miércoles, 25 de febrero de 2026

Donald J. Trump destaca su trayectoria en inmigración y DEI, y reitera su apoyo a la FIV en el discurso sobre el Estado de la Unión - Febrero 24 de 2026



Trump afirmó que Estados Unidos es "más grande, mejor, más rico" después de un año, promocionando la seguridad fronteriza, los recortes de impuestos, el resurgimiento religioso y la restauración del orden público en un discurso récord de 1 hora y 47 minutos.


Calvin Friburgo


Miércoles, 25 de febrero de 2026 - 8:59 am EST


WASHINGTON, DC ( LifeSiteNews ) — El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos es “más grande, mejor, más rico y más fuerte que nunca” el martes por la noche en su discurso anual sobre el Estado de la Unión, pintando un panorama brillante de su historial mientras atacaba duramente a los demócratas y establecía varias prioridades para el año que viene.

Después de promocionar el inminente 250 aniversario de los Estados Unidos, Trump declaró que “después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos logrado una transformación como nadie ha visto antes, y un cambio radical para la historia”, citando la seguridad fronteriza, un espíritu estadounidense “restaurado”, una aplicación de la ley fortalecida, una tasa de homicidios más baja y varias cifras económicas favorables (que han sido cuestionadas).

Como era de esperar, la inmigración ilegal ocupó un lugar destacado en las declaraciones del presidente. Trump destacó a las familias de las víctimas de delitos presentes y exigió al Congreso que tomara medidas drásticas contra las ciudades santuario y aprobara la propuesta de la "Ley de Dalila", que prohibiría a los estados emitir licencias de conducir a inmigrantes ilegales. También se abordó, aunque no con la intensidad que algunos temían, el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de la semana pasada, que anuló una parte significativa de sus aranceles insignia, lo cual calificó de "muy desafortunado", minimizando al mismo tiempo las implicaciones prácticas.

También promocionó las reducciones de impuestos de la Ley de la Gran Belleza del año pasado, junto con la eliminación de numerosas regulaciones económicas, se atribuyó el mérito de afrontar el "costo abrumador de la atención médica" y aseguró a los estadounidenses preocupados por la cercanía de su administración con las empresas de inteligencia artificial que negoció un compromiso con ellas para que asumieran la responsabilidad de los requisitos energéticos de sus nuevos centros de datos de forma que no se encarecieran las facturas de energía del público en general. Exhortó al Congreso a aprobar la Ley SAVE, que contiene diversas medidas federales de integridad electoral.

Trump también abordó temas sociales en múltiples ocasiones, la mayoría de forma favorable a los conservadores sociales, pero con una salvedad. "Acabamos con la DEI en Estados Unidos", declaró, destacando a las invitadas Michele Blair y a su hija Sage, quien enfrentó una terrible experiencia cuando una escuela secundaria de Virginia la sometió a una transición social sin el conocimiento ni el consentimiento de sus padres.

“Pero, sin duda, todos estamos de acuerdo en que ningún estado puede permitir que separe a los niños de sus padres y los cambie de género contra su voluntad”, dijo Trump. “¿Quién diría que hemos estado hablando de eso? Debemos prohibirlo, y debemos prohibirlo de inmediato. Miren, nadie se levanta”, añadió, señalando al sector demócrata del público. “Esta gente está loca. Les digo que está loca… Tenemos suerte de tener un país con gente así”.


“Me enorgullece mucho decir que durante mi mandato, tanto los primeros cuatro años como, en particular, este último año, ha habido una tremenda renovación en la religión, la fe, el cristianismo y la creencia en Dios; una tremenda renovación”, afirmó Trump.


“Esto es especialmente cierto entre los jóvenes, y gran parte de ello tuvo que ver con mi gran amigo Charlie Kirk, un gran tipo, un gran hombre. El año pasado, Charlie fue asesinado violentamente por un asesino y martirizado, realmente martirizado por sus creencias. Su maravillosa esposa, Erika, nos acompaña esta noche. Erika, por favor, ponte de pie. Gracias, Erika, has pasado por mucho. En memoria de Charlie, debemos unirnos para reafirmar que Estados Unidos es una nación bajo Dios, y debemos rechazar rotundamente cualquier tipo de violencia política. Amamos la religión y nos encanta recuperarla, y está volviendo a niveles que nadie creía posibles”.


Sin embargo, al hablar sobre las diversas maneras en que su administración estaba abordando los problemas del costo de vida, Trump también reiteró su apoyo a la industria de la fertilización in vitro (FIV), que destruye embriones. "Y esta noche les presento a la primera clienta en obtener ese gran descuento, y es enorme: Catherine Rayner", dijo. "Durante cinco años, ella y su esposo han luchado contra la infertilidad y recurrieron a la FIV. Un medicamento le costaba a Catherine $4,000. Pero hace unas semanas, entró en el sitio web y consiguió ese mismo medicamento que costaba $4,000 por menos de $500, un descuento de mucho más de $3,500. Catherine, todos rezamos por ti y serás una excelente madre".

En materia de relaciones internacionales, el presidente reiteró su popular y recurrente afirmación de haber puesto fin a ocho guerras en todo el mundo, cuyos detalles son controvertidos, mientras que posiblemente la mayor guerra a nivel mundial, la invasión rusa de Ucrania, sigue sin terminar, y la perspectiva de nuevas acciones militares contra Irán se cierne sobre sus hombros. Trump afirmó que su administración estaba "en negociaciones" con el estado autoritario islamista, pero que aún no ha conseguido su compromiso de dejar de buscar armas nucleares, algo que Trump afirmó que nunca permitiría, a pesar de su preferencia por la diplomacia.

“Como presidente, haré la paz donde pueda”, dijo, “pero nunca dudaré en enfrentar las amenazas a Estados Unidos donde sea necesario”.

El discurso duró 1 hora y 47 minutos, convirtiéndose en el discurso sobre el Estado de la Unión más largo en la historia de Estados Unidos.


Fuente - Texto tomado de LIFESITENEWS.COM:

San Porfirio de Gaza - Anacoreta y Obispo (Año 420) - Fiesta Febrero 26

  



San Porfirio nació en Tesalónica (aquella ciudad a la cual San Pablo escribió sus dos cartas a los tesalonicenses). Tesalónica queda en Macedonia, y Macedonia está situada al norte de Grecia. A los 25 años dejó su ciudad y su familia y se fue de monje a Egipto a rezar y meditar y hacer penitencia.

Cinco años más tarde pasó a Palestina y se fue a vivir a una cueva cerca del río Jordán. Pero allí la humedad lo hizo enfermar de reumatismo y cinco años después se fue a vivir a Jerusalén. En esta ciudad cada día visitaba el Santo Sepulcro, el Huerto de los Olivos, la Casa de la Última Cena y los demás santos lugares donde estuvo Nuestro Señor. Su reumatismo lo hacía caminar muy despacio y con grandes dolores y apoyado en un bastón. Sin embargo ningún día dejaba de ir a los Santos Lugares y Comulgar.

En aquellos tiempos llegó a Jerusalén un cristiano llamado Marcos, el cual se quedó admirado de que este hombre tan enfermo y con tan grandes dolores reumáticos no dejaba ningún día de visitar los Santos Lugares para dedicarse allí a rezar y a meditar. Un día al ver que el santo sufría tanto al subir las escalinatas del templo, Marcos se ofreció para ayudarle pero Porfirio se negó a aceptar su ayuda diciéndole:


"No está bien que habiendo venido yo aquí a expiar mis pecados sufriendo y rezando, me deje ayudar de ti para disminuir mis dolores. Déjame sufrir un poco, que lo necesito para pagarle a Dios mis muchos pecados"


Marcos lo admiró más desde ese día y en adelante fue su compañero, su amigo y el que escribió después la biografía de este santo. Lo único que le preocupaba a Porfirio era que no había vendido la herencia que sus padres le habían dejado en su patria, la cual quería repartir entre los pobres. Confió esta misión a Marcos, que partió rumbo a Tesalónica y a los tres meses volvió con el dinero de la venta de todas aquellas tierras, dinero que Porfirio repartió totalmente entre las gentes más pobres de Jerusalén. Cuando Marcos se fue a Tesalónica estaba Porfirio muy débil y agotado, pálido y sin fuerzas. Y al volver a Jerusalén lo encontró de buenos colores y lleno de vigor y fuerzas. Le preguntó cómo había sucedido semejante cambio tan admirable y Porfirio le dijo:


"Mira, un día vine al Santo Sepulcro a orar, y mientras rezaba sentí que Jesucristo se me aparecía en visión y me decía:


‘Te devuelvo la salud para que te encargues de cuidar mi cruz’


Y quedé instantáneamente curado de mi reumatismo. Lo que los médicos no pudieron hacer en muchos años, lo hizo Jesús en un solo instante, porque para Él todo es posible"




Y en adelante se quedó ayudando en la Iglesia del Santo Sepulcro, custodiando la parte de la Santa Cruz que allí se conservaba.

Como Porfirio había repartido toda su herencia entre los pobres, tuvo él que dedicarse a trabajos manuales para poder ganarse la vida. Aprendió a fabricar sandalias y zapatos y a trabajar en cuero y así ganaba para él y para ayudar a otros necesitados. Marcos, que era un hábil escribiente y ganaba buen dinero copiando libros, le propuso que él costearía toda su alimentación para que no tuviera que dedicarse a trabajos manuales agotadores. San Porfirio le dijo:


"No olvidemos que San Pablo dijo en su segunda Carta a los tesaloniceses: "El que no quiere trabajar, que tampoco coma"; siguió ganándose el pan con el sudor de la frente, hasta los 40 años


El obispo de Jerusalén al ver tan piadoso y santo a Porfirio lo ordenó de sacerdote. Y poco después recibió una carta del obispo de Cesarea pidiéndole que le enviara un santo sacerdote para darle una misión. Como Porfirio era un verdadero penitente que ayunaba cada día y rezaba horas y horas y ayudaba a cuanto pobre podía, el obispo de Jerusalén lo envió a Cesarea. Y aquella noche tuvo Porfirio un sueño. Oyó que Jesús le decía:


"Hasta ahora te has encargado de custodiar mi Santa Cruz. De ahora en adelante te encargarás de cuidar a unos hermanos míos muy pobres"


Con eso entendió el santo que ya no seguiría viviendo en Jerusalén. Al llegar a Cesarea el obispo de allá lo convenció de que debía aceptar ser obispo de Gaza, que era una ciudad muy pobre. Después de que le rogaron mucho, al fin exclamó:


Porfirio significa:
el que se viste de púrpura


"Si esa es la voluntad de Dios, que se haga lo que Él quiere y no lo que quiera yo"


Y aceptó. Al llegar a Gaza los paganos promovieron grandes desórdenes porque sentían que con este hombre se iba a imponer la religión de Cristo sobre las falsas religiones de los ídolos y falsos dioses. Porfirio no se dio por ofendido sino que se dedicó a instruir a los ignorantes y a ayudar a los pobres y así se fue ganando las simpatías de la población.

La ciudad de Gaza y sus alrededores estaban sufriendo un verano terrible y muy largo. Las cosechas se perdían y no se hallaba ya agua ni para beber. Los paganos esparcieron la calumnia de que todo esto era un castigo de los dioses por haber llegado allí Porfirio con su doctrina y sus cristianos. Y empezaron a tratar muy mal al obispo y a sus fieles seguidores. Entonces San Porfirio organizó una procesión de rogativas por las calles, rezando y cantando para que Dios enviara la lluvia, y al terminar la procesión se descargó un torrencial aguacero que llenó de vida y frescor todos los alrededores.

Los paganos se propusieron que de todos modos sacarían a Porfirio y a sus cristianos de aquella región y empezaron a emplear medidas muy violentas contra ellos. Pero se equivocaron. Creyeron que la piedad y la bondad del obispo eran debilidad y cobardía, y no era así. El santo se fue a donde el jefe del imperio que vivía en Constantinopla y obtuvo que le dieran un fuerte batallón de soldados que puso orden y paz en la ciudad. Y ya los paganos no pudieron atacarlo más. Él no agredía a nadie, pero buscaba quién lo defendiera cuando trataban injustamente de acabar con la santa religión de Cristo. Y después de varios años la acción evangelizadora de Porfirio y de sus sacerdotes llegó a ser tan eficaz que se acabó por completo allí la religión pagana de los falsos dioses, y desaparecieron los templos de los ídolos. Las gentes quemaron todos sus libros de magia y ya no hubo más consultas a brujas o espiritistas ni creencias supersticiosas.

San Porfirio construyó en Gaza un bellísimo templo. El día en que empezó la construcción del nuevo edificio recorrió la ciudad con enorme gentío cantando salmos y bendiciendo a Dios. Cada fiel llevaba alguna piedra o algún ladrillo u otro material para contribuir a la edificación de la Casa de Dios. La construcción duró cinco años y toda la ciudad colaboró con mucha generosidad. El día de la Consagración de la nueva catedral (domingo de Pascua del año 408) el santo repartió abundantísimas limosnas a todos los pobres de la ciudad. Siempre fue sumamente generoso en ayudar a los necesitados. Los últimos años los dedicó pacíficamente a instruir y enfervorizar a sus sacerdotes y al pueblo con sus predicaciones, con su buen ejemplo y su oración. El 26 de febrero del año 420 murió santamente.


San Porfirio, valeroso y santo obispo:
haz que todos los obispos católicos
del mundo sean tan valientes,
generosos y fervorosos como lo fuiste tú.

A quien se declare a mi favor delante de la gente de esta tierra, yo me declararé en su favor delante de los ángeles del cielo
(Jesucristo)


Fuente - Texto tomado de EWTN.COM:
https://www.ewtn.com/es/catolicismo/santos/porfirio-15062