lunes, 29 de diciembre de 2025

Iglesia Católica descalifica rituales paganos de fin de año




Este artículo con fecha del 31 de diciembre de 2007, cobra vigencia en la actualidad y deseo compartirlo con todos ustedes.


Descalifica la Iglesia
rituales de fin de año


Diciembre 31 de 2007

POR: EL UNIVERSAL / MÉXICO, DF


La Arquidiócesis Primada de México calificó ayer como expresiones de magia, y por tanto como “pecado”, los rituales de Año Nuevo a las que recurren quienes viven “a lo pagano, sin Dios o con falsos dioses”.

En un artículo de su órgano informativo “Desde la fe”, la institución eclesial descalificó éstas y otras tradiciones, como lo hizo anteriormente con las fiestas de Halloween, a las que identificó con prácticas satánicas, considerando que se alejan de la vida cristiana.

“El que no conoce a Dios… ¿ante cualquier palo se hinca”, sostiene en el artículo dedicado a los rituales, advirtiendo que hay dos formas de vivir, “a lo cristiano y a lo pagano”, y que la primera es “comprender que Dios es el dueño de nuestro tiempo”.




Quien vive a “lo pagano”, cuestiona, confía en la suerte, usa amuletos para conseguirla y asegurarla y cae en la brujería o en la magia. El Año Nuevo es una promesa de vida y entonces, en lugar de recurrir a Dios se recurre a la magia para conseguir de ella lo que sólo Dios puede dar”, afirma.




La magia, y todo acto supersticioso es pecado, alertó, porque pretenden sustituir a la fe.




Este Año Nuevo sólo busca a Dios




Absolutamente todas
las supersticiones son pecado


El número 2111 del Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que «la superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas».

La superstición es un pecado contra el primer mandamiento de la ley de Dios porque atribuye a cosas creadas unos poderes que sólo pertenecen a Dios.




En sí misma, la superstición es pecado mortal. Si se hace con plena deliberación y deseo, el pecado es mortal. Incluso si la realización de actos supersticiosos es sólo por curiosidad, pues damos mal ejemplo y cooperamos al pecado ajeno.

Por otro lado, la «suerte» en sí misma no existe. Sólo existe la Providencia Divina. ¿Qué es la suerte para un creyente? ¿Es un «ente»? ¿Es una «energía desconocida»? ¿Dónde está la suerte? ¿De dónde proviene? ¿De un objeto, una persona, un animal, de la tierra, del cosmos? ¿Puede dominarnos, guiarnos o desviarnos la suerte? ¿Puede influirnos algo que no existe, como lo es la suerte?


Para el verdadero católico sólo Dios nos sostiene, y sólo Él es quien tiene toda respuesta para nuestras dudas y encrucijadas.


Mundo supersticioso


La noche del 31 de diciembre es para muchos la despedida de un año viejo y la espera de uno nuevo. En múltiples hogares se reúnen las familias y los amigos para realizar esta espera que culminará cuando el reloj haya marcado la media noche. La más difundida superstición.


Catecismo de la Iglesia Católica


III. “No habrá para ti otros dioses delante de mí”




2110 El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.


La superstición




2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).


La idolatría




2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos [...] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.


2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5).


2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Único. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que “aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios” (Orígenes, Contra Celsum, 2, 40).




Adivinación y magia




2115 Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad.


2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.


2117 Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo (aunque sea para procurar la salud), son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.


2138 La superstición es una desviación del culto que debemos al verdadero Dios, la cual conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia”


Agradecer a Dios
el verdadero sentido de la fiesta




Alrededor de toda esta creencia no existe un verdadero sentido religioso en donde se agradezca a Dios por el cierre de un ciclo más de la vida que le ha dado al hombre. Éste es el verdadero sentido para pensar la noche en que despedimos un año y recibimos otro.






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Fuente - Texto tomado de ELSIGLODETORREON.COM.MX:

Fuente - Texto tomado de FACEBOOK.COM/OBSERVACATHOLIC:

Reflexiones para fin y principio de año - ¿Qué me traerá el año que comienza?

     



Se termina el año 2025


El día de hoy podríamos considerar tres cosas: 


a) El tiempo pasa. 
b) La muerte se acerca. 
c) La eternidad nos espera. 



El tiempo pasa volando




Han pasado ya las penas y las alegrías. De ellas sólo quedan el mérito de haber sufrido con espíritu sobrenatural, y de haber agradecido a Dios las satisfacciones. El pasado deja huella en la biografía que Dios tiene de mí. 


La muerte se acerca




Cada día que pasa estoy más cerca de ella. Es necio no querer pensar esto. Muchos de los que murieron el año pasado se creían que iban a seguir vivos en éste, pero se equivocaron. Puede que este año sea el último de nuestra vida. No es probable, pero sí posible. Debo tenerlo en cuenta. En ese momento trascendental, ¿qué querré haber hecho? ¿Qué NO querré haber hecho? Conviene hacer ahora lo que entonces me alegraré de haber hecho, y no lo que me pesará haber hecho. 


La eternidad nos espera




Nos preocupamos mucho de lo terrenal que va a durar muy poco. Nos preocupamos de la salud, del dinero, del éxito, de nuestra imagen, etc. Todo esto es transitorio. Lo único que va a perdurar es lo espiritual. El cuerpo se lo van a comer los gusanos. Lo único que va a quedar de nosotros es el alma espiritual e inmortal. 

Con la muerte no termina la vida del hombre: se transforma, como dice el Prefacio de Difuntos. Palabras de Santo Tomás Moro sobre la morada en el cambio de destino. 

Los que niegan la vida eterna es porque no les conviene. Pero negarla no es destruirla. La verdad es lo que Dios nos ha revelado.




Hoy es el momento
de hacer balance




No sólo económico, sino también espiritual y moral. 

Hagamos examen del año que termina. 

Sin duda que habrá páginas maravillosas, que besaremos con alegría. 

Pero también puede haber páginas negras que desearíamos arrancar. Pero eso ya no es posible. Lo escrito, escrito está. 

Hoy abrimos un libro nuevo que tiene todas las páginas en blanco. ¿Qué vamos a escribir en él? 

Que al finalizar este año que hoy comienza, podamos besar con alegría cada una de sus páginas. 

Que no haya páginas negras que deseemos arrancar. 

Puede que en ese libro haya cosas desagradables que no dependen de nosotros. 

Lo importante es que todo lo que dependa de nosotros sea bueno. 

Pidamos a Dios que dirija nuestra mano para que a fin de año podamos besar con alegría todo lo que hemos escrito. 

También es el momento de examinar todas las ocasiones perdidas de hacer el bien. 

Ocasiones irrecuperables. Pueden venir otras; pero las perdidas, no se recuperarán. 

Finalmente, demos gracias a Dios de todo lo bueno recibido en el año que termina. 

De la paciencia que Dios ha tenido con nosotros. 

Y de su gran misericordia.

Autor: P. Jorge Loring SJ




¿Qué me traerá
el año que comienza?
¡Lo que Tú quieras, Señor!


Balance de fin de año


En fin de año se reúnen las familias cristianas, para despedir juntos el año que termina y recibir el que empieza. Es una oportunidad para hacer un balance de nuestra vida y reflexionar en lo que hemos hecho y lo que dejamos de hacer.

Debemos ir a la Iglesia a dar gracias a Dios por el año que termina y pedir ayuda para el año que comienza. 

En familia, se puede conversar acerca de cómo ha sido el año para cada uno y los propósitos que se tienen para el próximo. 


Algunas pautas para reflexionar:

  • ¿Qué cosas buenas he hecho este año para mí?
  • ¿Qué obras buenas he hecho por los demás?
  • ¿Con qué no cumplí de la mejor manera?
  • ¿Cómo puedo mejorar mi vida?
  • ¿Cuánto aumentó mi amor a Dios y a la Iglesia?
  • ¿Cómo he cumplido con mi vocación (como hijo de familia, como padre o madre de familia, como esposo, como cristiano?
  • ¿Qué propósitos tengo para el siguiente año?


Sugerencias para despedir
el año viejo:


Hoy terminas de escribir
un capítulo más de la
historia de tu vida




Cuando naciste, este libro era todo tuyo. Te lo puso Dios en tus manos. Podías escribir en él lo que quisieras: un poema, una pesadilla, una aventura, una blasfemia, o una oración. Podías… ahora ya no puedes, ya no es tuyo, ya lo has escrito, ahora es de Dios. Te lo va a leer Dios, en el día mismo en que te mueras, con todos sus detalles. Ya no puedes corregirlo, ha pasado al dominio de la eternidad.




Piensa unos momentos en esta noche... Toma tu libro y hojéalo despacio. Deja pasar sus páginas entre tus manos y entre tu conciencia. ¡Ten el gusto de leerlo a ti mismo!

Lee todo. Repite aquellas páginas de tu vida en las que pusiste tu mejor estilo, no te olvides de que uno de tus mejores maestros, si tienes la conciencia bien formada, eres tú mismo.

Lee también aquellas páginas que nunca quisieras haberlas escrito. ¡No!... ¡no intentes arrancarlas!, es inútil. Ten valor para leerlas. Son tuyas.

No puedes arrancarlas… pero puedes anularlas cuando escribas las páginas siguientes. Si lo haces así, seguramente Dios las pasará de corrido cuando lea tu libro en tu último día.

Lee tu libro esta noche... Hay en él trozos enteros de ti mismo.

Es un drama apasionante en el cual, el primer personaje eres tú: Tú en escena con Dios, con los hombres, con la vida. Tú lo has escrito con el instrumento asombroso de tu libertad sobre la superficie inmensa y movediza del mundo.

Es un libro misterioso que en su mayor parte, la más interesante, no puede leerlo nadie más que tú y Dios.

Esta noche, cuando hayas terminado de leerlo… si te dan ganas de besarlo, bésalo.

Si te dan ganas de llorar, llora fuerte sobre tu libro viejo, pero sobre todo… reza sobre tu libro viejo. Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el cielo y dile a Dios sólo dos palabras: “gracias” y “perdón”.

Después, dáselo a Cristo, no importa… así como esté, aunque tenga páginas negras… nunca olvides que Cristo sabe perdonar.

Esta noche, Dios te entregará un libro nuevo. Es todo tuyo. Puedes escribir en él lo que quieras. Escribe el nombre de Jesús en la primera página. Después pídele que no te deje escribir a ti solo. Pídele que te lleve siempre de la mano y del corazón.




Oración de agradecimiento




¡Gracias, Señor, por todo lo que
en este año me diste!
¡Gracias por los días de sol
y los nublados tristes!
¡Gracias por las noches tranquilas
y por las inquietas horas obscuras!
¡Gracias por la salud y la enfermedad,
por las penas y las alegrías!
¡Gracias por todo lo que me prestaste
y después me pediste!
¡Gracias por la sonrisa amable
y la mano amiga, por el amor
y todo lo hermoso y dulce!
¡Por las flores y las estrellas
y la existencia de los niños
y de las almas buenas!
¡Gracias por la soledad, por el trabajo,
por las dificultades y las lágrimas,
por todo lo que me acercó
a Ti más íntimamente!
¡Gracias por tu presencia
en el Sagrario y la gracia
de tus Sacramentos!
¡Por haberme dejado vivir,
gracias Señor!




¿Qué me traerá
el año que comienza? 


¡Lo que Tú quieras, Señor!
Te pido fe para mirarte en todo;
esperanza para no desfallecer;
caridad perfecta en todo
lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y un
olvido total de mí mismo.
Dame, Señor, lo que Tú sabes
me conviene y yo no sé pedir:
suficientes pruebas que me
mantengan fuerte,
suficientes tristezas
que me mantengan humano,
suficientes fracasos que me
mantengan humilde,
suficiente determinación
para hacer cada día
mucho mejor que ayer.
¡Que pueda yo amarte
cada vez más y hacerte amar
por los que me rodean!
¡Derrama, Señor,
tus gracias sobre mí
y todos los que quiero,
para que en este año
que empieza,
tengamos siempre
el corazón alerta,
el oído atento,
las manos y la mente activas
y el pie dispuesto
para extender tu Reino!




Recemos el Santo Rosario para agradecer a Dios, por todos sus regalos en el año que terminamos, y para esperar Su Santa Voluntad para nosotros, en el nuevo año que comenzamos:





Fuente - Textos tomados de ES.CATHOLIC.NET:

Oración de fin de año 2025 y principio de año nuevo 2026

   



Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.




Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón; perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.




También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.

Por todos mis olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivirlos.




Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno; que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.




Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí, encuentren en mi vida un poquito de Ti.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

Amén.





Por favor leer:






Recemos el Santo Rosario a Dios, con la bendita intercesión de la Santísima Virgen María, para pedir por ustedes, por sus intenciones y por las necesidades del mundo entero:








Fuente - Texto tomado de ES.CATHOLIC.NET:

¿APOCALIPSIS - FIN DEL MUNDO? Este santo predijo cómo será el fin del mundo - Le decían el “Ángel del Apocalipsis”

   



El santo profético que predijo cómo será el fin del mundo


Cuando el Papa usó el término "Ángel del Apocalipsis" en la Edad Media, la gente sabía que estaba hablando de San Vicente Ferrer.


5 de abril de 2019


San Vicente Ferrer se ganó el título de predicar el Evangelio de manera poderosa y persuasiva, a menudo sobre el Juicio Final y la venida del Anticristo. Incluso la Bula de Canonización de Pío II llamó a San Vicente Ferrer "el Ángel del Apocalipsis, volando por los cielos para anunciar el día del Juicio Final, para evangelizar a los habitantes de la tierra".

En el año (2019) marcó el 600 aniversario de la muerte de San Vicente Ferrer el 5 de abril de 1419, pero sus palabras siguen siendo tan poderosas y necesarias como siempre. Antes de mirar su predicación sobre el Juicio Final, el Anticristo y el Fin del Mundo, entendamos cuán poderoso predicador fue en toda Europa, comenzando en su España natal, mirando una mera partícula de a quién alcanzó y los milagros que él realizó.

Como sacerdote dominico, Vicente Ferrer predicó en su propia lengua materna o en latín, sin embargo, dondequiera que fuera, todos entendieron milagrosamente cada una de sus palabras como si estuviera predicando en su idioma. Miles de pecadores, incluso los más endurecidos, se arrepintieron. Cuando el curioso rey moro envió a buscarlo, después de que Vicente Ferrer diera solo tres sermones, 8.000 moros se convirtieron y quisieron ser bautizados. Estimaciones modestas sitúan su conversión de judíos en una ciudad tras otra en España en 25.000.

En una importante conferencia de la Iglesia, la predicación de Vicente vio a 14 de los 16 rabinos convertidos en el acto. En Toledo, cuando los judíos se convirtieron en cristianos, convirtieron su sinagoga en una iglesia dirigida por la Santísima Virgen.

Como Jesús resucitó a la viuda del hijo de Naím, con el poder de Cristo, San Vicente detuvo una procesión fúnebre y ordenó al cadáver que se levantara, devolviendo la vida al muerto. En total, resucitó a 28 muertos. Incluso después de su muerte, dos personas muertas colocadas en su tumba volvieron a la vida.

Curó innumerables enfermedades físicas, obrando maravillas mediante el nombre de Jesús y la Señal de la Cruz. En uno, restauró el uso de las extremidades de un niño inválido incurable que finalmente se convirtió en el obispo de Barcelona.

En confesión, podía leer almas. Compartió vistas previas celestiales de eventos futuros, como decirle a una madre que su pequeño hijo se convertiría en Papa y lo canonizaría, lo que sucedió cuando el niño se convirtió en Calixto III. (En la canonización, el cuerpo de Vicente Ferrer fue encontrado incorrupto). Más temprano, durante una hambruna en Barcelona, ​​anunció que llegarían dos barcos cargados de maíz. Nadie creyó. Ese mismo día, como estaba previsto, llegaron los barcos.

Muy devoto de la Santísima Virgen, predicó y demostró el poder del Rosario a través de la conversión inmediata obtenida al rezarlo.




Predicando el Juicio Final




Jesús vendrá no como su primera venida en humildad y pobreza, sino "con tal majestad y poder que el mundo entero temblará"


Comenzó Ángel del Apocalipsis en un sermón. Cuando detalló poderosamente la gloria y el horror de separar las ovejas y las cabras que se describen en Mateo 25, se registra que los pecadores se asustaron y lloraron. Quería que lo hicieran porque él mismo temía ese día y temía por todos aquellos a quienes les predicaba.

Vicente le dijo a la multitud:


La gente dirá 'a los montes y las rocas: Caed sobre nosotros, y escóndenos del rostro del que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero' (Apocalipsis 6:16). Sin embargo, Jesús dijo: 'Pero cuando estas cosas comiencen a suceder, miren y levanten la cabeza', 'porque su redención está cerca' (Lucas 21:28). La Santísima Madre se sentará con él. Jesús separará a los pueblos de las naciones como un pastor separa ovejas de cabras.


San Vicente advirtió:


"Ese día será mejor ser una oveja de Jesucristo que haber sido papa, rey o emperador".


Vicente detalló poderosamente cinco virtudes reveladas en las Escrituras que distinguen a las ovejas:


"Simple inocencia, amplia misericordia, paciencia constante, verdadera obediencia y digna penitencia".


Primero, la simple inocencia




Es cuando una persona “vive simplemente, ni hiere a nadie en su corazón, odiando, ni difamando en el habla, ni golpeando con las manos, ni robando. Una vida así "se llama simple inocencia, lo que convierte al hombre en oveja de Cristo".


En cada caso, San Vicente detalla a continuación de manera colorida los motivos. 


Una oveja no ataca con cuernos como un toro...

...ni muerda con los dientes como un lobo, ni golpee con los cascos como un caballo... si quieres ser una oveja de Cristo, no debes golpear a nadie con cuernos de conocimiento o de poder, porque los abogados golpean por los cuernos de conocimiento, juristas, defensores u hombres que tienen un gran conocimiento. Comerciantes engañando a otros. Los señores y los matones atacan con los cuernos del poder, saqueando o hiriendo y extorsionando, utilizando calumnias y amenazas, y cosas por el estilo. Escuche lo que el Señor dice por boca de David:


"Y quebraré todos los cuernos de los pecadores, pero los cuernos de los justos serán ensalzados" (Salmo 74:11).


"Morder" es difamar la reputación de tu prójimo, y devorar diciendo "nada bueno alaba a alguien, sino solo al malo", por lo que "los difamadores no son las ovejas de Cristo, sino los lobos del infierno".


Patear como caballos significa despreciar. Por eso, advierte, “hijos, no odien a sus padres; ni padres, hijos; ni jóvenes, ancianos; ni los sanos, los enfermos; ni rico, el pobre; ni amos, sus siervos; ni prelados, su clero; y viceversa. Está claro qué es la simple inocencia”.


Segundo, mucha misericordia




Significa distribuir sus dones temporales y espirituales dados por Dios a los necesitados. “Porque”, ilustra Vicente, “entre todos los animales, una oveja es la más beneficiosa de los animales. Para la oveja al cultivar lana, nos muestra misericordia y los beneficios de la misericordia, porque ¿a cuántos pobres viste una oveja? Las ovejas dan leche y alimento para comer. Imitamos y damos amor de esta manera: nuestra lana es "bienes externos y temporales, pan y vino, dinero y ropa y cosas por el estilo". La leche es "bienes interiores y espirituales, al dar buena enseñanza al ignorante... Si tienes la leche del conocimiento, de la devoción o de la elocuencia, debes dársela a los que no la tienen". Vicente recuerda a Jesús diciéndole a las ovejas:


“Porque tuve hambre, y me diste de comer; Tuve sed, y me diste de beber... desnudo, y me cubriste” (Mateo 25: 35-36).


En tercer lugar, la paciencia constante




Adopta diferentes formas, como cuando alguien “que sufre las heridas que le han infligido o que le han hablado no quiere preocuparse por vengarse. Más bien ama a todos en general y reza por todos ellos. ¿La analogía? La oveja es un animal muy paciente, porque si se le acosa mientras come, o si se le golpea, no se defiende, sino que se va a otra parte, ni se venga como lo haría un perro o una cabra, sino que cede humildemente. ¡Oh, bendita la persona, hombre o mujer, que tiene tanta paciencia y no toma venganza por las ofensas, sino que perdona como Dios lo perdona a él!”.


En cuarto lugar, la verdadera obediencia




Significa ordenar todos los pensamientos, palabras y acciones de acuerdo con la voluntad de Dios, no la nuestra, así como las ovejas son tan obedientes que un niño con un bastón "puede guiar fácilmente a 30 ó 40 ovejas". ¿Recuerda el Salmo 23? ¿Recuerda que Jesús ilustró que el pastor pudo dejar a 99 a salvo mientras buscaba la oveja perdida?


El resumen simple de Vicente Ferrer para los mandamientos del pastor incluye estos:




“Primero que vivamos con humildad” porque Jesús dijo “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Los orgullosos no son las ovejas de Cristo, sino la cabra del diablo. Segundo, da con misericordia y generosidad. Quien "desobedientemente va por el camino de la avaricia cometiendo usura, robo, hurto, etc., no es oveja de Cristo, sino macho cabrío del diablo". A continuación, debemos "andar por el camino de la limpieza, de la castidad, etc." (Mateo 19:12). "Así que, todo el que va por el camino de la inmundicia y la inmundicia de la concupiscencia y la carnalidad, no es una oveja de Cristo, sino una cabra del diablo".


Quinto, se debe realizar una penitencia digna por los pecados que hemos cometido




El Ángel del Apocalipsis enfatiza que nadie está exento de pecado, como señaló Eclesiastés (7:21), "Porque no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque".


“Por tanto, es necesaria una penitencia digna, lamentando los pecados y proponiendo no recaer, confesando y satisfaciendo. Y así la penitencia convierte al hombre en oveja de Cristo”. Para hacer la analogía, explica en detalle cómo una oveja es modesta, pero concluye que una cabra refleja “la persona notoriamente desvergonzada, porque todos conocen su vida perversa y sus pecados, como el clero perverso y otros cohabitantes notorios, ni quieren cubrir arriba con la cola de la penitencia; son impenitentes.


El fin del mundo y el anticristo




San Vicente Ferrer no solo predicó sobre estos en detalle, sino que los explicó en una carta al Papa Benedicto XIII en 1412. Debido a que su sermón es muy largo, abarca explicaciones que se enfocan en Lucas 21: 25-28, tocaremos solo a destacar.


Jesús “nos advierte de los grandes males y tribulaciones que vendrán al fin del mundo, y nos habla de las señales que precederán a su venida en juicio”


Comienza el Ángel del Apocalipsis. Conocía la Biblia de memoria y conectaba todo con las Escrituras.


Dios no nos deja desorientados. En su misericordia, a menudo envía señales, “para que las personas advertidas de la tribulación inminente por medio de estas señales, mediante la oración y las buenas obras, puedan obtener en el tribunal de la misericordia una revocación de la sentencia dictada en su contra por Dios el juez en las cortes celestiales; o al menos mediante penitencia y enmienda de vida, pueden prepararse contra la aflicción inminente. ¿Recuerdan a Noé y a Jonás?


Tres de las aflicciones “mayores y más terribles” serán: “Anticristo, hombre pero diabólico; segundo, la destrucción por el fuego del mundo terrestre; tercero, el juicio universal. Y con estas tribulaciones el mundo llegará a su fin. La Providencia nos dará señales de advertencia en los cielos: sol, luna y estrellas.


El primero es "Anticristo, un hombre diabólico, que traerá angustia al mundo entero". Engañará a los cristianos de cuatro formas.


Primero, en el signo del sol (Lucas 21:25)




Vicente Ferrer explica: “En la Sagrada Escritura, Cristo es llamado el Sol... Tomando la palabra etimológicamente, tenemos: SOL (Super omnia lucens) - 'Resplandeciendo sobre todas las cosas'... Dios el Padre lo envió al mundo, diciendo: 'Pero a vosotros que teméis mi nombre, el sol de justicia se levantará' (Malaquías 4: 2)”. Entonces, ¿cuál es la señal que da el sol para la llegada del enemigo?


San Vicente revela que San Mateo lo da precisamente: "El sol no dará su luz". ¿Cómo es eso? Vicente explica que el sol se oscurecerá y no se puede oscurecer por sí mismo, pero solo cuando las nubes lo oscurezcan:


De la misma manera, en la época del Anticristo, el Sol de justicia será oscurecido por la interposición de los bienes temporales y las riquezas que el Anticristo conferirá al mundo, en cuanto el resplandor de la fe en Jesucristo y el resplandor de la buena vida. ya no brillará entre los cristianos. Porque, para que no pierdan su dominio, los gobernantes temporales, reyes y príncipes se alinearán del lado del Anticristo. De la misma manera, los prelados por temor a perder su dignidad, y los religiosos y sacerdotes para ganar honores y riquezas, abandonarán la Fe de Cristo y se adherirán al Anticristo. Ahora será un verdadero hombre, pero tan orgulloso que no solo deseará tener dominio universal en todo el mundo, sino que incluso exigirá ser llamado dios e insistirá en recibir el culto divino.


El maligno podrá cumplir porque Daniel (11:43) profetiza: 'Él controlará las riquezas de oro y plata y todos los tesoros de Egipto'. "Con esta riqueza reunirá en armas a todas las naciones del mundo, para luchar contra los que se le oponen - (Apocalipsis 20: 7)" y "seducir a las naciones" y "pueblos, es decir, con oro y plata y honores."


San Vicente continúa: “Ciertamente habrá signos en el Sol de la justicia, porque entonces se oscurecerá en los corazones de los cristianos, ya que de esos corazones no brillará la luz de la Fe; cesará toda predicación de una vida mejor, debido a la interposición de… nubes de bienes temporales ”.


El materialismo se hace cargo


San Vicente nos dice en todos los casos por qué Dios todopoderoso permitiría este error, la respuesta es la misma:


Sabiduría 11:17: "Por lo que el hombre peca, de lo mismo también es atormentado".


“Por tanto, si no queréis ser engañados, ahora con todo vuestro corazón despreciad y despreciad todos los bienes terrenales, y anhelad los del cielo, considerando que los bienes de este mundo son transitorios y vacíos, mientras que los celestiales son eternos. De esta manera serás fuerte".




A continuación, signos en la luna. "En las Sagradas Escrituras, la luna significa nuestra santa Madre la Iglesia Universal, lo que implica la unión mundial de los cristianos". Reflejando las fases de la luna, la Iglesia en la última fase “ya no está en el estado en que Cristo la fundó”, sino que “se convirtió en orgullo, pompa y vanidad... la misericordia y la liberalidad se transforman en simonía, usura y rapiña; la castidad se convierte en libertinaje, inmundicia y corrupción; el brillo de la virtud se transforma en envidia y malignidad; la templanza se ha convertido en glotonería y voracidad; la paciencia ha dado lugar a la ira, la guerra y las divisiones entre los pueblos; la diligencia es reemplazada por la negligencia".


Cristo nos advirtió: “Surgirán falsos cristos y falsos profetas. Y harán grandes señales y prodigios para engañar, si es posible, aún a los elegidos” Mateo (24:24). Engañando con falsos "milagros". "Dado que los pueblos del mundo pecan contra Dios al recurrir a las obras del diablo, como la adivinación... en lugar de poner sus necesidades ante el Dios omnipotente". Piense en todo lo oculto que hay hoy.


No se deje engañar, sino “ponga toda su fe y confianza en el nombre de Jesucristo, y rehúse reconocer cualquier milagro a menos que se haga en ese mismo nombre; y así serás fuerte contra la seducción.


En tercer lugar, "las estrellas caerán del cielo", dijo Cristo (Mateo 24:29). Mirando a Daniel (12:3), Vicente prueba que se refiere a los maestros, doctores y licenciados en teología, algunos de los cuales “caerán del cielo, es decir, de las alturas de la Fe (Daniel 11:36). Cristo también permite esto “a causa de las vidas escandalosas y perversas y de los muchos pecados” de algunos.


Cristo nos advierte (24:21): “Porque entonces habrá gran tribulación como no ha sido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y a menos que esos días hubieran sido acortados, ninguna carne debería salvarse; pero por el bien de los elegidos esos días serán acortados.


El Anticristo reinará durante tres años y medio, 1.290 días. Cuando sea asesinado “por un rayo en el monte de los Olivos y su muerte se haya dado a conocer ampliamente en todo el mundo, esta nuestra tierra existirá durante 45 días más; No digo años, sino días” (Daniel 12: 11-12). Los Doctores dijeron que “estos 45 días serán dados por Dios para la conversión de aquellos que han sido seducidos por el Anticristo, pero el Anticristo habrá dejado tan grandes riquezas y placeres que casi ninguna de las naciones se convertirá a la Fe de Cristo... Porque no hay más salvador que Cristo, y sin embargo, no se convertirán. En Lucas 17, Cristo nos advierte que será como en los días de Noé y Lot cuando la gente andaba como de costumbre.


Entonces, “cierta expectación espantosa del juicio y la furia de un fuego consumirá a los adversarios” (Hebreos 10:27). Como dice David (Salmo 96:3): “Un fuego irá delante de él y quemará a sus enemigos en derredor. Sus relámpagos han resplandecido al mundo; la tierra vio y tembló. Los montes se derritieron como cera ante la presencia del Señor; ante la presencia del Señor de toda la tierra.


“Por tanto”, advierte Vicente Ferrer, “haz ahora penitencia, perdona las injurias, restituye los bienes mal habidos, vive y confiesa tu religión; si tuviera la certeza de que en poco tiempo esta ciudad va a ser destruida por el fuego, ¿no cambiaría todos sus bienes inmuebles por algo que podría llevarse?


Solo el tesoro ya amontonado en el cielo.


Fuente - Texto tomado de NCREGISTER.COM: