lunes, 19 de agosto de 2024

San Bernardo de Claraval - Abad y Doctor de la Iglesia - Fiesta 20 de Agosto

   



Nacimiento: Año 1090 - Fontaine lès Dijon (Borgoña - Francia)
Fallecimiento: Agosto 20 de 1153 - Monasterio de Claraval (Francia)


Bernardo significa "Batallador y Valiente". Nace en Borgoña, Francia (cerca de Suiza) en el año 1090 y murió a los 63 años, el 20 de agosto del año 1153. San Bernardo es el último de los llamados Padres de la Iglesia. Pero en importancia es uno de los que más han influido en el pensamiento católico en todo el mundo. Fue nombrado Doctor de la Iglesia.

Bernardo tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo. Amable, simpático, inteligente, bondadoso y alegre. Todo esto y vigor juvenil le causaba un reto en las tentaciones contra la castidad y santidad. Por eso durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano. Pero las amistades mundanas, por más atractivas y brillantes que fueran, lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más desilusionado del mundo y de sus placeres.


La familia que se fue con Cristo


Esta familia ha sido un caso único en la historia. Cuando Bernardo se fue de religioso, se llevó consigo a sus 4 hermanos varones, y un tío, dejando a su hermana a que cuidara al papá (la mamá ya había muerto), y el hermanito menor para que administrara las posesiones que tenían. Dicen que cuando llamaron al menor para anunciarle que ellos se iban de religiosos, el muchacho les respondió: "¡Ajá!  ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo, y a mí me dejan aquí únicamente en la tierra? Esto no lo puedo aceptar". Y un tiempo después, también él se fue de religioso. Y más tarde llegaron además al convento, el papá y el esposo de la hermana (y ella también se fue de monja). Casos como éste, son más únicos que raros.


A mal grave, remedio terrible


Como sus pasiones sexuales lo atacaban violentamente, una noche se revolcó entre el hielo hasta quedar casi congelado. Sabía que a la carne le gusta el placer y comprendió que si la castigaba así, no vendrían tan fácilmente las tentaciones. Aquel tremendo remedio le trajo liberación y paz.


Una Visión cambia su rumbo




Una noche de Navidad, mientras celebraban las ceremonias religiosas en el templo, se quedó dormido y le pareció ver al Niño Jesús en Belén en brazos de María, y que la Santa Madre le ofrecía a su Hijo para que lo amara y lo hiciera amar mucho por los demás. Desde este día ya no pensó sino en consagrarse a la religión y al apostolado. Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban Harding, lo aceptó con gran alegría pues, en aquel convento, hacía 15 años que no llegaban religiosos nuevos.


La Predicación de Santo


Lo llamaban "El Doctor boca de miel" (doctor melifluo). Su inmenso amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor.

Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban "el cazador de almas y vocaciones". Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.


Su amor a la Santísima Virgen




Fue el gran enamorado de la Virgen Santísima. Se adelantó en su tiempo a considerarla medianera de todas las gracias y poderosa intercesora nuestra ante su Hijo Nuestro Señor. Los que quieren progresar en su amor a la Madre de Dios, necesariamente tienen que leer los escritos de San Bernardo por la claridad y el amor con que habla de ella. Él fue quien compuso aquellas últimas palabras de la Salve:


"Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María"


Tal era su amor a la Virgen que teniendo costumbre de saludarla siempre que pasaba ante una imagen de ella con las palabras:


"Dios te Salve María"


La imagen un día le contestó:


"Dios te salve, hijo mío Bernardo"




El pueblo vibraba de emoción cuando le oía clamar desde el púlpito con su voz sonora e impresionante:


  • Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!
  • Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la Estrella, invoca a María!
  • Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María!
  • Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios!
  • En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, invoca a María!
  • El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se aparten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!
  • ¡Implorándola no te desesperarás!  ¡Pensando en Ella no te descarriarás!
  • Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto nada hay que temer.
  • ¡Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial!


Sus bellísimos sermones son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho.


Acordaos




Acordaos,
¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio,
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza,
a Vos acudo, oh Madre, 
Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso
de mis pecados me atrevo
a comparecer ante Vos.
Oh Madre de Dios,
no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas
y acogedlas benignamente.
Amén.


Fuente - Texto tomado de ES.WIKIPEDIA.ORG:
http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_Claraval

Fuente - Texto tomado de EWTN.COM:
https://www.ewtn.com/es/catolicismo/santos/bernardo-14795

Fuente - Texto tomado de DEVOCIONARIO.COM:
http://www.devocionario.com/maria/oraciones_1.html

Fuente - Texto tomado de CATOLICO.ORG:

DIOS vs DEMONIO - Profeta Elías - Antiguo Testamento - Primer Libro de los Reyes - El sacrificio del Carmelo

  



01 Mucho tiempo después ¿hacía ya tres años? fue dirigida la palabra de Dios a Elías:


«Vete y preséntate a Ajab, pues haré caer la lluvia sobre la tierra»


02 Partió pues Elías para presentarse ante Ajab. El hambre era terrible en Samaría.

03 Ajab acababa de enviar a Obadías, administrador del palacio real; ese Obadías tenía realmente el temor de Yavé.

04 Cuando Jezabel masacró a los profetas de Yavé, Obadías había tomado a cien de ellos y los había escondido de a cincuenta en cavernas, a donde les llevaba pan y agua.

05 Ajab dijo a Obadías:


«Recorre el país, inspecciona todos los manantiales y todos los torrentes. A lo mejor encontramos hierba para mantener con vida a los caballos y a las mulas en vez de sacrificarlos»


06 Se repartieron pues el país para recorrerlo: Ajab se fue solo por un camino, y Obadías se fue solo por otro.

07 Cuando Obadías iba de camino, le salió al encuentro Elías. Obadías lo reconoció, se echó con el rostro en tierra y dijo:


«¿Eres tú Elías, mi señor?»


08 Este le respondió:


«Sí, yo soy. Vete a decir a tu amo que he llegado»


09 Obadías le respondió:


«¿Qué pecado cometí para que pongas a tu servidor en manos de Ajab? ¡Me hará morir!

10 Pues tan cierto como que Yavé, tu Dios, vive, que no hay territorio ni reino a donde mi amo no haya mandado buscarte. Y cuando decían:

«Elías no está aquí», hacía que ese reino o ese territorio jurara que no te había visto.

11 ¿Y ahora tendré que decir a mi amo que tú llegaste?

12 Mientras te deje para ir a informar a Ajab, el espíritu de Yavé te habrá trasladado quién sabe a dónde, y como no te encontrarán, él me mandará ejecutar. Tú sabes, sin embargo, que tu servidor teme a Yavé desde niño.

13 ¿No le contaron a mi señor lo que hice mientras Jezabel masacraba a los profetas de Yavé? Escondí a cien profetas de Yavé de a cincuenta en algunas cavernas y les proporcioné pan y agua.

14 Y ¿quieres que vaya a decir a mi amo: «¡Elías está aquí!?» Ciertamente me matará».


15 Elías le respondió:


«Por Yavé Sabaot, a quien sirvo, hoy mismo yo me presentaré a Ajab»


16 Obadías fue pues a ver a Ajab para transmitirle la noticia; Ajab fue al encuentro de Elías.

17 En cuanto Ajab divisó a Elías, le dijo:


«¡Ah! Aquí está el causante de la desgracia de Israel!»


18 Elías le respondió:


«No soy yo el causante de la desgracia de Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque han abandonado los mandamientos de Yavé y se han vuelto a los Baales.

19 Anda pues a reunir a Israel; que vengan conmigo al monte Carmelo, y con ellos los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal que comen de la mesa de Jezabel»


20 Ajab convocó a todo Israel al monte Carmelo, y también reunió a los profetas.

21 Entonces Elías se acercó al pueblo y dijo:


«¿Hasta cuándo saltarán de un pie al otro? Si Yavé es Dios, síganlo; si lo es Baal, síganlo»


El pueblo no respondió.

22 Elías dijo al pueblo:


«Soy el único que queda de los profetas de Yavé, y ustedes ven aquí a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal.

23 ¡Dennos dos toros! Ellos tomarán uno, lo descuartizarán y lo pondrán sobre la leña sin prenderle fuego. Yo, prepararé el otro toro y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego.

 

24 Luego invocarán el nombre de su dios; yo invocaré el nombre de Yavé. El Dios que responda enviando fuego, ese es Dios»


Todo el pueblo respondió:


«¡Muy bien!»

25 Elías dijo a los profetas de Baal:


«Como ustedes son más, elijan primero su toro. Prepárenlo, invoquen el nombre de su dios, pero sin prender fuego»


26 Tomaron pues el toro que les pasaron, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta la noche, gritando:


«¡Baal, respóndenos!»


Pero no se oyó nada ni hubo respuesta alguna mientras saltaban delante del altar que habían levantado.

27 Llegó el mediodía; Elías se mofaba de ellos:


«¡Griten más fuerte, les decía. Si bien es dios, tal vez está meditando, o está ocupado o anda viajando; a lo mejor está durmiendo y tienen que despertarlo»


28 Gritaban pues cada vez más fuerte mientras se hacían, según sus costumbres, incisiones con cuchillos para que corriera la sangre.

29 Siguieron gesticulando toda la tarde hasta el momento en que se presenta la ofrenda vespertina, pero no se oía nada: ¡ni una respuesta, ni tampoco reacción alguna!

30 Elías dijo entonces a todo el pueblo:


«Acérquense a mí»


Todo el pueblo se acercó a Elías mientras éste levantaba de nuevo el altar de Yavé que había sido derribado.

31 Tomó doce piedras, según el número de las tribus de Jacob, del hombre que había recibido esta palabra de Yavé:


«Tu nombre será Israel»


32 Elías arregló las piedras, después cavó alrededor del altar una zanja que podía contener como treinta litros de agua.

33 Acomodó la leña, partió en trozos el toro y lo puso sobre la leña.

34 Luego dijo:


«Llenen con agua cuatro cántaros y vacíenla sobre el holocausto y la leña»


Así lo hicieron y les dijo:


«¡Háganlo de nuevo!»


Lo hicieron por segunda vez. Añadió:


«¡Una vez más!»


Y lo hicieron por tercera vez.

35 El agua escurría del altar y llenó toda la zanja.

36 En la hora en que se presenta la ofrenda de la tarde, Elías el profeta se adelantó y dijo:


«Yavé, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que sepan hoy que tú eres Dios de Israel, que yo soy tu servidor, y que en todo actúo según tu palabra.

37 ¡Respóndeme, Yavé, respóndeme! ¡Que sepa este pueblo que tú eres Dios, tú Yavé, y que tú eres el que convierte su corazón!»


38 Bajó entonces el fuego de Yavé, que consumió el holocausto y la leña y absorbió toda el agua que había en la zanja.

39 Al ver esto, todo el pueblo se echó con el rostro en tierra, gritando:


«¡Yavé es Dios! ¡Yavé es Dios!»


40 Entonces Elías les dijo:


«¡Detengan a los profetas de Baal, que no escape ninguno!»


Los apresaron; Elías mandó que los bajaran al torrente Cisón y allí los degolló.

41 Elías dijo a Ajab:


«Ahora sube, come y bebe, porque ya está aquí el trueno que anuncia la lluvia»


42 Ajab subió para comer y beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se inclinó y puso la cara entre sus rodillas.

43 Luego dijo a su sirviente:


«Sube y mira para el lado del mar»


El muchacho miró y dijo:


«No hay nada»


Elías le dijo:


«¡Vuelve de nuevo!»


44 Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar una nubecita no más grande que la palma de la mano. Elías le dijo entonces:


«Anda a decir a Ajab que enganche su carro y baje, porque si no, lo va a pillar la lluvia»


45 En poco tiempo el cielo se oscureció, el viento empujó las nubes y cayó la lluvia a torrentes; Ajab se subió a su carro y se volvió a Yiz reel.

46 Entonces la mano de Yavé se posó sobre Elías; éste se apretó el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Yizreel.


Palabra de Dios,
te alabamos, Señor