en la religión y las había preparado para el bautismo. A Sáturo no lo habían apresado, pero él se presentó voluntariamente. Los antiguos documentos que narran el martirio de estas dos santas, eran inmensamente estimados en la antigüedad, y San Agustín dice que se leían en las iglesias con gran provecho para los oyentes. Esos documentos narran lo siguiente:

El año 202 el emperador Severo mandó que los que siguieran siendo cristianos y no quisieran adorar a los falsos dioses tenían que morir. Perpetua estaba celebrando una reunión religiosa en su casa de Cartago, cuando llegó la policía del emperador y la llevó prisionera, junto con su esclava Felicidad y los esclavos Revocato, Saturnino y Segundo.

Dice Perpetua en su diario:


"Nos echaron a la cárcel y yo quedé consternada porque nunca había estado en un sitio tan oscuro. El calor era insoportable y estábamos demasiadas personas en un subterráneo muy estrecho. Me parecía morir de calor y de asfixia y sufría por no poder tener junto a mí al niño que era tan de pocos meses y que me necesitaba mucho. Yo lo que más le pedía a Dios era que nos concediera un gran valor para ser capaces de sufrir y luchar por nuestra santa religión"


Afortunadamente al día siguiente llegaron dos diáconos católicos y dieron dinero a los carceleros para que pasaran a los presos a otra habitación menos sofocante y oscura que la anterior, y fueron llevados a una sala a donde por lo menos entraba la luz del sol, y no quedaban tan apretujados e incómodos. Y permitieron que le llevaran al niño a Perpetua, el cual se estaba secando de pena y acabamiento. Ella dice en su diario:


"Desde que tuve a mi pequeñín junto a mí, ya aquello no me parecía una cárcel sino un palacio, y me sentía llena de alegría. Y el niño también recobró su alegría y su vigor"


Las tías y abuelita se encargaron después de su crianza y de su educación. El jefe de gobierno de Cartago llamó a juicio a Perpetua y a sus servidores. La noche anterior Perpetua tuvo una visión en la cual le fue dicho que tendrían que subir por una escalera muy llena de sufrimientos, pero que al final de tan dolorosa pendiente, estaba un Paraíso Eterno que les esperaba. Ella narró a sus compañeros la visión que había tenido y todos se entusiasmaron y se propusieron permanecer fieles en la fe hasta el fin.

Primero pasaron los esclavos y el diácono. Todos proclamaron ante las autoridades que ellos eran cristianos y que preferían morir antes que adorar a los falsos dioses. Luego llamaron a Perpetua. El juez le rogaba que dejara la religión de Cristo y que se pasara a la religión pagana y que así salvaría su vida. Y le recordaba que ella era una mujer muy joven y de familia rica. Pero Perpetua proclamó que estaba resuelta a ser fiel hasta la muerte, a la religión de Cristo Jesús. Entonces llegó su padre (el único de la familia que no era cristiano) y de rodillas le rogaba y le suplicaba que no persistiera en llamarse cristiana. Que aceptara la religión del emperador. Que lo hiciera por amor a su padre y a su hijito. Ella se conmovía intensamente pero terminó diciéndole:


"¿Padre, cómo se llama esa vasija que hay ahí en frente?"

 

"Una bandeja", respondió él.


 



"Pues bien: A esa vasija hay que llamarla bandeja, y no pocillo ni cuchara, porque es una bandeja. Y yo que soy cristiana, no me puedo llamar pagana, ni de ninguna otra religión, porque soy cristiana y lo quiero ser para siempre"



Y añade el diario escrito por Perpetua:



"Mi padre era el único de mi familia que no se alegraba porque nosotros íbamos a ser mártires por Cristo"


El juez decretó que los tres hombres serían llevados al circo y allí delante de la muchedumbre serían destrozados por las fieras el día de la fiesta del emperador, y que las dos mujeres serían echadas amarradas ante una vaca furiosa para que las destrozara. Pero había un inconveniente: que Felicidad iba a ser madre, y la ley prohibía matar a la que ya iba a dar a luz. Y ella sí deseaba ser martirizada por amor a Cristo. Entonces los cristianos oraron con fe, y Felicidad dio a luz una linda niña, la cual le fue confiada a cristianas fervorosas, y así ella pudo sufrir el martirio. Un carcelero se burlaba diciéndole:


"Ahora se queja por los dolores de dar a luz. ¿Y cuando le lleguen los dolores del martirio qué hará?"


Ella respondió:


"Ahora soy débil porque la que sufre es mi pobre naturaleza. Pero cuando llegue el martirio me acompañará la gracia de Dios, que me llenará de fortaleza"


A los condenados a muerte se les permitía hacer una Cena de Despedida. Perpetua y sus compañeros convirtieron su cena final en una Cena Eucarística. Dos santos diáconos les llevaron la comunión, y después de orar y de animarse unos a otros, se abrazaron y se despidieron con el beso de la paz. Todos estaban animosos, alegremente dispuestos a entregar la vida por proclamar su fe en Jesucristo. A los esclavos los echaron a las fieras que los destrozaron y ellos derramaron así valientemente su sangre por nuestra religión.

Antes de llevarlos a la plaza, los soldados querían que los hombres entraran vestidos de sacerdotes de los falsos dioses y las mujeres vestidas de sacerdotisas de las diosas de los paganos. Pero Perpetua se opuso fuertemente y ninguno quiso colocarse vestidos de religiones falsas. El diácono Sáturo había logrado convertir al cristianismo a uno de los carceleros, llamado Prudente, y le dijo:


"Para que veas que Cristo sí es Dios, te anuncio que a mí me echarán a un oso feroz, y esa fiera no me hará ningún daño"


Y así sucedió: lo amarraron y lo acercaron a la jaula de un oso muy agresivo. El feroz animal no le quiso hacer ningún daño, y en cambio sí le dio un tremendo mordisco al domador que trataba de hacer que se lanzara contra el santo diácono. Entonces soltaron a un leopardo y éste de una dentellada destrozó a Sáturo. Cuando el diácono estaba moribundo, untó con su sangre un anillo y lo colocó en el dedo de Prudente y éste aceptó definitivamente volverse cristiano.




A Perpetua y Felicidad las envolvieron dentro de una malla y las colocaron en la mitad de la plaza, y soltaron una vaca bravísima, la cual las corneó sin misericordia. Perpetua únicamente se preocupaba por irse arreglando los vestidos de manera que no dieran escándalo a nadie por parecer poco cubierta. Y se arreglaba también los cabellos para no aparecer despeinada como una llorona pagana. La gente emocionada al ver la valentía de estas dos jóvenes madres, pidió que las sacaran por la puerta por donde llevaban a los gladiadores victoriosos. Perpetua, como volviendo de un éxtasis, preguntó:


"¿Y dónde está esa tal vaca que nos iba a cornear?"


Pero luego ese pueblo cruel pidió que las volvieran a traer y que les cortaran la cabeza allí delante de todos. Al saber esta noticia, las dos jóvenes valientes se abrazaron emocionadas, y volvieron a la plaza. A Felicidad le cortaron la cabeza de un machetazo, pero el verdugo que tenía que matar a Perpetua estaba muy nervioso y equivocó el golpe. Ella dio un grito de dolor, pero extendió bien su cabeza sobre el cepo y le indicó al verdugo con la mano, el sitio preciso de su cuello donde debía darle el machetazo. Así esta mujer valerosa hasta el último momento demostró que si moría mártir era por su propia voluntad y con toda generosidad.




Estas dos mujeres, la una rica e instruida y la otra humilde y sencilla sirvienta, jóvenes esposas y madres, que en la flor de la vida prefirieron renunciar a los goces de un hogar, con tal de permanecer fieles a la religión de Jesucristo, ¿qué nos enseñarán a nosotros? Ellas sacrificaron un medio siglo que les podía quedar de vida en esta tierra y llevan más de 17 siglos gozando en el Paraíso Eterno. ¿Qué renuncias nos cuesta nuestra religión? ¿En verdad, ser amigos de Cristo nos cuesta alguna renuncia? Cristo sabe pagar muy bien lo que hacemos y renunciamos por Él.


Fuente - Texto tomado de EWTN:
http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Felicidad_y_Perpetua.htm