jueves, 15 de enero de 2026

¿BRUJERÍA CON AMARRES CUBANOS? ¡ANIQUILADOS! Cómo la sal exorcizada pulverizó el poder de Maduro... ¿Qué pasará con Gustavo Petro?



Transcripción de YOUTUBE


La expulsión de Nicolás Maduro del poder, en enero de 2026, no parece haber sido solamente un acontecimiento político de cambio de gobierno. Sino el cierre de una batalla espiritual, que comenzó con un amarre de la nación, diseñada desde Cuba.

El padre José Palmar, aliado del chavismo hasta el 2002, cuenta cómo Chávez hizo un pacto oscuro para mantener el poder. Y hubo un crucifijo rediseñado esotéricamente, que fue el vehículo preternatural, que mantuvo el pacto, hasta que se desintegró en sal exorcizada en mayo de 2025. En este video te contaremos cómo se diseñó el pacto oscuro, y como se amarró a la nación. 


Por qué fue la muerte de Chavez,
y cómo el amarre
llegó a su fin en el 2025


Mira el video hasta el final, porque entender esta guerra invisible es fundamental, para comprender la verdadera historia de lo que acaba de suceder en Venezuela.

El 17 de mayo de 2002 marcó el inicio de la dominación sobrenatural de Venezuela.

Hugo Chávez viajó a La Habana, buscando un blindaje que los militares ya no le garantizaban. El Padre José Palmar denunció que en esta fecha se firmó un pacto de sangre de diez años, bajo la tutela directa de Fidel Castro y la inteligencia cubana. Fidel Castro diseñó un amarre espiritual, para convertir a Venezuela en el pulmón financiero de la Revolución Cubana, asegurándose de que Chávez no pudiera apartarse de su control, ni perder el mando.

Palmar explicó que estos pactos, se basan en la entrega de la voluntad del líder a entidades, que el ocultismo denomina "muertos", para generar una protección que las armas no pueden comprar.

El diseño del acuerdo obligaba a la implementación de rituales constantes en Caracas, para mantener vigente el flujo de poder y dinero. Y el Padre Palmar advirtió, años antes de la muerte de Chávez, que la fecha de vencimiento de este compromiso era el año 2012.

El pacto de La Habana necesitaba un vehículo físico para manifestarse en la realidad.

Y ese objeto fue el crucifijo de madera que Chávez mostró al mundo el 14 de abril de 2002. Tras su breve salida del poder, regresó a Miraflores besando esta cruz en cadena nacional, para convencer a un pueblo mayoritariamente católico, de que su retorno era una obra divina. Pero ese objeto era un ancla esotérica, diseñada por asesores cubanos, para actuar como un receptor de la energía oscura.

La implementación del pacto de La Habana se ejecutó, además, con la llegada masiva de miles de santeros y babalaos procedentes de Cuba. Bajo la fachada de médicos o asesores deportivos o de seguridad, la inteligencia cubana infiltró especialistas en rituales afrocubanos.

Y esta estructura de Santería de Estado, permitió que las decisiones más importantes del gobierno se tomaran bajo la guía de sacrificios y lecturas de caracoles.

Se instalaron altares de Palo Mayombe en los cuarteles, para que los oficiales realizaran juramentos de sangre, que los ataran espiritualmente a la figura del líder y a la revolución. Se realizaban ritos en los sótanos de los ministerios, para "limpiar" a los funcionarios, y asegurar su lealtad absoluta.

El objetivo era crear una malla de control, que asfixiara cualquier resistencia espiritual, asegurando que el poder fluyera únicamente, desde el nodo central en Cuba.

La sede del poder ejecutivo se convirtió bajo el chavismo, en el escenario de una actividad ritual permanente, que el Padre José Palmar denomina la infestación de Miraflores.

Palmar divulgó testimonios de militares y empleados, que presenciaron ritos de Palo Mayombe, en los sótanos y áreas privadas del palacio, donde se utilizaban calderos con restos óseos conocidos como "prendas".

Palmar explica que incluso se llegaba a rociarlo en las sillas de mando, y en los accesos principales, para que todo aquel que ejerciera autoridad estuviera bajo la influencia de estas fuerzas oscuras. Esta acumulación de rituales generó una infestación del lugar, tan profunda, que requeriría ritos de exorcismo mayor, para ser purificada en el futuro. El Padre José Palmar dice, además, que se realizó un amarre espiritual colectivo, que buscó anular la voluntad de todo un país de forma simultánea. 

Utilizando los símbolos nacionales, para convertirlos en conductores de una energía de sumisión. Se modificaron los símbolos patrios, como el cambio en la dirección del caballo en el escudo, y la adición de la octava estrella en la bandera nacional.

Cambios que obedecieron a una re-consagración de Venezuela, para que el país vibrara en la frecuencia del pacto cubano.

Porque al obligar a la población a jurar ante estos nuevos símbolos, se estaba forzando una aceptación inconsciente, de la nueva autoridad espiritual, que gobernaba desde las sombras en Miraflores.

Este fenómeno explica la aparición de un fanatismo irracional, donde una parte de la sociedad quedó sumida en una especie de ceguera espiritual, que le impedía ver la destrucción evidente de su propio entorno. Y el régimen utilizó el lenguaje religioso de forma constante, para "santificar" la figura del líder, y crear una dependencia emocional, para atar al pueblo con una cadena invisible. Y la noche del 16 de julio de 2010 se ejecutó el ritual de nigromancia más ambicioso, con la exhumación televisada, de los restos de Simón Bolívar en el Panteón Nacional. Fue una operación de alta magia, para capturar la "sombra" del Libertador, y renovar el poder del pacto de 2002.

Al manipular físicamente los huesos del fundador, el régimen intentaba sellar el amarre definitivo sobre el destino de Venezuela, utilizando la energía del muerto más importante de la nación.

Sin embargo, en el ocultismo, la profanación de tumbas sagradas activa de inmediato una ley de retribución espiritual, que Palmar identifica como el inicio del fin para Hugo Chávez.

Él le había advertido a Chávez en 2006, que el mal le cobraría, al cumplirse la década del acuerdo firmado con Fidel Castro. Y la aparición de un cáncer agresivo, justo cuando el plazo expiraba, es para Palmar la prueba física, de que la protección demoníaca se retiró, para dar paso al cobro.

Y luego de su ruptura con Chavez, el Padre José Palmar inició una contraofensiva de combate espiritual, utilizando la oración como un arma de precisión, contra los nodos del amarre cubano.

Convocó a jornadas nacionales e internacionales, de lo que se conoce como el Cerco de Jericó, para derribar las murallas espirituales que protegían al régimen.

Invocando la Sangre de Cristo, para anular la validez de los pactos de sangre, realizados en La Habana y en los sótanos de Miraflores. Se instruyó a los fieles laicos, a realizar oraciones de liberación, frente a los cuarteles y ministerios, para "desinfestar" el ambiente cargado de rituales de santería. El uso de los sacramentales, como el agua y la sal exorcizada se convirtió en la infantería de esta guerra invisible, para reclamar el territorio que el ocultismo había invadido. Tras la muerte de Chávez, en 2013, el crucifijo profanado salió del palacio presidencial, y llegó a manos del periodista Napoleón Bravo.

Bravo sospechó que la pieza cargaba una vibración extraña, y decidió entregársela al Padre Palmar. Y éste descubrió que el crucifijo había sido intervenido, para ocultar en su interior una medalla de San Benito colocada de forma invertida. Un acto de profanación que busca anular el poder de protección del santo, y convertir el objeto en un talismán de dominación demoníaca.

En 2018, cuando llegó al exilio en EE.UU., el Padre Palmar sumergió el crucifijo en sal exorcizada. Utilizó los protocolos del Padre Gabriele Amorth, para forzar la manifestación de cualquier energía oscura atrapada.

Y el metal de la figura del Cristo y la medalla oculta, empezaron a reaccionar físicamente ante el contacto con la sal. El metal comenzó a "reventar" y a pulverizarse, como si estuviera siendo sometido a una presión interna inmensa.

Este fenómeno es lo que el Padre Palmar define como un "maleficiómetro", una manifestación física, donde la velocidad y la violencia con la que el metal se desintegraba, servían para medir la densidad del mal acumulado en el objeto. Y a medida que el crucifijo se deshacía, Palmar comprendió, que el blindaje espiritual que protegía al régimen de Maduro estaba sufriendo una fractura irreparable en el mundo invisible. Para el 17 de mayo de 2025 el objeto ya no existía como tal, había terminado en convertirse en sedimento y polvo metálico.

Y en esa fecha el Padre José Palmar lanzó los restos de ese objeto maldito, en aguas internacionales, como un ritual de clausura total.

Esa fecha coincidió con el aniversario del pacto original de 2002, buscando que la misma línea de tiempo que inició el amarre, fuera la que sellara su destrucción.

Bueno... hasta aquí los hechos ocultos que están detrás de la caída de Venezuela, y la guerra espiritual establecida allí.

Y me gustaría preguntarte: ¿Si crees que ya se terminó el amarre espiritual de Venezuela, o crees que todavía falta?

¡Y que Dios te bendiga y te permita ver las cosas ocultas que suceden a tu alrededor!


Video tomado de YOUTUBE:




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